Mi día a día como madre de tres hijos

El día a día de una madre de tres hijos

Una de las preguntas recurrentes con la que me encuentro desde que soy madre de tres niños es “¿y cómo te las arreglas con ellos?”, como si esto de criar a tres niños fuera una tarea titánica digna de admiración.

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Me sorprende que a la gente le cause tanta curiosidad saber cómo me las apaño con tres hijos, uno de ellos bebé, supongo que el hecho de que las familias numerosas hoy en día sean una minoría debe influir, además del ritmo de vida exigente que llevamos, que no ayuda mucho a esto de sostener la familia.

La respuesta cobra más interés cuando quien pregunta sabe o recibe la información de que, además, desarrollo el papel de madre fulltime sin ayuda, es decir, que me como sola lo que viene siendo esto de lidiar con los renacuajos. Entonces se suceden las respuestas varias de “no puedo yo con uno, tú con tres no se cómo lo haces”, “qué valor tienes, eres una campeona” (esto me lo han dicho hoy tres personas diferentes por whatsapp, lo juro).

Pues lo hago. Y no considero que tenga mayor mérito porque creo que cualquiera en mi situación saldría adelante, porque con lo difícil que es, porque lo es, cuando no te quedan más cojones narices, lo haces, simplemente.

Evidentemente no voy a decir “uys, no puedo” y desatender a mis hijos. Así que creo que cualquiera podría, aunque también es cierto que hay madres más echadas adelante y otras que lo hacen a costa de lamentaciones. No todas las personas somos iguales, es así.

Nunca he estado tan cansada en mi vida como desde que soy madre de tres, lo juro. Y mira que he estado cansada porque tuve una época en mi vida en la que trabajaba mucho, muchas horas, con poco descanso y falta de horas de sueño. Durante cinco años a mi jornada laboral de 7 horas de lunes a sábado en una gran superficie le sumaba los viernes y sábados las tocatas con la orquesta de madrugada, y en verano con las bodas, ferias y fiestas de guardar podía estar de jueves a lunes empalmando una cosa con la otra, recorriendo cientos de kilómetros sin apenas dormir, o echando cabezadas en la furgoneta. Pero era más joven y no tenía más responsabilidades que mis gatos.

El caso es que estoy cansada nivel máximo, y no soy de quejarme. Pero es la realidad, por más que intento organizarme para descargarme un poco da igual, siempre surgen compromisos, imprevistos o circunstancias que hace que lo de descansar sea pura utopía.

 

MI DÍA A DÍA COMO MADRE DE TRES HIJOS

Mi día comienza con el despertador sonando a las 7 de la mañana. Nunca he tenido buena relación con él, con él ni con nada o nadie me imponga una hora para despertarme, y más antes de las 10 de la mañana. Así que me toca las narices el simple hecho de acostarme sabiendo que a las 7 a.m. toca diana.

Pero no, no me levanto a las siete, no soy capaz. Soy de las que tiene que apagar dos o tres veces el despertador y dormir “un poquito más” para no despertarme del humor de un rinoceronte con sarna, y aún así me cuesta bastante arrancar.

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Aclaro que hasta hace no mucho el despertador sonaba a las 7,30 a.m. pero me vi obligada a adelantarlo media hora, por lo que ahora voy a contar.

Tras remolonear y pausar varias veces el despertador, me levanto las 7.30 de la mañana, lo primero que hago normalmente es darle el pecho al pequeñín, para que así aguante un ratito más y no llore mientras estoy liada con los mayores. Cuando acabo me voy al baño, me ducho y me arreglo para estar ya vestida para salir cuando despierto a los niños, a las 8 de la mañana.

A los niños tengo que despertarlos y casi arrastrarlos jurando en arameo de la cama al salón, sobre todo a mi hija, que odia madrugar casi tanto como yo porque es muy dormilona, diría que incluso más que yo. Les pongo los dibujos para que vayan espabilando mientras yo preparo su desayuno y aprovecho el tiempo de calentar la leche en el microondas para preparar el almuerzo que se llevan al cole, así eso que dejo hecho también.

Ellos desayunan solos y yo voy adelantando cosas: cambiando el pañal y vistiendo al peque si se ha despertado, les pongo los uniformes a mano para que se vista, dejo las mochilas cerca de la puerta junto con mi abrigo y mi bolso -ya lo he tomado por costumbre para no volver a salir de casa dejándomelo dentro y verme en la calle sin llaves, como me ha pasado varias veces ya-, se visten, superviso, se lavan, los peino, superviso de nuevo, me pongo el fular elástico o la bandolera, superviso por su acasi y salimos todos corriendo de casa.

Supervisar es tarea imprescindible porque si no lo hago, capaz de que se dejen una mochila, el chaquetón o se vayan al cole en zapatillas de casa. De hecho, hay antecedentes de ello, una escarmienta y aprende.

