Sin venir a cuento

No se yo si el título será muy ilustrativo, porque una ya, por defecto de bloguera, piensa en el título y primer párrafo de manera mecánica en los tiempos del seo, posicionamiento y el google-friendly. Pero hay cosas que no se atienen al seo ni a los títulos impostados y milimétricamente calculados para que salgan cual caja con resorte sorpresa en cuanto buscas en el buscador de buscadores, valga la redundancia.

Bueno, que con tanto ir en contra del seo al final me voy por los cerros de Úbeda. En realidad el tema y el modo en el que quiero tratarlo no va acorde con los criterios seo, porque quiero hablar de manera espontanea, sin que esto sea un post cliché con todos los típicos y tópicos de «escribe el post perfecto. Este aislamiento social me ha servido para, entre otras cosas, pensar en retomar el blog que tanto tiempo lleva esperándome. Pero además he hecho revisión mental de mi manera de escribir a lo largo de estos ¡12 años! sí, 12 años tiene este pequeño rincón ya, y de cómo la manera de escribir, enfocar los temas, los post en sí, han ido evolucionando. Y es verdad que se y siento que he mejorado mucho en el aspecto técnico, pero por otro lado siento haber perdido la frescura y la espontaneidad de los inicios, en pro de ofrecer post bien estructurados, con información útil, siguiendo un poco el esquema «oficial» del buen blogger, pero perdiendo quizás esa frescura y naturalidad que siento que había en los post de esos primeros años.

No se si encontraré alguna vez el equilibrio, el término medio entre lo uno y lo otro, pero sí se que el hecho de esperar ofrecer demasiado en un post es lo que me ha llevado a no escribir en estos últimos meses, porque me requiere un tiempo y una concentración que ahora mismo tengo a muy pequeñas dosis. Y eso sí que no, porque echo mucho de menos mis ratos aquí, haciendo una de las cosas que más me gustan en la vida, como para dejar atrás algo que me hace tan feliz.

Ya ves, este post iba a ser un resumen de lo que está siendo nuestro confinamiento como familia expatriada, y al final me ha salido un batiburrillo de cosas que tenía ahí, metiditas en la cabeza, y que no dudo que debían salir a la luz para al menos desahogarme y, sobre todo, para darme una auto patada en el culo, espabilar y volver a escribir. Pero para prueba un botón, puedo pasarme horas intentando escribir un «buen post» entendido en el sentido de técnico, cosa que me frustra porque dispongo de tiempo a ratos y mi nivel de concentración está por el inframundo, y sin embargo para escribir esta sarta de pensamientos que, sin saber, necesitaba vomitar, no he tardado ni cinco minutos.

Así que la historia de nuestro confinamiento en Escocia lo dejo para el siguiente post, y desde aquí me disculpo humildemente por haber estado desaparecida de mi espacio favorito de internet (porque es el mío, obviamente) y prometo asomar la patita, quizás no con post dignos de ser enmarcados como «el mejor post de…» pero seguro que con post reales y vivos como servidora.

Ahora pensaré un nuevo título para este post, el que tenía escrito de nada sirve porque, sin venir a cuento, he hablado de cosas que nada tenían que ver. Pues ya está, así, sin venir a cuento.

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