Aprendiendo a ser MAMÁ DE DOS

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Se me ha ocurrido este título porque así empecé esta entrada hace casi tres años, cuando me estrené en esto de la maternidad, que no tardé en continuar un mes más tarde con ésta. Eran mis inicios como madre y, como sigue siendo tres años después, cada día que pasa sigue siendo uno más de aprendizaje en la dura pero hermosa tarea de ser madre. Ahora me tocan deberes dobles, ya que la vida me ha hecho el regalo de ser mami me dos. Y no puedo más que estar agradecida no solo por el hecho de tener la tremenda suerte de ser madre de unos hijos preciosos y sanos, sino que además soy tan afortunada que hasta me salen buenos hasta el extremo.

A quienes seguís el blog desde sus inicios, recordareis que cuando nació Iván no hacía más que decir que no podía quejarme porque desde bien peque nos lo había puesto muy fácil, fue un bebé que no nos dio nada de trabajo y así daba gusto ver pasar los días, disfrutar cada segundo y que el cambio en nuestra vida fuera tan sumamente positivo que no encontramos inconveniente alguno. Por lo mismo siempre he pensado que habíamos tenido suerte, y que seguramente un segundo hijo nos saldría algo más trabajoso (por llamarlo de alguna manera), pero qué equivocada estaba. Si Iván era bueno, Antía lo es más, estoy sorprendidísima porque no me puedo creer la santa niña que tengo, que no solo es guapa y simpática (está feo que sea yo quien lo diga, pero el orgullo de madre me puede) sino que es tan sumamente buena y tranquila que no puedo tener queja ninguna sino todo lo contrario, tengo que sentirme de lo más afortunada.
Iván además lo está llevando mucho mejor de lo que me esperaba, tanto que me tiene hasta sorprendida, por lo mal que llevó las últimas semanas de embarazo. Tuvo mucho rechazo hacia la barriga, estaba muy rebelde y desafiante, y yo me las veía venir cuando se viera a su hermanita en casa… Pero de nuevo mi hijo ha vuelto a darme una lección y a cerrarme la boca, ya que es increíble el cariño y la protección que le tiene a su hermana. Ya en el hospital dio la primera pista, como no le dejaron subir a la habitación bajé yo a verlo, y el pobre no hacía más que llorar a gritos diciendo «¡quiero ver a la hermanitaaaaaaa!». Al final conseguimos que subiera (muy destrangis) y se le cambió la cara cuando la vio allí, en su cunita, tan pequeña… nos pidió cogerla y nada más ponerla en sus brazos le dio un beso con una ternura indescriptible. Ahí supe que había subestimado a mi príncipe…
Teníais que verlo en casa. A veces, todo hay que decirlo, hay que estar encima de él porque es un poco brutote y no controla su fuerza cuando se pone a hacer el cafre (saltar en el sofá, corretear de un lado a otro y esas cosas típicas de un niño de tres años), pero en lo que a la hermana se refiere es un amor. Sin decirle nada se acerca a su moisés y la acaricia con mucho cuidado diciendo «Mamá, hay que cuidar a la hermanita que es muy chiquitita», y mientras la acaricia dice «¿ves? así, despacito, con cuidado…», y cuando menos nos lo esperamos se acerca a ella y le da un beso en la mejilla. Para comérselo.
Hacía ya semanas que todas las mañanas me saluda diciéndome «¡Buenos días, princesa!», y el otro día me levanté más tarde de la cuenta, me fui al salón con la niña en brazos y me dijo con esa sonrisilla que tiene «¡Buenos días, princesas!», y le dio un besito a la hermana y otro a mí. Me recorre un gusanillo de la emoción cada vez que lo escucho… Pero no deja de sorprendernos, porque ayer me levanté yo sola, la peque aún seguía durmiendo y después de darme sus buenos días como de costumbre me pregunta «Mamá, ¿dónde está la princesa pequeña?», ays mi niño, !de verdad que dan ganas de comérselo a besos!
Cuando vamos por la calle y alguien se para a ver a Antía, cuando tenemos una visita en casa o mismo cuando la tengo en brazos Iván tiene la misma cantinela «¿Te gusta, te gusta mi hermanita?», «Se llama Antía, y es mi hermanita», «¿A que es muy guapa mi hermanita?». Sale de él solo, nadie se lo pregunta, con lo que veo que está orgulloso de tener a su hermanita chiquitita.
Esto de aprender a ser mami de dos de momento está siendo muy fácil porque los dos nos lo están poniendo fácil. Iván me ayuda a su manera trayéndome los pañales limpios y las toallitas y tirando los sucios, ayudando a la hora del baño, son pequeñas cosas con las que se siente importante porque tiene una misión y me parece que hace que le encuentre sentido a esto de ser hemano mayor, cargo que desempeña con mucho orgullo.
A lo que nos estamos acostumbrando es a llevar vida de cuatro, sobre todo a la hora de salir de casa, pero bueno, la verdad es que no nos está costando trabajo… solo algo más de tiempo, aunque nos entrenamos a diario para cada vez tardar menos, vamos mejorando nuestra marca. Yo me hago cargo sobre todo de Antía y Papá de Iván, porque la función teta de momento es indelegable y ahí solo puedo estar yo, y hasta eso Iván lo ha aceptado bien pues pensé que con la lactancia prolongada que tuvimos iba a demandarme de nuevo, pero ha entendido por qué la hermanita si puede y él no… porque la hermanita no tiene dientes y no puede comer, por eso toma la teta de Mamá, Iván ya es muy grande y puede comer el solito como los mayores.
También ha entendido que se acabó el embarazo y que, aunque Mamá tiene que cuidar a la hermanita, también puede hacer cosas con él… como las últimas semanas yo ya no estaba para trotes eran habituales las frases de «Mamá no puede porque tiene la barriga muy gordita» o » a Mamá le duele mucho la espalda porque lleva a la hermanita en la barriga», y ahora ha atado cabos y me dice muy enterado «La hermanita ya ha salido, ¿ya no tienes la barriguita gorda?», «¿ya no te duele la espalda?», «Mamá… ya me puedes coger?», así que como Antía es una bendita puedo permitirme dejarla tranquila durmiendo y coger, achuchar y hacer lo que me pide mi príncipe grande, para que no se sienta desplazado, para que sepa que su hermana no le va a quitar el amor de su madre, y que sigo teniendo millones de abrazos para él.
De momento no puedo estar más contenta porque parece que Antía ha estado siempre, como no me entero de que la tengo de lo buena que es podemos seguir con nuestra vida y nuestra rutina y dedicarle tiempo a Iván. Seguimos yendo al parque como de costumbre, hoy hemos ido por primera vez los cuatro a la playa (hemos ido un ratito a eso de las 6.30 de la tarde), el fin de semana pasado hemos ido a la feria, vamos, ¡que no nos perdemos una! 
Y es que os aseguro que así da gusto tener hij@s. Hoy me ha dicho alguien, no recuerdo quien, que hay que ver la suerte que tengo con mis hijos, lo buenos que me salen y lo bien que se dejan criar, y es cierto, tengo que sentirme muy muy afortunada porque se que no siempre es tan fácil. En la entrada anterior recogía un premio en el que había que contestar de dónde viene la suerte, y bueno, no se muy bien de donde viene, lo cierto es que como no se puede ser afortunada en todo; y si me dieran a elegir creo que no hay nada mejor que ser afortunada de esta manera, porque todo lo demás (excepto la salud) se elige, se busca o se obtiene de una manera u otra… pero tus hijos son como son, ahí no puedes hacer nada, así que yo me siento muy afortunada por el mero hecho de ser madre, y porque mis hijos sean de comienzos fáciles, aunque la crianza sea un camino largo con buenos y malos momentos, da gusto empezar así de bien.
Y estoy segura de que este aprendizaje va a dar para muchos capítulos…