Nos vamos al coche, los monto a los tres, subo mochilas, abrocho cinturones y salimos para el cole. Lo peor es el tráfico que pillamos, con una rotonda muy concurrida en hora punta y muchos padres queriendo aparcar lo más cerca del colegio. La puñeta es que al cole del mayor podría ir andando pero como al de la pequeña hay que ir en coche, pues me toca comerme el caos que se forma en el primero. Aunque una ya va sabiendo más y normalmente dejo al niño en el paso de peatones, sube con alguien para que no lo haga solo. Tengo suerte de que en general los padres colaboran bastante en este aspecto. Y me voy corriendo a dejar a la peque.

Aquí es cuando explico por qué he adelantado la hora de levantarme, porque
llegábamos al colegio por los pelos y estresados, así que ahora vamos
mejor de tiempo y llegamos al cole a una hora prudente.

A la vuelta me voy a casa directamente, salvo que tenga que hacer la compra o algo en especial, sobre todo porque a esas horas aún no he desayunado y voy ya desmayadita perdida. Me gusta sentarme tranquila a tomarme mi café, mis dos tostadas y organizar mi día mentalmente mientras observo el caos de mi casa. En esos momentos me dan ganas de meterme en la cama y taparme hasta las orejas con el edredón, pero no puede ser.

Cuando me siento a desayunar normalmente son las 9:30 y en ese momento me da el primer bajón del día, porque resulta que estoy en lo que se conoce como “primera hora de la mañana” pero yo ya llevo 3 horas de pie, sin parar ni un minuto tras superar lo que para todos es el momento más estresante del día.Y es que la logística niños-colegio tiene lo suyo.

Como mi vida de trimadre es un caos necesito poner orden en aquello que pueda controlar. Y no es que yo sea una maniática del orden, de hecho siempre he sido más bien despreocupada en este aspecto, pero me es mortal de necesidad hacerlo para no querer cortarme las venas. Así que en cuanto acabo de desayunar ya he cogido la rutina de hacer camas, limpiar baño, recoger el salón y dejar la casa aparente antes de sentarme un rato delante del ordenador. Antes no lo hacía así y el tiempo que dedico a ordenar mi faena 2.0 lo hacía con remordimientos al ver mi casa desordenada, ahora me siento un poco más tarde pero con una casa aparente que me permite enfrentar el resto de la mañana más tranquila.

Me suelen dar las 11 de la mañana, con suerte las 10:30 cuando consigo encender el portátil y se que a 1 del mediodía tengo que estar prevenida bien para preparar la comida, bien para salir al cole a por los niños, con las pausas obligadas para atender a mi bebé, según me demande. Con suerte duerme casi toda la mañana. Lo normal es que se me eche el tiempo encima y salga de casa o con la comida a medias o sin hacer, la ventaja es que al no estar mi marido el tema de cocinar se vuelve infinitamente más sencillo.

Los días que tenemos extraescolares directamente como en casa de mi madre porque si no no llego a tiempo, al menos así voy un poco más desahogada y me da tiempo a comer-porque había días que entre unos y otros salía de casa con solo un currusco de pan en el estómago-, pero viene siendo más o menos lo mismo solo que sin cocinar, ya que nada más salir de comer tengo que salir escopeteada con los tres y conducir 20km. Al menos el rato que ellos están en sus clases yo aprovecho para dar un paseo con mi bebé, pensar en cosas banales, comerme un helado, vamos, lo que viene siendo cosas insustanciales, porque si me quedo sentada en un banco a esperar lo más probable es que me duerma en contra de mi voluntad, y para hazmerreir de la gente que pasa.

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Cuando los niños salen de clase si hace bueno se quedan un rato en el parque jugando, aunque muchas veces estoy tan cansada -os recuerdo que son las 18:30 horas y yo llevo desde las 7:30 en pie sin descansar ni un momento- que si me dicen que se quieren ir a casa me pongo como la flamenca del Whatsapp, lo juro. Con remordimiento por se mala madre, pero es que a mi todavía me queda tela marinera por delante.

Muchas veces tengo que hacer algún recado y nos retrasamos algo más en la vuelta, cosa que intento evitar porque los niños van ya pasados de rosca y lo más probable es que donde paremos me la líen, y tampoco estoy yo para mucho jaleo, más bien mi paciencia -y mi humor- a esas horas es la de un orco.

Ya en casa todavía tienen tiempo de jugar un rato, yo voy recogiendo cosas de aquí, de allá, preparando para el día siguiente, que si pongo una lavadora, tiendo o destiendo la colada, el mayor hace los deberes si no los ha hecho antes, se pelean un rato, se gritan, se enfadan, yo me enfado, les grito… En fin, el cansancio no es buen compañero para nadie.

