Cómo planteamos la educación sexual con nuestros hijos. Hay vida después de los 6 años.

La sexualidad en l@s niñ@s es un tema peliagudo para los padres. Y es que a veces tememos que llegue el momento de las «preguntitas» y no saber darles una respuesta adecuada.

Son varios los frentes que se nos abren en este aspecto: la sexualidad como acto íntimo y personal, la sexualidad como función reproductiva, la sexualidad en pareja y la orientación sexual. Entorno a ellos nuestr@s hij@s nos plantearán dudas, se nos presentarán diversas situaciones, y debemos tener respuesta para todo, como se suele decir.

En casa somos de pensar que, cuanto más natural se trate este tema, menos complicaciones. Y es que el sexo no puede ser tabú, no debe dar miedo, vergüenza o reparo. Se debe hablar con naturalidad, el sexo es parte de la vida, una parte fundamental sin la que no  habría vida, obviamente. Y, por supuesto, el sexo no se debe ver como algo malo.

En esta entrada hablaré de uno de estos frentes de la sexualidad en l@s niñ@s. El autocomplacimiento como manera de descubrir su cuerpo y su sexualidad. Porque es un hecho que l@s niñ@s se tocan. Sienten placer al tocar sus partes y se lo pasan bien. Y es normal, ¿o es que nos creemos que el sexo es, como decía el anuncio de Chocolates Valor, un placer adulto?.

Si a nosotros nos gusta, a ellos también, están tocando el mismo resorte, con la diferencia de que nosotros sabemos todo lo que implica y ellos simplemente han descubierto que ciertas partes de su cuerpo tienen unas cosquillitas raras, sin saber por qué.

¿Qué hacer cuándo nuestr@s hij@s se tocan?

Que l@s niñ@s se toquen es lo más habitual del mundo. Sin embargo los
padres no hablan de ello o lo hacen con vergüenza, como si sus hij@s fueran l@s únic@s que lo hacen. Es una tendencia general, es decir, para bien o para mal solemos pensar que ciertos comportamientos de nuestr@s hij@s son únicos y exclusivos… Luego, intercambiando experiencias y opiniones te das cuenta de que, al contrario, lo que pensabas único en tu hij@ es habitual en la gran mayoría de niñ@s.

Hablando con otros padres he comprobado que, tristemente,
la respuesta general ante un@ niñ@ que se toca es negativa. «¡Eso no se hace!». Como si estuvieran
haciendo algo sucio o malo. Entonces yo pienso,
¿cuant@s no lo hemos hecho de niñ@s?. Vergüenza ninguna, l@s niñ@s no
deben avergonzarse de tocarse, ni nosotros avergonzarnos al verles o de que lo hagan, lo que debemos hacer como padres es
educarles con coherencia y normalizar la sexualidad
.

En primer lugar, tocarse no es malo ni sucio. Es totalmente natural y normal. Es más, es bueno que se toquen, que conozcan su cuerpo, lo que les gusta, lo que les duele. Es la única manera de que sepan donde nunca debe tocarles nadie más que ell@s mism@s.

Creo que no hay que darle importancia a que lo hagan, no más de la que tiene. Es
normal que sientan curiosidad por su cuerpo y que sientan placer al tocarse
en determinadas partes. Y eso no es malo.

No se trata
de fomentar y animarles a que se toquen, pero tampoco criminalizarlo. Lo fundamental es educarles en el respeto a sí mism@s y a su intimidad.
Si se lo prohibimos caeremos en el riesgo de coartar su confianza en nosotros, de tal manera que si
alguna vez alguien les toca o violentan, sentirán que están haciendo algo
malo, sucio, que además es culpa suya y no nos lo contarán por vergüenza o
por miedo. Y como padres eso es lo último que queremos. O al menos yo como madre no quiero que sea así. Deben saber que solo ell@s son dueñ@s de su cuerpo, que nadie tiene derecho a tocarles y que pueden/deben confiar en nosotros si alguien vulnera su confianza y les toca en contra de su voluntad.

Si queremos adultos libres de tabúes que disfruten del sexo sano, pleno y libre, debemos educar desde la infancia.

Aquí hay que tener en cuenta la linea finita que separa la libertad de descubrir su cuerpo con la de hacerlo siempre que apetezca y donde les pille. Ahí es donde hay que educar consecuentemente. El sexo no es malo, ni sucio ni vergonzoso. Pero es un acto íntimo y personal que no deben compartir con nadie más que con ell@s mismos. Así se lo he explicado a mi mayor. Sus partes son suyas y de nadie más, nadie tiene que verle, nadie tiene que tocarle. Igual que no vamos desnudos por la calle, ni hacemos nuestras necesidades en ella (yo soy de las que cuando a mis hij@s les entra un apuro siempre busco un cuarto de baño para llevarlos antes de ponerlos a hacerlo en plena calle), tampoco nos tocamos en plena calle. Creo que es importante recalcarles que si sienten la necesidad o las ganas de tocarse pueden hacerlo pero en la intimidad de su dormitorio, fuera de miradas ajenas.


