Y el milagro se hizo vida… la historia de mi parto

Bueno, os voy a contar lo que ha sido la mayor experiencia de mi vida. Después de 39 semanas y 2 días de espera, por fin llegó el momento tan esperado, lo que sin duda cambiará nuestra vida para los restos.
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çEl domingo fue un día regular, después de haber estado por la noche en urgencias, a las 5 de la madrugada del domingo empecé otra vez con los dolores al riñón, y así pasé todo el día. En lugar de acostarme intenté estar en movimiento para que se me hiciera más llevadero, así que me harté de limpiar y ordenar nuestro dormitorio recién reformado.
Por la noche fuimos a cenar con mi suegro al Portil, dejamos el coche en su casa y nos fuimos al centro dando un buen paseo. La verdad es que cené muchísimo, unas coquinas, salmorejo y un revuelto de chorizo picante y panceta, ahí es ná. Mientras cenaba seguía con los tremendos dolores aunque no me quejaba para no preocuparles, y ya de vuelta a casa de mi suegro iba fatal, me tenía que parar porque iba doblada con los dolores y ya veíamos que aquello podía ir en serio, si por mi suegro fuera habría llamado a una ambulancia. En cuanto nos subimos al coche Johnny tuvo claro que nos íbamos al hospital, así que paramos en casa a coger las bolsas, aunque yo ni me bajé del coche…
Al llegar al hospital sobre las 1.30 de la madrugada entré directamente en maternidad, no me hicieron esperar nada… me hicieron una exploración y aún no estaba dilatada, así que me pasaron a monitores. Los dolores eran cada vez más intensos, tanto que en uno de ellos vomité toda la cena y además me oriné encima, todo a la vez, me puse la ropa perdida. El ginecólogo decidió ingresarme, pasarme a una habitacion y ponerme un calmante para poder descansar durante las contracciones.
Eran las 3.30 más o menos cuando me llevaron a la habitación, y ya estaba allí también mi madre; pude darme una ducha, con ayuda de Johnny, ya que en cada contracción perdía la fuerza, y me puse el camisón del hospital. En la habitación pasé lo peor, las contracciones, que eran como tremendos hachazos en los riñones, un dolor realmente insoportable, y eso que soy bastante resistente al dolor. Tanto, que tuve clarísimo pedir la epidural, sobre las 5 de la madrugada llamamos a la enfermera para que me dieran algo más fuerte para el dolor, así que llamó a la matrona, que vino a explorarme. La enfermera era una lacia, se limitaba a mirarme y decirme que ella no podía hacer nada, que eso duele y hay que pasarlo, pues claro que duele, ¡hay que joderse!
Por fin vino la matrona, me hizo un tacto y me dijo que estaba dilatada de 1 cm y que hasta los 2 no podíamos hablar de epidural, así que de vuelta a la habitación. Yo no gritaba en las contracciones, ni siquiera hablaba, no tenía fuerzas ni ganas, pero sí le apretaba las manos a Johnny y le decía «no puedo, no puedo» y él me animaba diciéndome que sí podía, que lo estaba haciendo muy bien. Aguanté un rato más, preguntando cada 2 x 3 la hora y a eso las 6.30 llamamos de nuevo a la enfermera para que me viera otra vez la matrona. Esta vez vino un matrono, que al ir hacerme el tacto de repente rompí aguas y vio que estaba dilatada de 2 cm, así que decidió llevarme ya a la sala de dilatación y llamar al anestesista. Me llevaron allá en la cama y enseguida dejaron entrar a Johnny. El matrono me puso un suero para hidratarme antes de la epidural y me dio a leer el consentimiento informado para firmarlo, aunque yo pensaba que para firmar estaba yo… y justo cuando le pedí el bolígrafo para firmar sentí ganas de empujar; se lo dije y me hizo una exploración, con cara de sorprendido me dijo «no firmes» y yo pregunté «¿por qué no? » y me dijo que estaba dilatada ya de 6 cm, que esto iba muy rápido y que no daba tiempo a la epidural, así que me dijo que fuera empujando, le explicó a Johnny como tenía que hacer para ayudarme en cada pujo, estaba acostada en la cama y en cada uno Johnny me levantaba las piernas y me las doblaba hacia mi abdomen para ayudarme a pujar. El matrono estaba sorprendido pues cada vez que me tocaba había dilatado más, decía maravillado que iba todo muy rápido.
Ya eran cerca de las 8 de la madrugada e hicieron el cambio de turno, y aunque el matrono era muy bueno, en este cambio entró nuestro ángel de la guarda, Fran, al que Johnny con los nervios se empeñó en llamar José Antonio. Al verme me dijo que me levantara, que no pujara en la cama, que esa postura es antinatural y me dijo si prefería pujar de pie o sentada en el wc, y yo decidí hacer los pujos sentada. El matrono estaba pendiente de otro parto así que eché los pujos con Johnny, me ayudó muchísimo, me cogía las manos, me agarraba con fuerza y me animaba para pujar diciendo que era una campeona y que lo estaba haciendo muy bien. Yo estaba muerta del sueño del sedante y apenas hablaba, solo empujaba y entre pujo y pujo apoyaba la cabeza sobre el soporte del papel higiénico. Johnny iba viendo la evolución de los pujos, veía como con cada uno mi barriga descendía y se me hinchaba la vagina, y tenía informado al matrono de todo el proceso, hasta que lo llamó diciéndole que viniera corriendo, que ya se veía la cabeza. Yo lo notaba, mi periné parecía que iba a reventar de la tensión, sentía tirón, quemazón, ardor, dolor, pero sabía que el momento estaba cerca. Tanto que Fran decía que aún faltabaun ratito y de repente llamó a la ginecóloga pidiéndole el instrumental, no había tiempo de llegar al potro del paritorio.
Tuve que ir andando desde el wc hasta la cama en cuclillas y con las piernas abiertas porque el bebé ya había coronado, y ahí fue ya todo un segundo, 3 pujos, salió la cabeza, me dijo que dejara de empujar, y yo haciendo como podía las respiraciones para no empujar, siguiendo todos los consejos de las clases de preparación que Johnny se encargaba de recordarme y ayudarme. En cuanto salió la cabeza el cuerpo fue un instante y ya escuché el llanto de mi pequeñín y tuve una sensación de alivio… ya no me dolía nada, ya no sentía presión, ¡ya estaba fuera! ese llanto me sonó a música celestial, Johnny no dejaba de llorar y besarme diciendo que me había portado como una campeona y que ya estaba, no paraba de hacer fotos y decir lo bien que lo había hecho y lo guapo que era nuestro niño.
Limpiaron a Iván, le cortaron el cordón y mientras le hacían el test de apgar y las pruebas típicas me llevaron al potro para expulsar la placenta. Yo no hacía más que preguntar si me había desgarrado mucho, y me contestó Fran que poca cosa, solo me darían un punto, me había librado de la episiotomía así que después de echar la placenta intacta y coserme nos llevaron a postparto, pero antes nos mostraron a mi familia y la gente que estaba allí fuera esperando, mi madre no hacia más que llorar y besarme diciendo que lo había hecho muy bien.
Ya en recuperación allí estábamos por fin los 3, Johnny, Iván y yo. Decir que Johnny pudo hacer sin problemas fotos dentro e incluso mantener a mi madre informada con el móvil de todo lo que iba sucediendo. Estuvimos cerca de 3 horas en recuperación y ya a la habitación, me cambiaron de habitación y me dieron una individual, cosa que agradeceré muchisimo.
Ahora lo recuerdo, lo escribo y me emociono muchísimo. Fue duro, muy duro, aunque por suerte breve, y fue el parto ideal ya que me sentí respetada, dejaron que el papi participara en todo momento y muy activamente; al final sin epidural, sin episiotomía, un parto respetadísimo y muy humano, con un cariño y un trato por parte del equipo que no olvidaremos en la vida y a los que, de verdad, estaré siempre muy agradecida por haber hecho de mi parto el momento más feliz de mi vida.
Os dejo el video de como le cortaron el cordon a mi niño, es breve pero muy bonito.

