Despidiendo el curso, ¡adiós al cole!

Llega el verano y con él el inicio de las vacaciones escolares… ¡y el fin de curso!. Ains, cuánto recuerdo cuando yo era escolar, las ganas que tenía de que llegaran las vacaciones de verano, no tener que levantarme temprano para ir al cole ni tener que hacer deberes.

Para mi acaba un año muy especial en cuanto al colegio se refiere. Ha sido el primer año escolar de mi niña, mi mayor ha empezado la etapa de Primaria y además ha cambiado de centro, con lo que mis expectativas y mis miedos estaban a flor de piel. Si bien a principios de septiembre parecía que mis hijos irían a colegios diferentes, a cuatro días de comenzar el curso recibimos una llamada que, sin saberlo en aquel momento, probablemente cambiaría nuestras vidas, o al menos las de mis hijos: teníamos plaza para el mayor en el colegio de la pequeña.

Fue una decisión difícil a considerar en muy poco tiempo, no daba lugar a pensarlo mucho. Pero en el fondo lo teníamos claro, si habíamos pedido plaza en un nuevo centro es porque no estábamos satisfechos con el actual, y al no obtener plaza simplemente nos conformamos con lo que teníamos y decidimos darle un voto de confianza y ver el lado positivo. Pero saber que por fin teníamos plaza en el colegio que realmente queríamos era una oportunidad que no podíamos desaprovechar. En todo caso, siempre podríamos volver al anterior colegio, que no suele tener plazas disponibles.

Y así empezamos el curso escolar, con temor, con incertidumbre, con el peso de la responsabilidad de haber tomado la decisión correcta. Temor e incertidumbre que se fueron desvaneciendo a medida que pasabe el curso viendo resultados a todos los niveles.

Recién acabado el curso solo puedo decir que, efectivamente, siento que nos ha tocado la lotería, que hemos tomado la decisión correcta. Para ambos. No puedo estar más satisfecha con el colegio, no me cabe lugar a duda.

Para la pequeña era novedad total y con ella nuestro principal objetivo es que se integrara bien y disfrutara. Tengo clarísimo que con 3 años no necesita saber la biblia en verso y que como mejor pueden aprender es jugando. Cierto que es un colegio es de nivel e intentan aprovechar al máximo la capacidad de aprender de los niños, pero sin forzar. Hemos visto cómo utilizan la música, el juego, las actividades fuera del centro para fomentar el interés y el aprendizaje, ¡han salido muchísimo de excursión!. No se si ha aprendido mucho, pero desde luego no me queda duda de que ha sido muy feliz en el cole, ha hecho muchísimos amigos y quiere mucho a sus seño.

Desde el principio se han implicado muchísimo con su pequeño retraso en el habla y la han estimulado mucho siguiendo las pautas y consejos de su logopeda. Lo más curioso es que, a las pocas semanas de comenzar el curso, me reuní con su maestra y con la logopeda del centro porque les sorprendía que, con lo bien que hablaba, acudiera a tratamiento con logopeda. Así que les expliqué por qué y cómo habíamos logrado en un tiempo record que mi niña tuviera un desarrollo del habla acorde a su edad. Aún así aún fallaba la pronunciación de algunos fonemas y no queríamos dejar el tratamiento a medias.

De lo que nunca ha cabido duda es de que mi niña es muy espabilada, despierta, activa, charlatana (madre mía, si nueve meses antes llegan a decirme que mi hija iba a ser una habladora compulsiva ¡no me lo hubiera creído!), encantadora… Me emocionaba ver cómo los días que llegábamos tarde al cole por tener antes logopedia al llegar a su clase todos los niños se levantaban de sus sillas para correr a abrazarla, gritando su nombre.

Con respecto a mi mayor, las expectavias sí que eran altas. Altas en cuanto a comprender su especialidad y las necesidades que requerían ser cubiertas. Altas como su alta capacidad intelectual. Por primera vez desde que está escolarizado puedo decir, por fin, que el hecho de que sea un niño de alta capacidad intelectual NO es un problema.

Le costó arrancar. Tiene la ventaja de ser un niño muy extrovertido al que no le cuesta hacer amistades, pero llegaba a un grupo de niños muy formado, que ya llevaban 3 años juntos, y él no dejaba de ser «el nuevo». Aunque ni un solo dia dejó de salir con la sonrisa en la cara diciendo que se lo había pasado muy bien, el primer trimestre tuvo su dificultad sobre todo en cuanto a comportamiento, pues su recurso para integrarse era llamar la atención. Le costó hacerse al patio, donde los niños tenían ya sus grupos y juegos, pero su seño no lo dejó solo, lo acompañó y ayudó en todo momento a jugar como uno más y no sentirse desplaado.