Educación para la prevención

Llevo mucho tiempo en foros de madres y se que este es un tema que preocupa mucho. Que hay niñ@s muy curios@s y poco discret@s (porque para ell@s es tan normal como rascarse un pie) que no pueden evitar tocarse en cualquier lugar y en cualquier momento, y esto puede resultar violento para sus padres y para el entorno. Conozco a madres/padres que lo pasan realmente mal con este tema. He leído opiniones de todo tipo y entiendo que la educación sexual hace 30 años (prácticamente inexistente por ser tabú) lleve a muchos padres a reprobar estas conductas. Creo que la reprimenda, el castigo, la prohibición, decirles que es algo malo y sucio, además de confundirles, puede volverse en nuestra contra. No dejarán de hacerlo, solo que lo harán fuera de nuestra observancia por temor a que les reprendamos. Y si alguien les toca en contra de su voluntad o lo intenta, pueden llegar a ocultárnoslo por el mismo temor y la falta de confianza.

Lo que más temo yo como madre es que alguien pueda abusar sexualmente
de mis hij@s, como contaba hace no unas semanas en esta entrada. Y seguro que como yo, cualquiera madre o padre. Por eso creo que hay que poner todos los medios a nuestro alcance, y el principal es la educación. Porque no podemos evitar que alguien intente abusar de nuestr@s hij@s fuera de nuestra vista, ojalá tuviéramos el poder de la omnipresencia. Pero quiero pensar que si nuestr@s hij@s tienen información, tienen seguridad y confianza en sí mismos, saben dónde nadie les debe tocar nunca y tienen la certeza de que es algo que nos deben contar siempre, para poder protegerlos, será más fácil evitar este tipo de situaciones. Y si no evitamos la primera (que ojalá nunca suceda), sí podremos evitar que haya una segunda. No podremos evitar nada si lo desconocemos.


Lo normal no interesa

Por otro lado, normalizar la situación resta interés. Si tienes un hijo que le gusta tocarse y se pasa todo el día ahí, curioseando, cuanto más le insistamos que no lo haga, peor. Es una verdad irrefutable. Cuanto más brasa le demos a l@s niñ@s con respecto a alguna conducta (no pegues, no muerdas, no te rasques, no te muerdas las uñas, no…, no…, no…) peor la harán. Y es que no hay nada más atractivo que un no. Si a nosotr@s, adultos que somos, nos dicen «¡no mires hacia atrás!», giramos la cabeza que ni la niña del exorcista. ¡No lo podemos evitar!

Así que con l@s niñ@s es exactamente igual, si vemos que se tocan y les decimos «¡no te toques!», lo van a hacer con más ahínco. En lugar de ello podemos preguntarles por qué lo hacen, qué sienten, decirles que tengan cuidado para no hacerse daño y explicarles por qué les gusta, para que lo entiendan.  

Si no tenemos reparos en explicarles por qué les pica un pie o la nariz, esto no tiene por qué ser diferente.

Si lo tomamos como algo normal, si no le damos importancia, si no estamos pendientes, lo harán simplemente porque les apetece, no por llamar la atención o por la atracción de «lo prohibido».

Aplicándome el cuento

Quizás os parece que todo esto que os digo es fácil escribirlo, decirlo, y que otra cosa es hacerlo. Pero si lo planteo es precisamente porque es lo que aplico en mis hij@s. Y porque, si bien tratamos el tema con naturalidad, a veces es inevitable que por la reminiscencia de la educación en nuestra infancia, en mi infancia, a veces se me escape un «¡eso no se hace!» de manera involuntaria, y que al momento reaccione e intente recuperar la naturalidad.

Mis hij@s, como niñ@s que son, tienen su curiosidad. De hecho, son muy curiosos. Así que son muchas las ocasiones en los que me los he encontrado más felices que la mañana de reyes. Su padre y yo nos miramos con esa cara de «¿y ahora qué hacemos?». Pues nada, ¿qué vamos a hacer? No podemos evitar que lo hagan. No es una conducta reprobable. Lo único que hemos tenido que insistir con el mayor, que es el que entiende más, en que es algo normal pero que fuera de casa no se hace, porque es un niño tan extrovertido y con tan poca vergüenza que si es normal, es normal aquí y fuera, y eso tampoco. Que no tiene que enseñarle a los amigos en el cole lo que hace o lo que deja de hacer con sus partes. Con la niña, aunque no se lo explicamos con la misma claridad que a su hermano, porque aún no tiene la capacidad de entenderlo como él, tampoco se lo reprobamos. «Cariño, ten cuidado, no te hagas daño», a su edad es lo más que le podemos decir.

