Educación musical y otras actividades extraescolares

El inicio del curso escolar supone también el inicio de otras actividades, las conocidas actividades extraescolares.
Teníamos muy claro que queremos que Iván reciba educación musical y además nos lo pide constantemente, le encanta la música, los instrumentos (no hay quien le quite la dichosa flauta – tormento para nuestros oídos), bailar, cantar, y estábamos esperando que cumpliera los 4 años para poder ir a los cursos de Música y Movimiento. Íbamos a llevarlo a la escuela de música de un pueblo cercano hasta que me enteré de que en el Conservatorio Profesional de Música de Huelva también había esta actividad, así que no me lo pensé y lo matriculé.
El viernes fue su primera clase (la primera clase del curso fue el 5 de octubre pero nos pilló de viaje en Madrid y no pudo asistir), y la primera sorpresa es que se encontró allí con una compi de la guarde. Ea, pues ya tiene una amiguita, porque además con ella hacía mucho; pero bueno, que a Iván no le hace falta mucho para integrarse. Llegamos 5 minutos antes del comienzo de la clase y estaba impaciente esperando a que se abriera la puerta,»Mamá, ¿cuándo podemos entrar? que yo quiero tocar los instrumentos», y yo apaciguándolo.
En cuanto la profesora abrió la puerta entró corriendo diciendo «Buenos días, ¿Dónde están los instrumentos?», la profesora alucinada con la confianza con la que había entrado le señaló el rincón de los instrumentos, se fue corriendo y allá que se vino con una pandereta en las manos diciendo «¿Qué música vamos a tocar hoy?». Lo dejé allí, se cerró la puerta y me fui al coche convencida de que, definitivamente, esa es la actividad que más le puede gustar. 

Me encanta el ambiente del conservatorio, escuchar los
instrumentos afinando y haciendo escalas, el ir y venir de los alumnos
con sus estuches y maletas a cuestas, de repente me vino a la cabeza mi primer día en la escuela de música. Yo tenía 7 años y se abría por primera vez la escuela de música en mi pueblo, me recuerdo como una mica, sentada en primera fila y hablando sin parar (y claro, recordando recordando entiendo a quién ha salido). El primer curso tuve que hacerlo como oyente porque oficialmente no podía cursar los estudios hasta los 8 años, lo que hizo que quizás cuando repetí el curso de manera oficial me aburriera un poco. Al final estudié hasta 4º de Solfeo e hice preparatorio y 1º de piano y 1º de flauta travesera, pero lo dejé porque mi madre no me compró los instrumentos por temor a gastarse un dineral y que luego me aburriera y lo dejara. Y claro, tenía razón, me aburrí y lo dejé pero porque como no tenía los instrumentos para practicar no avanzaba. Aún recuerdo las veces que mi abuela me llevaba a la tienda de música a ver pianos, cada día llegaba a casa esperando a encontrarme el piano en el salón, pero ese día nunca llegó. Es de las pocas cosas que le echo en cara a mi madre, ahora que le he explicado lo que sentía se da cuenta de que fue un error, algo de lo que yo aprenderé para con mis hijos.

