Coronavirus y la escuela en casa, así lo vivimos en Edimburgo

*Photography by Geebz Photograph

El coronavirus y la escuela en casa es lo que nos ha traído de cabeza a la gran mayoría de familia con hijo en edad escolar. Ha sido algo con lo que nos hemos encontrado de golpe, de un día para otro, y que no ha sido fácil, desde luego.

No es noticia que también hemos estamos en confinamiento por Coronavirus en Escocia, aunque este aislamiento llegó más de una semana más tarde que en España.

Como familia expatriada es inevitable seguir ligados a nuestro país y sufrir con él, en la distancia y pese a la distancia. No vivimos en España pero seguimos teniendo a nuestra familia más cercana, nuestras mejores amistades, estamos en permanente conexión gracias a las redes sociales y whatsapp, por lo que es imposible no sentir como propio lo que nuestra gente está pasando.

Así que este «lockdown» que para mi ha llegado con retraso no ha sido más que la crónica de un aislamiento anunciado. Y el hecho de tener una referencia tan cercana como lo que está sucediendo en España nos a ayudado, por un lado, a prepararnos para lo que se nos venía encima, pero por otro ha propiciado, por lo menos a mi, que este aislamiento forzoso se nos haga todavía más larga. Porque parece una exageración, pero yo me siento aislada desde el momento en el que mi familia y mi gente lo está.

De cualquier manera, esta experiencia no solo nos ha servido a nosotros sino a las escuelas que, viendo cómo eran clausuradas en otros países, asumieron que hacerlo también aquí era una posibilidad muy real. De hecho a la mayoría de población con hijos en edad escolar nos parecía razonable que se hubieran cancelado las clases antes pero, bajo mi punto de vista, creo que antes de mandar a los niños a casa trataron de organizarse en la medida de lo posible, para poder reunir los recursos necesarios tanto para poder continuar la enseñanza de manera online, como para que los niños pudieran tener sus necesidades básicas educativas mínimamente cubiertas. Y, sobre todo, que tanto niños como padres tuvieran unos días para asimilar la nueva situación y prepararse para ella.

Solo puedo hablar de lo que ha ido haciendo la escuela de mis hijos, así que lógicamente mi opinión es quizás un poco parcial y subjetiva pero, no queriendo hacerla extensiva a toda la comunidad educativa escocesa, y conociendo un poco más esta sociedad, me atrevo a decir que en general todas las escuelas han actuado, como poco, de manera similar.

Durante los días previos a la cancelación de las clases estuvimos recibiendo continuo feedback de la escuela hablando sobre la situación, expectativas de cierre, existencia o no de casos de coronavirus en el centro y los diferentes recursos que estaban movilizando si se daba el escenario más probable, mandar a los niños a casa.

En esa semana nos enviaron a casa un cuestionario para ver con qué recursos contábamos la familia llegado el momento de tener a los niños aislados en casa, con un listado de ítems (material escolar, libros, juegos de mesa, tecnológico) que debíamos indicar, para valorar qué podría necesitar cada familia y proveerlas de ello en la medida de lo posible. Porque, es triste pensarlo pero sí, hay familias que no se ocupan de sus hijos y no les compran ni un triste lápiz, aunque nos parezca increíble.

El último día que fueron al cole mis hijos vinieron cada uno con una bolsa con diverso material escolar: varios libros, un surtido de material escolar básico, folios blancos y de colores, cuadernos, una carpeta con fichas y tareas varias y un juego de mesa. Nosotros ya habíamos marcado que teníamos todo lo necesario en casa, pero aún así nos dieron bastantes cosas. Además, recibimos un email, después de entregar todo el material escolar a los niños, en el que nos decía que habían sobrado muchos libros y juegos y que por favor pasáramos el viernes por la mañana a recoger más cosas si queríamos.