Por lo demás, es un tema que llevamos con mucha naturalidad, así se lo transmitimos a ellos. No tenemos reparos en mostrarnos desnudos y en llamar a cada parte del cuerpo por su nombre, aunque no podemos evitar las típicas risas (¿hay algo que le guste más a un niño que decir «culo»?, sí, ¡verlo! jajaja). De esta manera también nos cuesta menos abordar la sexualidad desde el punto de vista reproductivo, aunque hablaré de ello en otro post (y prometo risas), al igual que la orientación sexual y la sexualidad en pareja (amig@s, novi@s y demás).

En todo caso, se que no es un tema fácil. Pero no podemos evitarlo, está ahí, así que tomémonoslo con sentido del humor y con plena naturalidad. ¿Queremos que nuestr@s hij@s confíen en nosotros? Démosles confianza. No están haciendo nada que no hayamos hecho nosotr@s, y nos basta recordar un poco nuestra infancia para saber que en nuestra mente no había pensamientos sucios.


Hay
vida después de los seis años» es una iniciativa en la que queremos
implicar al mayor número posible de blogs con el fin de hacer más
visibles los problemas y situaciones que viven las familias con niños
que han dejado ya atrás la primera infancia. Hijos en edad escolar,
preadolescentes, adolescentes… todos tienen cabida aquí. Si estás
interesado en aportar tus experiencias sobre el tema propuesto, no
tienes más que publicar bajo el hashtag #hayvidadespuesdelos6 el tercer
lunes de cada mes.

17 thoughts on “Cómo planteamos la educación sexual con nuestros hijos. Hay vida después de los 6 años.

  1. Merak Luna

    Me ha gustado mucho esta entrada. Mis hijas no son de tocarse mucho pero sí que alguna vez sí que lo hacen. En mi caso, yo lo que les pido es que, igual que no se meten las manos sucias en la boca tengan cuidado para no ensuciarse y que, de la misma forma que se lavan las manos cuando nos limpiamos el culo, debemos hacerlo después de tocarlo porque a los demás no nos gusta andar oliéndoas. Porque sí, aunque parezca increible, esa es la mayor atracción: meterte la mano en la nariz y decirte "mira como huele a parrocha". jajaja Son increibles.
    Al margen de esto, creo que todoss los consejos que nos das son cabales y te aseguro que si me veo en el caso seguiré más de uno.
    Muchas gracias por colaborar en el Hayvida, que crecee gracias a todas vosotras

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    1. Alejandra La aventura de mi embarazo

      Jajaja lo que me he reído con lo de "parrocha", ¡hacía siglos que no lo oía! me encanta lo gallega que eres, si es que me invade la morriña.
      El tema higiene no lo he comentado porque me parece tan obvio que lo doy por hecho y entiendo que la gente también. Mis hijos se lavan las manos de manera compulsiva (y de paso me empantanan el baño) porque yo soy muy cansina con el tema lavado de manos, por aseo y por prevención de infección de bacterias y viruses varios.

      Pues fíjate que mi hijo por eso de ser niño es normal que sienta curiosidad con lo suyo, pero en este caso la más curiosa y la más precos ha sido mi niña, con el pañal y todo.

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  2. Opiniones incorrectas

    Una entrada estupenda. El tema educación sexual y abusos me preocupa mucho… Hace poco, un familiar de una persona cercana pilló en el baño de su cole (es profe) a un niño de 6 años obligando a otro a chuparle ahí. Resulta que los padres veían porno en casa con el crío delante. El colegio no pudo hacer prácticamente nada. Yo sólo digo que el niño es mío y esos padres marchan para casa con la cara desfigurada como poco.

    Besos

    27+1

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    1. Alejandra La aventura de mi embarazo

      No me puedo creer lo que estás diciendo, porque conforme te leía pensaba que eso, desde luego, no lo aprende solo, ¡alguien se lo tiene que enseñar!. Qué importante es educar a nuestros hijos, me lo pones mejor, porque en ese caso un niño con la información correcta sabe lo que no deben hacer con su cuerpo y lo que no le debe hacer a los demás. Aunque en este caso, por suerte, se puede interpretar más como un juego de niños (ese niño no tiene culpa de lo que los padres le enseñan) que la acción de una mente perversa.