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Momento baños. Malamadre total- En mi casa mis hijos no se bañan, se duchan porque es más rápido y práctico. En mi casa mis hijos no se duchan todos los días, ni casi dos días, se duchan según veo que les hace falta, es lo que hay. En mi casa mis hijos no se duchan el mismo día, salvo excepciones, un día se ducha uno, otro día se ducha otro. Al peque lo baño por las mañanas cuando estoy sola, comprobado que es lo mejor para todos. El mayor se ducha solo, lo cual es un adelanto. A la pequeña solo le lavo el pelo, el resto es “yo solita”, y mientras yo puedo ir preparando las cenas.

A las 9 procuro tenerles la cena ya en la mesa y a las 9:30 se van a la cama. A lo mejor no se duermen -en el mejor de los casos sí-, pero ya están “ensobrados” sabiendo que no pueden levantarse, y con esto me vale, aunque se peleen un buen rato antes de dormir.

Y ahora dirás, “¡qué bien que los tienes acostados tan temprano!”. Pues sí, pero no. Porque amiga, mi faena no acaba ahí, no. Aún tengo que cenar yo y atender al pequeño, que también cena y se merece pañal y pijama limpio. Así que entre unas cosas y otras hasta las 23 horas más o menos no considero que ya, por fin, puedo descansar un rato. Y entonces es cuando por mucho que quiera ver algo en la tele, me caigo de sueño mortal y si no me duermo en el sofá, me arrastro hacia la cama, hasta el día siguiente.

¡¡¡Miento!!! hasta el día siguiente, sí, pero con dos o tres despertares nocturnos, que el pequeñín no perdona. Y a las 7 de la mañana ooooootra vez el puñetero despertador, y yo soy Bill Murrray en “El día de la Marmota”.

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¿Que como lo llevo? Pues ni bien ni mal, lo llevo, que no es poco. Y este es mi manta everyday.

 
¿Cómo es tu día a día de madre? 
¿Llegas viva y entera al final del día? 
Cuéntamelo en tus comentarios

 

12 thoughts on “Mi día a día como madre de tres hijos

  1. Mama de bichita

    Me dejas agotada solo leerlo. Mi bichita tiene 15 meses y hay días que estoy deseando echarla a la cama para poder desconectar un poco. Lo tuyo es muy duro pero claro está que las madres somos seres de otro mundo y sacamos de una manera u otra todo hacia adelante aunque tengamos nuestros bajones. Un beso y mucho animo súper mami

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  2. Laura ivm

    Muy interesante el post, y es que como madre de hijo único a veces me pregunto cómo se organizaba mi madre con tres… Yo era la mayor, y cuando cumplí cinco años nació el segundo y menos de dos años después el tercero. Y la verdad es que no recuerdo cómo lo hacía mi madre, aunque por aquí el colegio era y es en jornada partida y nosotros jamás nos hemos quedado a comer, así que sobre las doce y poco tenía que estar la comida lista y a las doce y media iba a recogernos, y a las tres otra vez al cole (menos mal que estaba muy cerca, sin tener que coger coche). Por cierto, en mi casa tampoco hay baño, primero porque mi hijo no lo pide, y sobre todo porque la ducha es infinitamente más rápida y salvo que haga calor en la calle tampoco es diaria, en eso me he sentido muy identificada contigo. Gracias por compartir aquí tu rutina diaria.

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  3. Catalano Bávara

    jajaja que agotamiento. No te preocupes..por estos lares (Alemania), se bañan/duchan a los bebés y niños pequeños máximo 2 veces per semana. Eso si, aqui se acuestan todos a las 20 máximo, asi nos queda tiempo a los padres para nuestras cosas.

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  4. Mamá Árbol

    ¡Es cierto! La gente suele asombrarse cuando te ve marchar con 3 querubines. Si comparo mi vida con la tuya veo los beneficios de vivir en un pueblito, aquí no hay prisa, sales faltando 5 para las escuelas y logras estacionar cerca aún así. La vida es más relajada, todo queda cerca. Es un trabajo titánico, claro que sí. Pero al final del día tiene sus satisfacciones.

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  5. Tamara

    Madremia!!! Es un no parar… Niños, trabajo, casa, comida, actividades extraescolares, meriendas, juegos, baños, cenas y a dormir!!! Ufff… Llevo agotada algo más de 6 años. Peeero… Todo es cuestión de organización y con algo de ayuda del padre… Logro hasta ir dos veces por semana a zumba y una a pilates!!!
    Ánimo mamis!!!