Cuando fui a recogerlo al final de la clase salió emocionado, me paré un minutito a hablar con su profesora y me dijo que hablaba mucho -lo se-, que es muy bailarín -lo se- y que tenía muchísimas cualidades musicales -lo se-. Sorprendida, me dijo que Iván le preguntó si podía ver una tuba, así que le ha pedido al profesor de tuba que venga a la próxima clase a enseñarles el instrumento. De camino al coche Iván me contaba todo lo que habían hecho, que habían bailado «así» (moviendo el culillo), que había tocado al caja china y que quiere ir todos los días al «cole de música». Sí, definitivamente, ¡LE GUSTA!.
Y ahora vamos con las extraescolares deportivas o de movimiento. El año pasado empezamos llevando a Iván a baile moderno, solo estuvo el primer trimestre porque la hora era malísima (a las 4 de la tarde, lo que lo dejaba sin siesta y llegaba cansado e irritado de no dormir) y porque era un grupo muy grande y él era el más pequeño, por lo que no acababa de encajar y se aburría. Una pena porque le gusta mucho bailar, pero cuando al actividad se masifica y no se diversifica por tramos de edades es un error.
Luego lo intentamos con el judo pero más de lo mismo, pese a que no eran muchos niños seguía siendo el más pequeño y más que a hacer mañas iba a jugar. Lo bueno es que la profe y dueña del gimnasio es amiga nuestra y allí estaba su hijo, un año mayor que Iván, por lo que jugaban juntos. Pero judo judo, nada dada.
El año pasado teníamos el handicap de la edad, es decir, con 3 años es difícil intentar que siga una actividad que requiera de una atención y disciplina porque no nos engañemos, a esa edad los niños no son capaces de mantener la atención más de dos minutos y lo que quieren es jugar. Así que este año no sabíamos qué tal llevaría mantener una actividad extraescolar, todo es cuestión de probar, si le gusta bien y si no pues nada, qué se le va a hacer. No es que nos empeñemos en que haga mil actividades extraescolares, es que el invierno es muy largo y se pasa mucho tiempo en casa; así que es una oportunidad de salir y hacer algo diferente, entretenerse, llegar algo cansado, hacer amiguitos diferentes a los del coles, en definitiva, de que el curso se haga menos pesado.
No nos hemos apuntado a ninguna actividad extraescolar del colegio porque suelen estar bastante masificadas y las que no lo están acaban cancelándose por falta de participación. Así que, por boca de otros papis nos enteramos de que hay una pequeña escuela de fútbol en el barrio a la que van dos compis de clase de Iván y  Papá (que sueña con que su hijo sea el próximo Messi) decidió llevarlo a ver qué tal. Y no está mal, es una actividad gratuíta, se puede ir de lunes a jueves sin ninguna obligación de ir, es decir, el entrenador está allí y entrena a quien quiere ir; hay bastante niños de edades variadas y se va adaptando a las diferentes edades, y durante una hora hacen lo típico, correr con el balón, chutar a balón parado, parar balones y ese tipo de cosas. 
Iván va muy contento y de hecho se le nota el cambio pese a los pocos días que ha ido porque ha pasado de no saber cómo coger la pelota a correr dándole patadas o chutar con la cara interna del pie, me viene diciendo eso de «Mamá, ¡he metido dos goles!», y se lo pasa muy bien. Pero ayer no estaba muy por la labor de hacer caso al entrenador, como no le hacía caso el entrenador le dijo que si no quería ponerse en la fila que se saliera, e Iván ni corto ni perezoso se fue al parque que hay justo al lado a colgarse de unas cuerdas cual mono. Entonces el entrenador habló con Papá y le dijo: «eso es lo que quiere tu hijo, eso es lo que le gusta».
Cuando Iván llegó ayer a la tienda después del fútbol venía emocionado diciendo que quería hacer gimnasia. Y es que con las mismas, de vuelta a casa, Papá decidió parar en el polideportivo (somos unos afortunados, lo tenemos todo al lado) y enterarse de la actividad de gimnasia deportiva. Fue un descubrimiento, el entrenador le dijo a Iván que pasara y saltara en las camas elásticas y claro, Iván en sus salsa, encantado de la vida, empezó a hacer sus cabriolas mientras el entrenador lo observaba y hablaba con Papá. Según él le ha llamado la atención la coordinación y motricidad que tiene, pero sobre todo dice que tiene «el tren superior muy desarrollado», es decir, que tiene una habilidad especial con lo que es hombros, brazos y torso, de más fuerza, coordinación y movimiento; pero no más que el resto del cuerpo, que también, sino comparado con otros niños de su edad (es como si de repente ves a un niño pequeño que te regatea de miedo). Y a Iván le gusta esa actividad, de hecho siempre ha sido muy intrépido y habilidoso para trepar, escalar, subirse a lo más alto, no tiene miedo y jamás se ha caído o se ha hecho daño.
Así que vamos a probar qué tal le va con la gimnasia que, al ser dos días en semana, puede seguir yendo los otros dos días al fútbol.
Nos queda el idioma, inglés (aunque Iván está empeñado en que quiere aprender chino con esto de que ve los dibujos de Ni Hao Kai-Lan), ya que con los recortes en educación han quitado la hora y media de inglés semanal (eso sí, la religión no la quitan oye, aunque Iván da alternativa) y tampoco la hay como extraescolar; barajamos la posibilidad de una academia pero son carísimas, así que de momento queda en el aire. No quisiera dejarlo porque a Iván le gustan mucho los idiomas y de hecho habla muchas cosas en inglés, es una esponja y creo que ofrecerle la posibilidad de que aprenda un idioma desde pequeño es una gran oportunidad.
A ver cómo llegamos a fin de curso, las actividades deportivas son para que se entretenga sin ninguna obligación de ir si no quiere. Espero que la actividad musical sí la mantenga, no puedo negar que me encantaría que tocara algún instrumento. Pero como tampoco lo voy a obligar, el tiempo nos lo dirá, ya lo veremos.

