LACTANCIA MATERNA, el placer de amamantar a mi niño

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Mi experiencia con la lactancia materna es aún reciente, pero no quiero dejar de hablar de ella para compartirla con vosotros y, sobre todo, para ayudar a las que se pronto se estrenen como madres y se inicien en este camino.

No pretendo dar consejos, no soy la persona más indicada para hacerlo, sólo quiero que mi historia os anime a iniciar y disfrutar del placer de amamantar a vuestro bebé.

Al principio del embarazo tenía claro cómo iba alimentar a mi futuro bebé, cuando me lo preguntó la enfermera en mi primera visita del embarazo así de rotunda le contesté, «biberón». ¿Por qué? y la respuesta en ese momento era «¿y por qué no?». Pues porque no lo creía necesario, veía más cómodo la lactancia artificial, y para qué complicarme la vida. O eso era lo que yo creía, hasta que descubrí más tarde por qué había decidido dar biberón a mi bebé. La respuesta era bien sencilla: porque no tenía ni idea de lo que es la lactancia materna.

A pesar de tenerlo bien claro, papá me insistía en que le diera el pecho a nuestro bebé con el siempre acertado argumento de que «es lo mejor», pero yo no me bajaba del burro, estaba bien convencida de mi decisión con la experiencia de que mi hermano es un niño de biberón y está muy bien criado.

Sin embargo, el principal motivo de mi decisión por la lactancia artificial, la falta de información sobre la lactancia materna, fue perdiendo el peso a medida que pasaban las semanas. Los libros, los foros, los consejos de l@s matron@s, las experiencias de otras madres… hicieron que poco a poco fuera cambiando de opinión, hasta convencerme totalmente de que la lactancia materna es el mejor regalo de una madre a su bebé. Así que pasé de tener claro una alimentación a base de biberón a darle el pecho a mi bebé, empujada un poco al principio, lo reconozco, por el tentador argumento de que dando el pecho se recupera mejor la figura, aunque siempre ha primado el beneficio de mi niño.

Por suerte tuve tiempo, a lo largo de mi embarazo, de informarme del proceso de la lactancia, del comienzo, de sus ventajas e inconvenientes, de los «efectos secundarios» y así prepararme para hacerlo lo mejor posible. Antes de parir tenía ya listos mis sujetadores de lactancia, mi cojín de lactancia, mi sacaleches, mis discos protectores, mi crema para las grietas y mis súper milagrosas pezoneras de cera de abeja que una buena amiga forera se encargó de enviarme.

Al poquito de nacer Iván, cuando estábamos descansando del parto en la sala de recuperación sólo me preocupaba una cosa, ponerme al niño al pecho. Pero estaba tan cansada y desorientada que no tuve la iniciativa de hacerlo sola, sabía que tenía que hacerlo cuanto antes pero en ese momento estaba casi bloqueada. Cuando por fin intenté ponérmelo mi bloqueo casi se convierte en frustración, tenía los pezones completamente planos e Iván no se enganchaba de ninguna manera, intentaba estimularlos y no había manera de que se salieran. Y sólo pensaba en las madres que habían fracasado con su lactancia materna por no saber reaccionar en ese momento, yo no quería que me pasara eso.

Así que decidí tranquilizarme e intentarlo más tarde, sin nervios, sin presión. Y pensaba que con lo bien preparado que lo tenía todo había dejado para última hora comprar pezoneras de silicona por si acaso, «esta semana las compro», sin pensar que Iván podía adelantarse esa semana.

Ya en la habitación, pasadas unas horas y con más gente a mi alrededor de la que yo quería, por fin me puse a Iván de nuevo al pecho. El izquierdo no lo cogía, el pezón se negaba a salir, pero conseguí que se enganchara al derecho y empezara a mamar, ¡por fin! no sé lo que duró porque me quedé dormida, pero al despertar respiré tranquila porque por fin habíamos dado el primer paso. Durante el resto del día Iván no daba señales de hambre, así que yo demoré todo lo que pude la siguiente toma, no paraban de llegar visitas y yo no quería compañía en el momento de darle el pecho, no quería consejos.
La gente me preguntaba si había comido y yo respondía que sí, me negué a dar explicaciones y a decir que nos estaba costando trabajo para evitar que la gente me tentara con el biberón con el típico «a ver si va a tener hambre», yo estaba convencida de cómo tenía que hacerlo.

Por la noche, ya solos, intenté ponérmelo de nuevo al pecho y consiguió enganchar un poco el izquierdo aunque con dificultad, así que llamé a mi madre para que por la mañana me comprara las pezoneras de silicona.