    Responder

  6. Tamara

    Madremia!!! Es un no parar… Niños, trabajo, casa, comida, actividades extraescolares, meriendas, juegos, baños, cenas y a dormir!!! Ufff… Llevo agotada algo más de 6 años. Peeero… Todo es cuestión de organización y con algo de ayuda del padre… Logro hasta ir dos veces por semana a zumba y una a pilates!!!
    Ánimo mamis!!!

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  7. Sara Portaz

    Madre mia q locura jajaja! El caso es q m siento muy identificada contigo, sólo q yo tngo dos y una d ellas es una bebé chiquitina tb jeje. En mi caso cambia el tema dl cole xq yo puedo ir andando a unos 10-15min segun lo tarde q vayamos jajja, es broma xq la verdad q solemos llegar muy puntuales xro siempre puede haber un día más justo y q mi hija no come en el cole, sólo los miércoles xra yo tnr un pekeño respiro y más tiempo d hacer cosas como no. El tema baños yo tb ducho a mi hija xq no hay tiempo de más teniendo a la peke a la espera y la verdad q yo si lo hago cada día a no ser q un día esté realmente agotada o se m haya hecho más tarde x algo, eso sí, el pelo se lo lavo día sí y día no y a la bebé la baño día sí y día no xro ahora q empieza a hacer calor, enseguida tendré q estar lavandole el pelo a la mayor cada día y bañando a la pekeña cada día tb. Y x suerte cuando mi marido va d mñn tngo ayuda x las tardes xro a partir de las 18h no t vayas a pensar y si va d tard ni le veo el pelo xq se va antes x las mñn y m lo como todo en general, casi siempre, yo sola, xro es lo q hay, es lo q siempre kise, estar en casa cn mis pekes y soy inmensamente feliz x ello, aunq eso no kite q hayan días q m tire d los pelos jajjaja. Ayyyy q paciencia! Un besito.

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  8. Emma Villanueva

    ¡Qué cansada es la vida de madre! Yo tengo dos, y trabajo fuera de casa con reducción de jornada. Así es que hay partes del día que van al minuto. A las 7 estoy en pie, y a las 7.30 estoy arreglada y con café tomado y levantando niñas, para ir al cole y guarde. De ahí a trabajar, que además es un trabajo estresante y de no parar. Salgo de trabajar y a recoger de cole y guarde. Merienda y a jugar al parque, salvo los días que tenemos que hacer recados o comprar o lo que sea. Volvemos para baños y cena, y a las 8.30-9 están en la cama. Nosotros sí que hacemos baño diario, porque no paran, y vienen sucísimas de pasar el día en el cole y en la calle jugando. A partir de que se duermen, ya pues a estar los dos solos, o aprovechar si nos queda algo de trabajo pendiente, y nos vamos temprano a la cama, acabamos agotados.

    A esto le sumamos que tanto mi chico como yo tenemos aficiones, a las que intentamos seguir dedicando tiempo.

    La suerte es que tenemos ayuda en casa, así es que puedo pasar las tardes con ellas en vez de hacer cosas como planchar, que teniendo en cuenta que trabajo fuera de casa, si no, no podríamos ir al parque a jugar, o tendría que limpiar o planchar de noche cuando se acuestan, claro…que también hay muchas madres que lo hacen, y me parece complicadísimo meter además de trabajo fuera de casa y niños, todo el trabajo de casa.

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  9. Ana-Cestaland Ana Monente Mozaz

    De una madre de tres también con bebé y que suscribe todo lo que dices:
    ¡¡¡¡¡¡Somos unas super campeonas!!!!!!!

    Yo a las 9 cuando voy del cole al trabajo soy un trapillo humano ya…
    pero me hago un té con galletitas y a trabajar…

    Yo voy siempre corriendo. A todo…

    Lo que no tengo claro es si vivo doble o la mitad que los demás.

    Un abrazo y gracias por el post.Ana

    El de cómo lavar el pelo a las barbies ESPECTACULAR TRUCO!

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  11. Jennifer

    La verdad es que es complicado, pero es una etapa. Es lo que me dicen todos. Si a esto le sumas que trabajo de noche, apaga y vámonos… Soy madre de un niño de 7 y mellizos de 19 meses. Ahora estamos de vacaciones y no hay horarios pero mas o menos es este: directamente no duermo, porque salgo a las 6, me ducho, desayuno y a las 7:30 los despierto, desayunan solos eso sí. Salimos a las 8:45 como muy tarde y vamos andando al Cole y guarde que están las dos juntas, los dejo al comedor y yo mientras puedo dormir hasta las 4, me tomo un café y ale! a por los gremlins! Parque, extraescolares, ducha todos y cada día, cena y a las 9 todos listos, un beso a cada uno y súper Mami se va a trabajar. Es demoledor…

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  12. Carolain

    Lo que me espera… acabo de ser recientemente madre de tres ya.

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