A medida que sus maestros fueron conociéndolo y él fue sintiéndose cómodo e integrado su comportamiento cambió radicalmente. Para mi ha sido una delicia escuchar día tras día a su seño lo bien que se había portado, lo responsable, aplicado y trabajador que era, cómo había hecho amigos y lo buen compañero que era. Fuimos viendo notas, resultados académicos y de comportamiento y qué voy a decir, que en tres años antes no había escuchado nada tan positivo de él.

Y es que tras escuchar durante toda la etapa de infantil que mi hijo tenía un comportamiento disruptivo en clase, que no trabajaba, no mostraba interés, molestaba y chinchaba a los compañeros, que no destacaba en nada, cosa que era desesperante, de repente escuchar que es un niño muy trabajador, con muchísimo interés por aprender y mejorar y con una capacidad extraordinaria para asimilar todo aquello que le ofrecen, sin límites, para mi fue ver el cielo abierto.

Por fin hemos dado con un colegio que no solo lo entiende sino que está dispuesto a ofrecerle todo lo que necesita. Una psicóloga y una orientadora involucrados con él, una maestra maravillosa totalmente volcada en él dispuesta a enseñarle todo lo que sea capaz de asimilar, maestros que disfrutan teniéndolo como alumno por su capacidad de trabajo y su facilidad de aprender… Sin duda, nuestra decisión fue todo un acierto.

Ahora llega el verano, toca descansar y disfrutar de las vacaciones, sin prisas, sin reloj. Aunque el mayor no deja de planear actividades escolares -leer nosecuantos libros, practicar las multiplicaciones y divisiones, hacer el cuaderno de verano que lleva semanas pidiendo que le compremos, escribir un cuento, leer en inglés, jugar al ajedrez… ¡no se cansa!- y es que disfruta tanto aprendiendo que no quiere desaprovechar ni un momento.

En resumen, ha sido un año escolar estupendo y yo me siento muy satisfecha como madre, con respecto a mis hijos y con respecto al colegio. Me encanta el ambiente que tiene, cómo se involucran con los niños, lo familiar que es, cómo fomentan que todos los niños se conozcan, que se ayuden entre ellos, que los mayores cuiden de los pequeños, cómo fomentan que los padres se involucren en la actividad escolar, lo activo que es el centro realizando actividades fuera del aula, salidas y excursiones, convivencias entre alumnos y con padres…

Siento que hemos dado con el mejor colegio para nuestros hijos, por todo lo que les ofrece el colegio y por lo felices que ellos están en él. Y creo que no hay mayor tranquilidad para unos padres que saber que el lugar elegido donde tanto tiempo van a pasar y que tanto va a influir en sus vidas es el realmente adecuado para ellos.

Espero que el próximo curso sea tan positivo, de momento me quedo con esta buena experiencia,la satisfacción de haber hecho la elección correcta… Y con todo el verano por delante para disfrutar con mis niños.


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3 thoughts on “Despidiendo el curso, ¡adiós al cole!

  1. Marta Máster

    Hola. es una suerte sentir que elegisteis muy bien el cole y estais todos felices. Ya leo que en el centro apuestan por actividades en las que los padres se involucren con el aula, por la convivencia de los alumnos… vamos, lo normal y que tendrían que realizar todos los centros y lamentablemente no lo hacen. Me alegro que en tu caso hayas encontrado esta escuela. Ahora toca disfrutar del verano y de las merecidas vacaciones, feliz verano. Seguimos en contacto

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  2. diasde48horas

    Me alegra un montón que os haya ido todo genial! Ojalá tengamos tanta suerte nosotros… Redondo empieza el colegio en septiembre y la verdad es que tengo algo de miedo con el tema. Ojalá se adapte tan bien como tus niños!

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  3. elisa garcia ruiz

    Que bien, es que es una decisión tan dificil…G. lleva dos años en el cole, y la verdad es que de momento estoy muy contenta, porque el equipo de infantil es un encanto y aunque hay tres lineas de clase son como una gran familia, aprenden mucho jugando, y su seño les hace que experimenten muchas cosas por ellos mismos. Espero que siga así

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