8 thoughts on “Educación musical y otras actividades extraescolares

  1. Sofia

    ya leí que la que os retiraría de trabajar gracias al futbol sería en su caso Antía y no Iván jejejeje.

    ¿Sabes lo q más me gusta de tu post?
    q le has querido enseñar esa pasión tuya que es la música y se la has ofrecido y dejado al alcance.
    Y si la quiere perfecto porq es genial y si no pues no se le va a obligar.

    Yo cuando dije q me gustaría q el día de mañana Sofía tocara la guitarra (se liga muucho jajajaja) me dijeron q era porq era un sueño frustrado mío y q lo hacía mal.
    no no, yo se lo pondré en su mano y si le gusta pues adelante (no te negaré q me encantaría q le gustara), pero si no le gusta y prefiere otra cosa… adelante igualmente.

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    1. Nereida

      A Antía le encanta una pelota, yo creo que la futbolera será ella jajaja

      Pues sí, yo quiero ofrecerle oportunidades pero no quiero que haga nada por oblicación, yo se lo ofrezco y que realice aquello que más le guste. Pero por mí que no quede…

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  2. Carol

    Lo de la actividad musical me parecen muy interesante y seguro que lo disfruta un montón, además del resto de actividades, no se va a aburrir este invierno. Una pena lo del inglés. Y lo del chino sería genial, pero entiendo que se os vaya de presupuesto.

    Un abrazo

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    1. Nereida

      Pues eso queremos, que no se aburraa, porque esta semana que llueve por ejemplo si tuviera que estar todas las tardes sin salir de casa pobrecito mío, así al menos una horita al día hace algo entretenido.
      Lo del inglés estamos valorando hacer un esfuerzo, y lo de chino pues fíjate que no es tan caro como el inglés, pero por horario coincide con las clases de música y movimiento, así que nada.
      Pero bueno, ya habrá tiempo, que no tiene que hacer mil cosas ahora.

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  3. Wiky

    Qué cantidad de extraescolares! dormirá como un santo con tantas tareas O_O

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    1. Nereida

      Pues en realidad no son tantas porque a música y movimiento solo va un día a la semana, los viernes, y solo una hora, y lo que es fútbol y gimnasia lo mismo, una horita al día. Yo lo veo como que en vez de ir a jugar al parque pues va a jugar al fútbol o a hacer gimnasia, es ejercicio, entretenimiento y contacto con otros niños, que es lo importante.

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  4. Ness

    ¡Que envidia! Aquí no hay apenas nada, bueno tb tenemos escuela de música, pero para la edad de Ivan deportivas pocas, por lo menos baratas o gratuitas…Y gimnasia, yo creo que mi hijo tb le gustaría, en casa se pasa el día saltando en el sofá, haciendo volteretas…A Ivan sí le gusta el fútbol (no de verlo), pero si de jugar y queremos apuntarlo, pero hasta el año que viene no podemos…habrá que esperar, jeje

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  5. David Stoks

    Realmente creo que es muy importante educares musicalmente. Creo que les ayuda a conectar con sus emociones. Además, no se si os habeis fijado pero a la gente le suele gustar la misma música, música parecida o música cuya raíz es la que escuchaban sus padres.

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