Fomentando el porteo

Una de los aspectos que más confunde a las mamis/papis que se plantean portear es qué portabebés elegir, sobre todo ahora que hay tantas variedades, fabricantes, tipos, modelos, fibras, tejidos… es normal no saber si estás acertando en la elección, si será el que estás buscando, se adapatará a tus necesidades, y por ello creo que el asesoramiento antes de la compra es fundamental, pues la sensación de comprar algo que no guste o no cumple las expectativas es algo frustrante. 
 
Para ello es importante tener en cuenta el tiempo del bebé, su desarrollo, la época del año y el uso a dar; para mí al menos estos son los puntos fundamentales ya que no es lo mismo un recién nacido que un bebé de 6 meses o incluso un prematuro, el invierno que el verano, que el bebé ya mantenga la postura o que aún no sostenga la cabeza, que se pretenda un porteo continuo o solo sea puntual.
Por eso cuando las otras madres, incluso algún padre, me pregunta qué portabebés sería mejor para sus bebés, no me limito a hacer recomendaciones según peso o tiempo del bebé, sino en función del desarrollo del bebé, las necesidades a cubrir, el tiempo de porteo y por supuesto la estación del año en la que nos encontramos, que no permite usar cualquier portabebés.
Sí me gusta dar importancia, además de a los tipos de portabebés, a los tejidos. Una ya va sabiendo de este tema y tras mucho leer, probar, tocar e informarme entiendo por qué se usa una fibra u otra y la importancia de un tejido u otro. Porque no, para coser un portabebés no vale cualquier tela, no es casualidad que los fulares sean principalmente de sarga cruzada o que no se utilicen preciosas telas estampadas para hacer una bandolera, todo tiene su explicación que se basa fundamentalmente en la seguridad en el porteo.
Creo que es una información muy útil porque es muy fácil hacerte un lío con las fibras y los tejidos, incluso no saber qué diferencia hay entre un tejido u otro estando compuestos por la misma fibra (por ejemplo la sarga de algodón y la loneta de algodón, misma fibra, diferente tejido).
Explicar las características de las fibras y cada tipo de tejido hace que entendamos un poco más la fisionomía y la esencia de los portabebés.
El porteo con mis hijos es la experiencia en la que me baso y al fomentar el porteo ergonómico. Por eso digo que se me llena la boca de hablar de los beneficios del porteo, por todo lo que a mí me ha aportado y me aporta y lo mucho que me está haciendo disfrutar de la crianza de mis hijos.
 
Beneficios que en mi opinión y experiencia personal son:
 
Llevar a mi bebé cerquita: lo que implica muchas cosas: que lo sienta cerca, sienta su calor, huela su piel, pueda besarle cada vez que quiera, podamos interactuar desde el principio, desde que solo necesita escuchar mi corazón, cuando empieza a buscar mis manos, cuando investiga mi cara tocando mi nariz, mis orejas.
Sentirme segura: porque al tener a mi bebé tan cerca me garantiza detectar antes cualquier tipo de problema; por ejemplo la fiebre, ya que con el mínimo roce se nota si está más caliente de lo habitual. Especialmente importante cuando los bebés van creciendo y tienen la habilidad de echar la mano a diestro y siniestro, llevarlos tan cerca nos facilita intentar evitar que toque o ponga la mano en algo peligroso (el cierre de una puerta, por ejemplo).
 
Conocer mejor a mi bebé: en relación con lo anterior, si llevo a mi bebé cerquita me da la oportunidad de conocerlo aún mejor y que esto me ayude a identificar cualquier cosa que suceda. Será más fácil detectar la fiebre si yo conozco la temperatura habitual de su piel, sobre todo cuando su piel y la mía están en contacto continuo (me basta con rozar a mis hijos para saber si tienen fiebre, el termómetro solo me sirve para medirla, pero con tocarlos tengo más que suficiente); por lo mismo me doy cuenta de las cosas menos románticas, como darme cuenta al momento de que se ha hecho caca porque mi olfato está relativamente cerca.
Facilitarle el sueño: No necesito velar una cuna hasta que mi bebé se duerme, ni menear un carrito adelante y atrás, escucharle relatar porque no consigue dormir; puedo seguir mi ritmo habitual con mi niña en la bandolera o le fular que si quiere dormir solo tiene que recostar la cabeza sobre mi pecho, ya puede haber toda la luz o todo el jaleo del mundo que mientras esté mi pecho cerca el sueño está asegurado. Y no solo eso, sino que además duerme durante más tiempo, pues tengo comprobadísimo que si mi niña duerme sola se despierta antes y se espabila por el simple hecho de ver que está sola y buscarnos.
 
