Ese maldito avión

Por una vez no voy a hablar de mi embarazo ni de Iván. Este es un pequeño inciso en la historia de mi blog para recordar a un amigo. Un amigo que ya no está, que se ha ido en ese fatídico avión de Spanair en el último vuelo de su vida. Me acabo de enterar hace un rato y no me lo puedo creer, estaba totalmente convencida de que no tenía que preocuparme de ver la lista negra, no es posible, sería demasiada casualidad que el único auxiliar de vuelo que conozco vaya en ese avión. Pues sí, maldita casualidad, y que ilusa yo de pensar que el mundo no puede ser tan pequeño como para conocer a alguien que fuera en ese vuelo.
La verdad es que no tengo palabras… y ahora todo son recuerdos, fue tan buena la época en que lo conocí, tengo tan buenos recuerdos de esas noches en el Clapton… y no, no me puedo creer que esto haya acabado así.
Y ahora pienso y me da rabia… como te distancias de mucha gente con el paso del tiempo no porque quieras distanciarte, sino porque cada uno hace su vida y muchas veces incluso viviendo a pocos metros no coincides con una persona en meses, o años. La pareja, el trabajo, un cambio de hábitos, de ciudad, una cosa u otra te llevan a que cada vez sea más difícil mantener el contacto con mucha gente que te importa y a la que tienes cariño, quizás porque se da por hecho que siempre van a estar ahí. Y luego te encuentras con cosas como ésta y te arrepientes tanto de no tener el mismo contacto, pero ya es tarde para eso.
Ahora sé que hay un amigo que ya nunca más me cogerá el teléfono, con el que nunca más hablaré por el messenger, que no conocerá a mi hijo. Y pensar que fue él quien me enseñó a navegar por Internet hace ya 10 años… y es Internet quien me trae esta pésima noticia.

Hasta siempre, Gabri…

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