Tres cosas en las vida

De siempre he tenido en mente una frase muy conocida. En la vida hay 3 cosas que no puedes morirte sin haberlas hecho: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. No se si es ése el orden pero ya sabemos que en la suma el orden de los factores no altera el producto -aritmética simple de EGB-.
Es un mantra que llevo guardado en mi cabeza desde más o menos la adolescencia, aquella época en la que no sabía qué iba a ser de mi vida futura. Ahora, con 20 años más por delante – coñe qué vieja me veo de repente – me sorprendo a menudo pensando en esas palabras.
Plantar un árbol. Creo que fue de las primeras cosas que hice. Cuando era pequeña en mi casa se estilaba traer árboles de navidad naturales, pinos o abetos, cosa de vivir en una de las regiones más verdes de la península. Recuerdo a mis tíos ir al monte con el hacha y venir con el pino en ristre, y recuerdo las agujas de los pinos caídas en el suelo de la casa, alrededor de su base. Hoy pienso en eso de cortar un pobre arbolito y me entra una mala conciencia que para qué, y eso que no partía de mi la idea de hacerlo así, era una tradición. Pero también recuerdo esos abetos que se vendían en los puestos de flores del mercado. Y recuerdo que después de Reyes iba con mis tíos a replantar el pino al monte, en casa no hacía nada y en la basura menos, así que volvía a su lugar de origen. Ya no se me remuerde tanto la conciencia.También recuerdo que una vez me empeñé en quedarnos con el abeto y lloré lo más grande cuando se secó el pobrecito.
Luego, ya en el insituto, una de las celebraciones favoritas era la “fiesta del árbol” al comienzo de la primavera, era una tradición en la que nos íbamos todos los alumnos del instituto – y los que no eran alumnos, y los que no eran del instituto, incluso esos alumnos que jamás venían a clase – al merendero de Fontefría en el Monte xiabre, generalmente andando – 7 km de caminata cuesta arriba a la ida, of course – aunque había quien iba en bici, moto, coche, quien pudiera claro, y allí echábamos el día con la excusa de ir a plantar un árbol. Recuerdo al menos 3 “fiesta del árbol” pero no recuerdo que jamás plantara un árbol, ni que nadie lo hiciera. Una mera excusa.
Así que me quedo con aquel pino que planté cuando apenas levantaba dos palmos del suelo, aunque estoy a tiempo de plantar los que quiera.
Tener un hijo. Qué os voy a decir, cumplido y con mérito, mis dos tesoros son el mayor logro de mi vida, mi máximo orgullo y un deseo hecho realidad. Y qué mejor testimonio de ello que este blog…
Escribir un libro. Una utopía que siempre ha rondado en mi cabeza pero que jamás me planteé ni siquiera empezar. Como para todo lo voluntario, soy vaga y perezosa, y pese a que me encantaría escribir algo con el mero hecho de pensar que no escribiría nada medio decente pues ya ni empiezo.
Siempre me ha gustado escribir, leer y escribir a la par, o no, quizás siempre me haya gustado más escribir porque son tantas las cosas que me bullen en la cabeza que ha sido una manera de canalizar mis ideas. 
Fui precoz en la lectura y en la escritura, con apenas 4 años ya me manejaba con soltura en ambas y devoraba todo lo que caía en mis manos. Mi abuela tenía un amigo quiosquero y en mi casa nunca faltaron libros, enciclopedias, colecciones, estanterías llenas y llenas de libros que nadie salvo una pulguita de 4 años leía. Mi abuela me compraba todo lo que salía, la “Biblioteca de los Jóvenes Castores”, una enorme colección de cuentos clásicos de Disney, la enciclopedia de “El Por Qué de las Cosas” son los que más recuerdo, pero no dejaba de comprarme libros y cuentos. Recuerdo que con eso, apenas 4-5 años me dio por leer el capítulo sobre el embarazo y el parto del “Libro de la Vida Sexual” del Dr. López Ibor, recuerdo las imágenes de la evolución del feto en el embarazo, fotografías de un parto real, yo era muy curiosa y quería saber, saber y saber y aquello lejos de impresionarme me encantaba.
Cuando tenía unos 7-8 años más o menos re-inauguraron la biblioteca pública y empecé a ir habitualmente. En verano iba todos los días, estaba en la puerta antes de que abriera, iba sola o con mi mejor amiga, pero las más veces sola – en aquella época en la que se podía andar sola por el pueblo- y me iba al cerrar a mediodía. Allí que recuerde me leí la colección completa de Astérix y Obélix, Mortadelo y Filemón, Los Cinco, Los Siete Secretos, Los Hollister, los libros de Dickens y muchos, muchos cuentos y libros de los que no recuerdo el nombre. Solían hacer algún que otro concurso literario y yo me apuntaba a todos aunque por edad no me lo permitían – me dejaban presentar el trabajo pero sin participar, y yo tan feliz-, solo me dejaron participar en uno y recuerdo que me inspiré en un cuento que no recuerdo el nombre pero que era de un ratoncito de biblioteca llamado Shakespeare, gracias al que supe quién era Shakespeare de verdad.
En el colegio mis actividades favoritas era cuando había algún concurso de redacción o similar, me daba igual que tuviera una temática en especial o fuera de tema libre, yo escribía, participaba y ganaba. Sí, ganaba un lote de regalos entre los que solía haber algún libro de la colección Barco de Vapor, y sobre todo cuadernos y material para dibujar o pintar, cosa que me decepcionaba enormemente porque siempre he sido una inútil para las artes plásticas y aquello no me servía para nada, ¿No había ganado un concurso de escribir?.
En el instituto tuve un gran profesor de lengua y literatura. Sí, el típico profesor de lengua y literatura joven, guapo y que te encandila. Joven, guapo, que te encandila y que para colmo te da tu asignatura favorita y te dice que eres su alumna favorita. Estoy segura que si mi gran amiga de mi infancia me lee se acordará de las veces que intentaba convencerme para que hiciera peyas a esa hora y yo faltaba a cualquier clase sin necesidad de convencerme, pero a lengua o a literatura, jamás.
Este profesor era genial, por lo menos para mi, porque el primera año que nos dio lengua española, además del típico temario nos hacía trabajar mucho escribiendo relatos, narraciones, cuentos, redacciones, y a mi eso me encantaba, estaba en mi salsa. Mis calificaciones en esa asignatura siempre fueron excelentes, alababa todos y cada uno de los trabajos que escribía. Recuerdo que un día me pidió que me quedara un rato para hablar con él y me preguntó qué quería estudiar, a qué me quería dedicar en un futuro, y yo con 14 años no lo tenía nada claro así que le dije que no sabía, pero que seguro algo de letras, y me contestó que tenía madera de escritora. Obviamente fue algo que me encantó que me dijera pero que nunca me tomé en serio, pues no se si llamarlo defecto pero siempre he pensado que en lo poco que puedo destacar no vale la pena que presuma de ello porque seguro que hay gente mucho mejor que yo.
Así que la espinita del libro siempre la he tenido ahí, como algo que hubiera querido hacer y algo que creo que nunca haré.
Peeeeeeero creo yo que el que se inventó esta frase tan curiosa no se esperaba que un día tuviéramos una cosa llamada BLOG, porque de ser así seguro que se habría planteado un cambio en el término.
Finalmente, puedo decir con orgullo que quizás no escriba jamás un libro, pero escribir este blog para mi es lo más cercano a a ello. Pues, al fin y al cabo, siempre me ha gustado escribir, plasmar mis ideas, dar rienda suelta a mis pensamientos e imaginación y eso es precisamente lo que hago en este blog. Y aunque no tenga el mejor estilo intento que lo que escribo cumpla unos mínimos de redacción, sintaxis y ortografía; que, en definitiva, mejor o peor, sea mi estilo de escribir y que se me reconozca por ello. Hay que poner una nota de humor a todo así que pienso que si me plagian será por algo, ¿No?.
Creo que puedo decir que, a estas alturas de la vida, puedo sentirme satisfecha por haber plantado un árbol, haber tenido no uno sino dos hijos y, en vez de un libro, escribir un blog. Que estamos en la era 2.0. Y lo del libro, ¿quién sabe?.