9 thoughts on “Y el milagro se hizo vida… la historia de mi parto

  1. Anónimo

    Que pasada!!! yo quiero ver más videos y más fotossss
    Q BONITO!
    Ahora Iván tendrá que conocer la tierra de su madre, no??? je je
    UN BESAZOOOOOO

    ESTHER

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  2. Anónimo

    ¡Felicidades de nuevo familia!

    kore

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  3. Maribel

    Gallegita…Muchas Felicidades!! Tenéis un bebé precioso!! y no puede negar que es hijo de su papi 😉

    Un besote muy grande a los 3.

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  4. Lyra

    Se os ve completamente perdiditos a los dos por el peque… Enhorabuena por todo.

    Y sí señor, parto sin epidural, ¡como una valiente! ¡Ole tus webs! 😀

    Un besazo enorme para los tres, familia!

    :*****

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  5. Anónimo

    Jo, qué emoción. He llorado y todo, ha sido emocionante y eso que sólo era como le cortaban el cordón umbilical.. Enhorabuena por el niño y suerte con el concurso de 20 minutos.

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  6. Belén

    Menudos dos lagrimones me han caído al ver el video. Es precioso!

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  7. Anónimo

    Aquí una primeriza de 7 semanas, igual, llorando como una tonta al ver el video, y mira, ya ni me acuerdo de las náuseas! gracias por tu blog!!

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  8. Anónimo

    Estoy de 40+3 y me he emocionado un montón. ¡Felicidades!

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  9. Laura Teruel

    GRACIAS POR TU BLOG!!
    Me ha dado mucha información, mucho cariño y muchos ánimos. Estoy emocionada!

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