Facilitarle los estímulos que quiere: es cierto que los bebés a medida que crecen necesitan ir viendo cada vez más cosas para «evolucionar», pero esto no significa que haya que exponerlos a todos los estímulos posibles, pues no tienen capacidad de dosificarlos y se les puede sobreestimular, lo que tampoco es conveniente. En mi experiencia porteando a mis hijos les he dado la oportunidad de observarlo todo desde mis brazos, eligiendo ellos lo que más les llama la atención, pero sin perder jamás mi referencia. Y eso para mí es fundamental ya que un niño que va a espaldas de sus padres, al perdelos de vista puede sentirse solo frente a una enorme cantidad de estímulos diferentes, creándole confusión o incluso miedo y sin poder establecer contacto visual con su centro de seguridad, papá o mamá. Es el principal motivo por el que además se desaconseja en «porteo de cara al mundo». Y digo yo, hablando de esto, el papá que lleva a su bebé de cara al mundo cómo sabe que a su peque se le cae un moco o tiene sueño?, además de que el peque no puede recostarse a echar una cómoda siesta porque la postura lo impide totalmente.
 
Favorecer una postura correcta: en general, cuando vemos a un recién nacido espatarrado en el carro o en la cuna nos da la sensación de que están la mar de cómodos. Pero no caemos en la cuenta de que realmente su columna aún no está enderezada y la posición estirada no es precisamente la más cómoda, teniendo en cuenta que hace nada estaban totalmente encogidos en el vientre materno. La columna debe formarse y evolucionar poco a poco, a medida que el bebé crece, y respetar su anatomía es fundamental para que se desarrolle con normalidad. El bebé en la barriga adquiere una postura en la que su columna forma una especie de C, y los portabebés ayudan a que esa postura tan natural para ellos se mantenga hasta que su columna se vaya formando y adquiriendo poco a poco la futura fisionomía. Es importantísimo respetar sus ritmos y no forzarlos, sobre todo no dejarnos engañar por las apariencias y pensar que porque nosotros estamos mejor acostados para ellos es lo mismo. Es una cuestión de evolución, y hay que darles su tiempo.
 
Disfrutar a tope de mi peque: alguna vez escucho el comentario de alguna vecina del barrio, «¡ay, pero cómo lo llevas así!» y yo, con mucha ironía contesto «Sí, fíjate la cara de sufrimiento que lleva la pobre» y lo mismo está tocando palmas y balbuceando a diestro y siniestro que está durimiendo plácidamente sobre mi pecho. Soy egoísta y me encanta ser su mejor almohada, ser la primera cara que ve al abrir los ojos, poder besarla y acariciarla espontáneamente, ir hablando con ella, acariciar su cara, tocar sus manos… Para mí no hay sensación mejor, sobre todo viendo que para ella es igual de maravilloso (no hay más que ver las fiestas que me hace cada vez que me ve coger la bandolera o el fular), y eso hace que cada vez que me planteo coger el carro piense que cada minuto que vaya sentada en él me estaré perdiendo algo.
 
Evidentemente hay momentos en los que va en el carro, momentos puntuales como cuando salgo sola con los dos (así mi mayor va en el patín, no se cansa y yo los puedo atender a los dos), o cuando vamos a algún sitio en el que vamos a estar parados por largo tiempo (a comer fuera, por ejemplo), pero para nosotros lo normal son los brazos, y el carro duerme en el coche para cuando nos pueda hacer falta.
 
Estos motivos son los que me empujan a fomentar el porteo y facilitarlo a quien también lo quiere disfrutar, y me siento plenamente feliz de saber que aporto mi pequeño granito de arena.  Y es por ello que estoy encantada de echar una mano a quien me lo pide, sobre todo porque de haber tenido yo esa ayuda hubiera porteado a mi mayor mucho antes de lo que lo hicimos. 
 
Todo esfuerzo es recompensado al ver a bebé porteado con plena felicidad, y yo me enorgullezco de haber contribuído un poco a aumentar esa felicidad. Me conformo con eso.

3 thoughts on “Fomentando el porteo

  1. Raquel

    Hola!
    Sigo tu blog hace tiempo y me encanta! Esta entrada me ha resultado muy interesante y quería que me aconsejaras la mejor mochila o fular para portear a mi bebe. Todavía no ha nacido… jeje. Salgo de cuentas el 20 de octubre y quiero saber la mejor manera de llevarla conmigo, porque he empezado a mirar y estoy hecha un lio!
    Gracias y un abrazo.
    rakelgaza@hotmail.com

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  2. Argénida Romero

    Tengo la misma pregunta que Raquel, luego de leer tu entrada.

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  3. Mamá en camino

    Hola, hace tres semanas nació mi bebé y me regalaron un fular de algodón largo, el problema es que no entiendo cómo se usa, vi algunos vídeos y no logro coger la técnica. Parapeores males en mi país no res costumbre el portero así que sólo me quedan los vídeos por internet.
    Sugerencias??? Gracias de antemano

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