9 thoughts on “Aprendiendo a ser MAMÁ DE DOS

  1. mama de parrulin

    Qué gusto de entrada Nereida!
    Me ha encantado!

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  2. Aitor

    Hola Guapa!! Me alegro mucho que tengas unos comienzos tan buenos, tienes que darme la receta!!,ajaajjaaj.
    La verdad que así da gusto tener hijos, dicen que las primeras semanas son las mas dificiles y a tí en los dos embarazos te han salido redondos.
    Que bueno que hasta incluso hayas podido bajar a la playa, y a la fería, estan echos unos noveleros y no se pierden una jajaja.
    Iván es un amor, lo ha entendido todo muy bien, y eso es tarea vuestra, FELICIDADES!!
    Me ha encantado la entrada, solo he echado de menos alguna fotito de tus dos niñ@s.
    Besitos y a seguir disfrutando.
    Diamar

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  3. Ness

    Pues yo creo que la crianza de tus hijos tb tiene que ver en cómo eres tu y cómo te comportas con ellos y ellos responden a ese patrón aprendido inconscientemente en la barriga.

    Por ejemplo, tanto mi chico como yo hemos sido muy movidos (y movidos a mogollón), además que yo sigo siendo muy nerviosa y eso se lo he transmitido a mi hijo mayor, no sé cómo será la pequeña, pero con los antecedentes que tiene, no espero menos de ella…jeje

    Lo estás haciendo estupéndamente!! Eres un ejemplo Ale!

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  4. jenny

    que bien que se portan tan bien,asi da gusto,puedes disfrutar de ellos mucho mejor.

    Besotes

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  5. London

    Ser mamá de dos es maravilloso, porque a parte del amor que le tenemos a nuestros hijos ver como se quieren entre sí es maravilloso, desprende ternura.

    Yo siempre he dicho que me adapté mucho mejor a tener dos hijos, bueno ahora ya tres, a cuando nació la primera. En comparación tengo menos trabajo.

    Me alegro mucho de que os vaya tan bien, que alegría!

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  6. Beatriz

    Ai Ale! Cómo me alegro de que todo vaya sobre ruedas 🙂 Espero que mi 2º hij@ salga igual de buen@ que Antía.
    Con Pablo no me puedo quejar, he tenido muchísima suerte… y también tengo la espinilla esa de que el 2º pueda salir más revoltoso jejejejeje.
    Disfruta mucho de estos meses de dedicación completa a los peques, que se acaban demasiado pronto!
    Besitoooos!

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  7. Carol

    Qué sol de niño tienes!
    Me alegro de que todo vaya bien y que te sigan enseñando cosas.

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  8. sinpalabras

    enhoranuena!!! Antía es una niña preciosa! me a encantado el post!!!!

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  9. Annie74

    Que tranquilidad me ha dado leerte.
    Normalmente los principios son duros.. y con el segundo imaginaba que mas.. pero lo relatas tan bien.
    Que me dan ganas de ir ponerme a la faena a por otro jeje.
    besos.

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