Sorprendentemente, no hicieron falta, cuando me lo volví a poner al pecho por la mañana temprano consiguió engancharse a los dos por igual y entonces la naturaleza obró el milagro, mis pezones salieron gracias al esfuerzo de mi peque y ya tomaban la forma adecuada, así que la primera prueba, superada con éxito, estaba convencida de que aquello marchaba bien.

No estaba muy convencida de que de mi pecho saliera nada, yo no tenía esa sensación, auque pensaba que si Iván mamaba algo habría, hasta que en una de las tomas, por fin, vi unas gotitas amarillentas, ese calostro que daba alimento a mi niño en sus primeras horas de vida. Y otro pasito más.

Ahora venía el siguiente, encontrar la postura adecuada, salí del hospital con mucho dolor de espalda por la mala postura y tenía que perder como fuera la rigidez a la hora de darle el pecho a Iván.

En casa lo tendría más fácil, mi sofá, mi cojín de lactancia, la espalda me estuvo doliendo durante casi una semana, hasta que fui relajándome y encontrando la postura adecuada. Otro paso superado, ya le pude dar el pecho cómoda y tranquila.

Pero a los 3 o 4 días es cuando surgen todas esas complicaciones que a muchas empujan a abandonar la lactancia materna; la subida de la leche, las dolorosas grietas y el no saber si estás alimentando bien a tu hijo o si éste se queda con hambre.

Puedo decir que todo esto es cuestión de paciencia y confianza en una misma. Yo no tuve problemas con la subida de la leche, no sentí nada especial nada más que un poco de hinchazón y la sensación de que en vez de pechos tenía cántaros de leche, ya empezaba el goteo. Y bueno, no me quedaba otra, si mi niño se queda con hambre y hay que estar todo el día, como quien dice, con la teta fuera, pues se está.

En ningún momento dejé que me asaltaran las dudas de si mi leche será suficiente o si el niño pasará hambre, yo decidí confiar en mi instinto y en todos los buenos consejos que me habían dado. Poner al niño a menudo al pecho para aumentar mi producción y así regular poco a poco la lactancia y convencerme totalmente de que mi leche es mejor que cualquier leche de fórmula y tengo la suficiente.

Esto lo pude comprobar cuando Iván cumplió una semana y lo pesamos, si lo normal es que los primeros días pierdan peso, mi peque había ganado 190 gramos, otro pasito más dado.

Lo de las grietas es realmente jodido. Reconozco que lo he pasado mal, que me he tenido que morder los labios y evitar caer en la tentación de dejarlo, el pecho izquierdo me daba miedo dárselo por el tremedo dolor que sentía cada vez que Iván se enganchaba, el Purelan no me ayudaba demasiado, pero yo sólo pensaba que las grietas tarde o temprano se curarían. Y es cierto, han tardado casi un mes en curarse, se me han caído las lágrimas de dolor pero hemos aguantado, otro paso más.

A día de hoy, 1 mes y 5 días después de nacer Iván, puedo decir que la lactancia materna está totalmente regulada, mis pechos producen leche más que suficiente y mi niño mama cuando quiere, ya no tengo una postura rígida que me deje dolorida la espalda y mis pezones están recuperados de las grietas. Y la lactancia materna ha pasado de ser una obligación a un tremendo placer, soy feliz amamantando a mi niño.

Es un momento nuestro, que sólo él y yo podemos disfrutar, mi niño no sólo se ha formado en mi barriga sino que ahora se alimenta exclusivamente de mí, sigue dependiendo de mí. Cuando tiene hambre me busca con impaciencia, sabe dónde está lo que quiere y me agarra, si llora desesperado se calma en cuanto se engancha… y es una maravilla ver la cara de placer que pone cuando mama, eso no hay nada que lo compense.

Es nuestro momento, yo disfruto, me relajo, aprovecho para hablarle, mirarle, acariciarle, nadie puede estar ahí por mí y, aunque suene egoísta me gusta esa sensación, es algo que sólo yo puedo darle, en ese momento Iván es sólo para mí.

Así que animo a toda la que esté en el momento de plantearse la lactancia de su bebé a que disfrute de esta maravillosa experiencia, a que tenga paciencia pues el comienzo es duro y aunque parezca sacrificada, que lo es, de verdad merece muchísimo la pena.

Yo soy tan feliz cuando le doy el pecho a Iván que os aseguro que no cambiaría estos momentos por nada en el mundo.

