Actualizando un poquito

Porque os dije que volveríamos el día 17 a casa y va a ser que no, porque Iván disfruta de lo lindo en la playa y entre estar metidos en casa o al aire libre, elegimos el aire libre. Así que estaremos unos días yendo y viniendo porque también hemos tenido que volver a la realidad, es decir, ir a trabajar, pero bueno, así también escocerá menos jajaja

Estas dos semanas hemos estado muy muy bien, disfrutando del sol, la playa, la piscina, las terracitas, los paseos, los parques infatiles… a pesar de que empezamos con Iván malo con una laringotraquítis que no dudó en contagiarme y que me tuvo un día entero con tiritonas de fiebre y dolor de todas las microfibras corporales. Es uno de los daños colaterales de ser madre, de lo que enferma tu hijo a tí te contagia, y por supuesto lo pasas mucho peor, porque los niños son la leche y remontan que da gusto.

Aún así Iván está rarote… lloriquea mucho, a veces es un llanto desconsolado cuyo motivo desconozco, ha vomitado un par de veces en noches diferentes así, sin venir a cuento, y también ha tenido alguna que otra fiebre pasajera, eso sí, de 39º. Me desconcierta bastante porque Iván es un niño muy sano, puede enfermar un par de veces al año, y es poco quejicoso, y estos días he visto todo lo contrario. Lo que a mí se me ocurre es que bueno, mejora bastante pero no acaba de recuperarse de los mocos y la tos, y a lo mejor, como nos pasa a muchos, algún día se le pone el cuerpo malo. También pienso que puedan ser los dientes, ya que tiene ahí incisivos laterales y colmillos despuntando pero no acaban de romper, y seguro que duele, pero en repetidas ocasiones los pediatras me han asegurado que si bien los dientes pueden causar febrícula, no llegan a causar una fiebre de 39º. También acusamos unos cambios de temperaturas bruscos, temperaturas exteriores de 38º de media, pero en casa y locales los aires acondicionados a 28º, salir del agua de la piscina o de la playa y coger frío… En fin, que razones hay unas pocas.
También entiendo que mi niño lleva un par de meses descolocado, por el jaleo de la boda, nuestra ausencia durante la luna de miel, luego estar de nuevo varias semanas en casa ajena trastocando costumbres y horarios… creo que se junta un poco de todo.

Y nosotros bien, recién casados y siguiendo con nuestra vida de siempre (poco más nos esperábamos después de 8 años de convivencia) y planteándonos nuevas metas. Porqué sí, esto es así, después de una cosa viene otra nueva, hay que tener la mente ocupada y buscar siempre nuevas motivaciones, aunque a veces el cuerpo te pida algo de relajo… pero en este asunto ya me he relajado más de lo que pretendía, así que ¡manos a la obra!

Pero eso tema para otra entrada…

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