CUMPLIMOS 15 MESES…¡IVÁN SE HACE GRANDE!

Es algo que no me canso de repetir, el tiempo pasa volando. Cuando pusimos la última vacuna oficial, a los 6 meses, nos dijeron que ya lo siguiente no sería hasta los 15 meses, y yo lo veía tan lejano… pues no, nos hemos plantado en los 15 meses casi sin darnos cuenta.

Esta vez Iván ha sido más cconsciente de lo que se le venía, de hecho le dan mucha desconfianza las consultas de los médicos, en cuanto lo siento en la camilla se pone ya a la defensiva. En lugar de pincharle en la pierna lo han hecho en los brazos, como a los grandes… 3 pinchacitos, mi niño, cómo ha llorado. Pero en cuanto su mami lo ha cogido y abrazado se ha olvidado de todo, me soprende y me encanta sentir cómo consuelo a mi hijo.

Ya le han salido las dos paletas, tiene 4 dientecines, que parecen pocos, pero muerde y come que da gusto, parece que no le hicieran falta más. Está tan gracioso cuando se ríe, a veces suelta una carcajada que parece que va a decir «¡cuñaaaaaaaaaaaaaaaaa!»

Y bueno, está muy espabilado, nosotros nos lo pasamos genial con él porque tiene mil y una ocurrencias, es que es asombroso ver como, con lo pequeño que es, sabe lo que sabe. La verdad es que es muy gratificante ver como va aprendiendo, descubriendo, como lo intenta probar todo, ver como le llaman atención las cosas, no conoce el miedo, se atreve… es maravilloso ser niño.

Lo que comprobamos día a día es que es un niño que se lleva a la gente de calle. Llama mucho la atención, es un niño tan simpático y risueño que para todo el mundo tiene una sonrisa o una carantoña graciosa. No es la primera vez que cualquier desconocido nos para por la calle a decirle cosas porque se ha puesto a reir, a balbucear en su mini idioma, a hacer al guna gracia… con la consecuente cara de orgullo de los padres, por supuesto.

Estos días hemos probado una experiencia nueva, montar en los cochecitos. Al principio subimos a Iván en uno que subía y bajaba pero puso una cara de susto tremenda, así que al final lo sentamos en uno de los fijos, al principio iba con un poco de desconfianza, pero al rato, cmo la vuelta fue larga al ser el único niño que iba montado, ya tenía cara de llevar haciéndolo toda la vida.

Y también ha aprendido a manejar el coche de batería, el tío listo sabe darle al pedal para que ande, de hecho en casa tenemos que desconectar la batería porque se sube solo y se pone en plan rally en su habitación. Pero qué bestia es con todo lo pequeño que es todavía…

En fin, si es que es lo mismo de siempre, !es una gozada esto de ser madre!

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