7 thoughts on “Tres cosas en las vida

  1. Opiniones incorrectas

    Jeje yo hubo una temporada que me dio por plantar tamarindos, ¡tenía muchísimos!
    El libro ya lo he escrito y lo publico en pocos meses y el hijo también espero tenerlo en unos meses jajaja dos pájaros de un tiro xD

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  2. Marieta

    Yo creo que has cumplido con creces!! Libro no habras escrito, pero pedazo de blog tienes! jeje..un besazo!

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  3. El baúl de Selegna

    Ale, enhorabuena por tu blog. No sé si llegarás o no a escribir un libro, pero lo que aquí se lee se hace muy ameno y entretenido, que al fin y al cabo es lo que interesa, no? Qué la gente te lea porque le guste lo que escribes, y eso entre otras cosas sucede cuando se escribe bien. Besossss

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  4. Wiky

    Bueno, en la era de los libros digitales, yo creo que un blog es más que justificable. de todos modos, quien dijo que había que escribir un libro no especificó si tenía que publicarlo una editorial, ser historias fantásticas o hechos personales, ¿no?

    Yo empecé a escribir uno hace mucho, pero no fui constante, y me enfadaba porque me recordan cosillas a libros que ya he leído… puede ser inspiración, pero yo quiero hacer alfo totalmente original, así que de momento queda ahí.
    Plantar un árbol… recuerdo haberlo hecho hace muchísimos años de peque, con una semillita que venía de regalo con el VHS de Bambi, aunque nunca volví para comprobar si cuajó.
    Y los niños… algún día, cada vez quiero que sea más tarde, porque hay muchas cosas que quiero vivir antes de tener a una personita dependiendo de mí, al papá ya lo tengo (9 años de noviazgo yo creo que valen para estar segura XD) pero lo que tengo seguro es que quiero que sea una niña, y se llamará Luna, como la protagonista del libro que nunca acabé *__*

    Perdona el tochazo que te he escrito ^^'

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  5. Scrapping para dos

    Puedes darte por satisfecha, yo creo que un blog es un libro más que personal 🙂

    Besitos

    Lou

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  6. adormir

    Jejejeje!! Me siento muy identificada contigo. La lectura es un vicio al que dedico mi poco tiempo sobrante del dia y escribir es mi hobby desde siempre. Ahora he empezado mi blog sobre el sueño infantil (un tema que adoro), y asi es como me mantengo viva a traves de la escritura y a la vez aprendo y enseño a otras mamás la información que he engullido durante tiempo y de paso, si es posible, quizás llegue a ayudar a alguna familia a pasar buenas noches. Ese seria un gran logro y una gran satisfacción.

    Sobre el arbol, planté uno cuando era pequeña en el colegio. Aun me acuerdo cuando paso por delante. Ahora esta enorme!!!

    Saludos.

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  7. adormir

    La maternidad ya llegó a mi vida hace ahora dos años! Una niña preciosa, paula, a la que adoro, logico. Y ahora estamos en proceso de busqueda para el hermanito o hermanita. Yo prefiero otra niña, y mi marido, un niño, claro…

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