21 meses de mi Pequeña Princesa

Hace ya más de una semana que mi pequeña cumplió los 21 meses y casi no me he dado ni cuenta, aún no he dicho que ha cumplido tantos meses cuando ya está cumpliendo el siguiente, por favor ¡que alguien pare el tiempo!.

Creo que puedo definir esta etapa perfectamente en dos palabras: disfrute total. Sí, es así, cierto es que la he disfrutado desde el primer día, pero en esta época es cuando mejor me lo estoy pasando con ella. El hecho de que tenga cada vez más autonomía e intente hacer cosas nuevas por ella sola, el ingenio, la habilidad y la gracia que tiene hace que cada gesto suyo sea digno de alabanza y normalmente de carcajada asegurada.

Aunque esto no siempre es así, pues en todas esas cualidades también podemos añadir el peligro que tiene, no ve límites y por su cabeza pasan ideas que a mi no se me ocurren que pueda llegar a tener, pero las tiene. No le cuesta nada arrastrar un tabuerete de una punta a otra del salón para subirse a él, trepar por una estantería, tirar una caja de la costura que está a más de metro y medio de altura, jugar con hilos y dedales desparramando ciento de alfileres por el suelo. Así se las gasta. En esta semana he tenido que recoger dos veces los alfileres por miedo a que se los clavara, puedo jurar que no estaban a su alcance, si la primera vez que alcanzó la caja estaba lejos, la segunda aún más, y aún así esta niña se las ingenia para llegar como sea.

Y es que Peligro bien podía ser su segundo nombre. El sábado pasado se quemó los dedos porque tocó las placas de mi plancha del pelo que tampoco estaba a mano, pero la jodía escala, trepa y hace lo posible por llegar. Eso sí, fue tocar y retirar la mano, lloró hasta que le eché una crema maravillosa que venía en una de las cajitas Nonabox y como si nada. Le salieron unas ampollas pero ni se dio cuenta, al menos ha seguido usando los dedos con total normalidad sin quejarse ni dar muestras de dolor o molestia. Espero que haya escarmentado y no se le ocurra hacerlo de nuevo, aunque conociéndola, lo dudo.

Sigue son hablar más que dos palabras, aunque se expresa perfectamente y lo entiende todo, no estoy preocupada por ello pero me sorprende un poco que no tenga interés por hablar. Desde luego, como suelo decir, no es muda, sorda ni tonta, es decir, no creo que se deba a ningún problema, y estímulos tiene todos los que quiera y más, más bien parece como si de momento no le hiciera falta. Se lo comenté a la pediatra el día que fuimos por la dermatitis atópica y me dijo que de momento no le de importancia, como a los 2 años hay un control de niño sano ya veríamos llegado el momento, y en 3 meses puede pasar de no decir ni papa a hablar como una cotorra -lo que le pasó a Iván, aunque en su caso fue a los 18 meses-.

Me vuelve loca cuando llego a casa y se viene corriendo a tirarse a mis brazos gritando MAMAAAAA. Me vuelve loca en general, para qué voy a mentir. Tiene una mamitis tremenda y está siempre pegada a mi, no me deja hacer nada y en casa si puede no solo me persigue como un perrillo faldero sino que se me agarra a las piernas con mirada suplicante y no me deja ni andar.

Estamos en un momento de morritos y muecas curiosas, para todo pone una mueca, lo poco que habla lo traduce gestualmente y se está convirtiendo en una niña muy comunicativa en ese aspecto y muy graciosa, todo hay que decirlo. Me encanta ver como tuerce la boca, arruga los labios o pone morritos según esté concentrada, mimosa o enfadada con el mundo -en plan «ahora me enfado y no respiro»-.