9 thoughts on “LACTANCIA MATERNA, el placer de amamantar a mi niño

  1. Anónimo

    Holaaaaaa
    Hoy es mi primer día de trabajo después de unas cortas (cortísimas) vacaciones.
    Q guapísimo está Iván, y Sandriña, que no t parezca mal, pero é ijualiño a seu pai. Q cosita más parecida, chica!
    Está precioso, y super crecido.
    Me encanta leer tu blog, se me pone una cosita en la garganta y en el pecho…..será q se me está despertando «definitivamente» el instinto maternal????? ….ya se verá.
    Un besazo muy muy grande a los tres.
    ESTHER (Desde Villagarcía de Arosa con cariño)

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  2. La mami

    Felicidades Sandra por todos esos maravillosos pasos que has dado y por el resultado tan precioso que has conseguido. Y sólo es el principio… Sólo preguntarte una cosa, sabrias decir para quien es más regalo, para el bebe o para la madre? Jejeje, la respuesta no tiene importancia, la felicidad es más si es compartida, verdad?

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  3. Valentina

    Hola soy De Argentina, llegué a este blog pasando de blog en blog. Me parece maravilloso lo que dices sobre la lactancia. Gracias a Dios yo también pude amamantar a mi hija hasta el año y 4 meses (ahora tiene casi 21 meses)… hay una gran ignorancia por parte de las mujeres, por lo cual hace falta informarlas más de la maravilla que es amamantar. Hermoso blog, si me lo permites lo ubicaré en mis sitios que visito.
    Valentina

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  4. Los Peña Diaz Vazquez

    Yo, al igual que Valentina, he llegado aqui paseandome de blog en blog….y me alegro mucho leer esta entrada. Yo tambien fui muy afortunada en amamantar a mis bebes, tengo dos, y para nada cambio esos momentos intimos entre nosotros por todo el oro del mundo….Cuando nacio ella, lo tenia claro, daria el pecho y cuando nacio el, todavia mas claro lo tenia…..volveria a dar el pecho. Mi esposo, todavia hoy siente celos de esos momentos unicos vividos con mis hijos…..

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  5. La publicista

    Qué bonito todo lo que cuentas. Me he emocionado y todo. Debe ser una sensación increíble eso de tener a una personita que se alimenta de ti. Enhorabuena por el blog.

    He llegado aquí gracias al concurso de 20 minutos en el que yo también participo, te invito a que pases por mi blog por si te gusta, aunque no tiene nada que ver.

    http://lapublicista.blogspot.com/

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  6. Anónimo

    ME PARECE MUY BONITA TU HISTORIA,SALVO EL FALLECIMIENTO DE TU AMIGO,Y LO SIENTO MUCHO,LA VIDA TE QUITA MUCHAS VECES A LAS PERSONAS QUE MAS QUIERES,A MI SE ME MURIO MIHERMANA HACE 3 AÑOS,TENIA PARALISIS CEREBRAL,YO CREO QUE ESO NUNCA SE OLVIDA,YO NO SOY MADRE,TENGO 23 AÑOS,PERO ESPERO ALGUN DIA SERLO,SOLO PIDO,LO QUE PEDIAS TU,QUE SALGA SANO,ESO NO TIENE PRECIO.ME A AGRADADO MUCHO LEER TU BLOG,ESPERO QUE SIGAS ESCRIBIENDO,PORQUE LO ACES MUY BIEN,TIENES ALMA DE ESCRITORA,QUE TU FAMILIA ESTE SIEMPRE UNIDA,CON MUHO AMOR Y QUE TU NIÑO SE CRIE FUERTE Y SANO, UN SALUDO,QUE COÑO!UN BESAZO ENORME AUNQUE NO OS CONOZCA.

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  7. judit

    Hola!
    Lo primero,¡tienes un niño precioso!
    me llamo judit soy de asturias!
    y he leido esta entrada con especial atencion ya q estoi casi de 30 semanas y quiero darle pecho…aunque no se si sera tan facil..tengo amigas que no se lo han ni intentado dar…
    Un saludooo te seguireee!

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  8. Belén

    Hola Nereida! Yo sin embargo desde el primer momento que quedé embarazada supe que quería darle el pecho a mi bebé, pero es descorazonador ver la cantidad de mamis que lo dejan apenas han empezado, porque «el niño no come lo suficiente» y cosas así. Opino que se debe ser paciente y perseverar, hasta que al final la lactancia se estabiliza, pero no te negaré que temo que me surja algún problema y no pueda amamantarle. En fin, espero tener tanto éxito como tú!

    Un beso guapa!

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  9. ¿La lactancia materna adelgaza? A mi NO - La aventura de mi embarazo

    […] parí, comencé la lactancia materna con mi hijo -con problemas que superé con constancia, información y mucha paciencia, no fue un camino de […]

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