Y a partir de entonces los niños se quedaron en casa y comenzaron a funcionar las plataformas educativas online, en nuestro caso vía Microsoft Teams. A los niños se les proporcionó un usuario y contraseña de manera que pueden acceder a los teams en los que están involucrados. Las dos primeras semanas fue bastante caótico por lo precipitado y la novedad de la situación. Lo complicado en nuestro caso fue asumir que lo de estar en casa no era por vacaciones, que seguía habiendo colegio aunque de otra manera, y adaptarnos a las nuevas rutinas. Nada fácil teniendo en cuenta que dos semanas después vinieron 18 días de vacaciones de Easter. La primera semana de cole tras las vacaciones fue otra vez de adaptación a nuevas rutinas, aunque al menos nos encontramos con que el colegio y profes habían trabajado en el asunto y el sistema estaba por fin mejor organizado.

El sistema ha consistido básicamente en estar conectados con sus teachers y compañeros a través de Microsoft Teams, donde teachers subían las respectivas tareas con fecha de presentación, algunas para realizar online, otras bien a imprimir o hacer en cuadernos, adjuntando posteriormente las imágenes de la tarea realizada. Todo sencillo, si exigencias, sin presiones y apoyando a los niños en todo momento.

Mi hijo mayor como alumno de la escuela de música ha recibido clases online de sus respectivos profesores de instrumento – la escuela además os prestó la clarsach, con lo que mi hijo pudo seguir practicando – pero las clases se pusieron en marcha tras las vacaciones de Easter. Ciertamente, disponiendo de los medios, me ha parecido más fácil seguir la enseñanza musical desde casa que la propia escuela.

Ahora estamos en fase 3 del levantamiento de las medidas previstas en el lockdown y ya se puede hacer vida relativamente normal. Y puedo decir que hemos normalizado en la medida de lo posible la enseñanza online. Tenemos claro que no nos gusta, ni a mis hijos como alumnos ni a mi como madre – me refiero solo a mi porque soy la que se asume la educación en casa, puesto que mi marido trabaja en horario de mañana -. Reconozco que no tengo madera de teacher, me falta paciencia, recursos y pedagogía. Como consuelo me queda pensar que muchas maestras me dicen que para sus criaturas son las peores maestras, porque para ellas so madres, no profes.

A mis hijos les gusta menos aún. Les resulta aburrido, trabajan poco con respecto a lo que hacían a lo largo de la jornada escolar presencial – además de que la educación escocesa es muy activa y práctica – y, lo más importante, echan muchísimo de menos la socialización con sus compañeros. Así que están deseando volver a la «normalidad» aunque no sabemos cuánto de normalidad habrá, o lo que durará.

Pero también creo que lo peor ha pasado, que de esto hemos aprendido lo suficiente como para valorar la importancia de contar con recursos para poder completar la educación de nuestros hijos desde casa y que, con todo el verano de por medio y tiempo para trabajar e ello, lo que venga el próximo curso será, seguro, más fácil.

En un principio, mientras el virus sigue siendo un riesgo real, se propuso a la hora de la vuelta a las aulas un sistema mixto clase presencial y educación en casa. Pero según se ha desarrollado la situación y el control del virus a lo largo del verano, finalmente se decidió la vuelta a las aulas en full-time, implementando las medidas de prevención y seguridad necesarias, en una creo lógica intención de garantizar el derecho a la educación y el bienestar físico y emocional de los niños, esos grandes olvidados en esta extraña situación.

Me quedo con las ganas de hablar sobre el aislamiento en general, cómo se ha vivido en la calle, qué hemos hecho además de la educación en casa o cómo se ha planteado la desescalada, de la que aún ni hemos salido del todo, y de la vuelta al cole que es ya un hecho. Pero ya lo dejo para otro post pues este se ha extendido, por no variar, más de lo que esperaba y tampoco hace falta contarlo todo de golpe y que te duermas a mitad del post, ¡dior me libre!.

Quiero por último dar crédito al autor de la fotografía que ilustra el post, un fotógrafo que en medio del caos de esta pandemia tuvo la preciosa iniciativa de realizar un proyecto fotográfico retratando a familias durante el lockdow. Thank you very much Geebz Photography for letting us be part of your beautiful project, we feel very lucky for it.

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