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Y por supuesto, en casa es un auténtico bebé de teta, se puede llevar enganchada toooodo el santo día y pobre de mi como no la deje mamar, el berrinche que me monta. Además es muy graciosa porque me empuja al sofá, me invita a sentarme, se sube y ella misma se pone sobre mi regazo, se tumba cual bebé del lado que le apetece y se sirve, cuando se harta se incorpora y ella misma se tumba sobre el lado contraria y de nuevo a mamar. No perdona la teta, y no come si antes no toma su dosis, si le ofrezco el tenedor me lo rechaza, lo primero es lo primero y cuando considera que ya ha tomado toda la teta que necesitaba entonces se puede comer tres platos si hace falta, pero antes de la teta no.

Hemos tenido un gran progreso en el sueño. A ver, que siempre ha dormido muy bien, en eso no me quejo, pero se despertaba varias veces en la noche para mamar; no daba la lata pero era eso, que mamaba varias veces; ahora llevamos ya un tiempo que si se despierta es a eso de las 6 de la madrugada, pero ya es raro que lo haga, es decir, normalmente duerme del tirón hasta la hora de levantarnos. Consecuentemente yo también duermo mejor, ya que desde que soy madre tengo el sueño bastante ligero y me desvelo con facilidad, por lo que las tomas nocturnas me hacían perder el hilo del sueño y descansar menos.

Hemos descubierto que es una payasa y disfruta haciéndonos reír. Nos imita y se burla de nosotros. El domingo pasado me estaba haciendo un el desayuno y al meter la taza de leche en el microondas justo en ese momento estornudé -y la leche se fue a tomar viento con el movimiento del brazo a causa del estornudo, menudo momento para estornudar- y ella se partía de risa; pero no se conformó solo con eso, sino que empezó a imitarme, la veo que hace «aaaaaahhhhhh aaaaaaaahhhhhh aaaaahhhhchiiiiiiiii» moviendo la cabeza de arriba abajo, tapándose la nariz, riéndose y esperando mi reacción que, por supuesto, fue de partirme de risa.

Busca cualquier ocasión para hacernos reír y me encanta la cara de felicidad que pone. Me encanta verla jugar con su hermano, cómo interactúan los dos, cómo van a la par, cómo se entienden, cómo se pelean y resuelven sus conflictos, cómo se adoran y se quieren. Me encanta verla bailar al son de los dibujitos o de la radio que pongo cuando me enfaeno en casa, me encanta verla como un bebé en su teta, me encanta verla dormir.

Cada vez que la miro me alegra de tenerla con nosotros y me siento tremendamente afortunada por ello. Si cuando la esperábamos tenía mis dudas de saber si encajaría bien en nuestra ya creada familia, ahora estoy completamente segura de que era la pieza que nos faltaba y sin ella no sería lo mismo.

4 thoughts on “21 meses de mi Pequeña Princesa

  1. Bichitobola

    Felicidades por ese bomboncete de nena!!
    Me recuerda a la mia…si es que se llevan poco mas de 1 mes!!
    Debe ser de las nenas esto del caracter tan fuerte…no veas como se pone la mia jajaj!!
    Un beso, y a por el siguiente mes!

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  2. Wiky

    De verdad que me encanta leerte, son unas anécdotas preciosas, y, aunque mucho me queda para que sea mi turno, no dudo que cada madre tiene mil historias que contar, y ojalá las mías sean tan adorables como las tuyas.

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  3. Lu Navarro

    Felicidades!! pasando por aqui y ya siguiendote.
    Tengo una beba de 21 meses recien cumplidos y soy artesana. Veo q tenemos esas cosas en comun! leerè esta entrada tranquila, cuando mi beba se duerma.
    Solo pasè para decirte q soy tu nueva seguidora.
    Saluditos.
    Luisa.

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  4. Sofia

    como pasa el tiempo de rápido Ale… y los peques vuelan con ello !!

    Está tan mayor, tal movidilla jejeje.
    aquí también imitamos la pose del enfado aunque la aderezamos con gritos y lloros… ains…

    En serio es una "peligrosa" 😉 tienes q andar con 1000 ojos y además pocos son.
    si es q no para !!!

    me la comía a besos 😀

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