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    2. Opiniones incorrectas

      Pues sí, para cada niño la normalidad es lo que ve en su casa y para este sería lo normal. Qué pena que haya gente así que ni se moleste en formar a sus hijos en condiciones.

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  3. Mamá en Bulgaria

    Hay un tema que mencionas que me pilla por sorpresa: el de tocarse. Como aún no me ha llegado esa etapa de mis hijos, ni me lo había planteado. Me apunto el consejo de normalizar la situación para cuando me toque.
    Respecto a la prevención de abusos, me leí un cuento infantil sobre este tema, creo que se llama La Regla de Kiko.

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    1. Alejandra La aventura de mi embarazo

      Pues me alegro de que mi experiencia te pueda servir en algo. Supongo que la curiosidad no tiene edad, a unos les llega antes y a otros después, y mejor que no nos pille de sorpresa, o al menos que sepamos cómo abordar el tema.

      Me apunto el libro, muchas gracias por al recomendación 😉

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  4. Mami Katabum

    El tocarse es descubrir! Me atrevo a decir que gran parte de mi satisfacción sexual como adulto es conocer mi cuerpo y eso empieza desde que somos chicos. Al mayor mío ya lo he pescado curioseando con su cuerpo y no he tenido más que decirle que eso es privado y que se cuide en la cuestión de limpieza.
    El miedo al abuso es algo con lo que todos los padres vivimos, pero el poder crear un puente de comunicación con nuestros hijos y poder explicarles concretamente lo bueno, lo malo, lo normal, nos permite tener un acercamiento mucho más noble a ellos.

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    1. Alejandra La aventura de mi embarazo

      Efectivamente, no sabremos qué nos gustará si no conocemos nuestro cuerpo, y cuando son niños no hay que darle mayor importancia porque es algo de no más natural.
      La comunicación con nuestros hijos es fundamental para todo, en eso estoy totalmente de acuerdo contigo 😉

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  5. Ruth de Rioja

    Lo de tocarse en mi casa, afortunadamente, se queda solo en casa. Eso sí, les decimos que si te tocan el chocho o el culo, lo hagan con las manos limpias, porque son zonas muy sensibles que pueden hacerse heridas e infectarse… Y en esas andamos, todavía.

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    1. Alejandra La aventura de mi embarazo

      En la nuestra afortunadamente también se queda en casa, pero sí he hablado con padres que lo pasan muy mal porque sus hijos no pueden reprimirse a hacerlo públicamente y lo pasan realmente mal porque es una situación incómoda. Creo que los niños saben perfectamente que hay cosas que solo se hacen en casa, es algo que traslado a tonterías como eructar, que es normal pero por educación no se debe hacer en público, y por asociación es fácil explicarles por qué no debe tocarse en público.
      Lo de las manos lo comentaba arriba, que eso es obvio, en mi casa nos lavamos las manos por repetición y es un hábito que tienen tan inculcado que no se lo tengo que recordar, es decir, no tengo que decirles "lavaos las manos para…" sino que en cuanto se ven las manos sucias ellos mismos se las lavan por propia iniciativa porque saben que con las manos limpias se pillan menos bichos 😉

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  6. Aída Boj

    el tema del toqueteo aún no me ha tocado vivirlo ¡menos mal! de verdad que no estoy preparada para ello jajajaja y tal vez una idea equivocada que tengo, es que a lo mejor, eso es más probable en los niños que en las niñas, o eso quiero creer jajajajaja

    De verdad que cuando llegue el día que suceda, no tengo ni idea de por donde voy a salir, porque aunque me gusta contar la realidad, y dejarme de frases tipo: eso no se hace, no te toques bla bla bla que me parecen lo peor, de verdad, de verdad, que tengo que sentarme a madurar cual será mi comportamiento.

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    1. Alejandra La aventura de mi embarazo

      Pues no maja, porque es cierto que a los niños les encanta jugar con su colita. Pero las niñas también se tocan y se descubren la pepitilla como yo le digo jajaja, y te digo que mi hija no tenía ni dos años cuando se metía la mano en el pañal. Y hay veces que está viendo al tele tranquila y está ahí, dándole. Yo creo que ni se da cuenta de lo que hace jajaja.

      Pues cuando te llegue el momento, de verdad, naturalidad. Porque claro que choca, nosotros tenemos una idea del sexo muy diferente de ellos, ya no somos niños, pero te aseguro que cuanto antes lo normalices mejor lo llevareis 😉

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  7. Mo

    Súper importante e interesante. Hace poco lo hablaba con amigas, y una me comentó que en cole de su hijo había habido un caso de abusos por parte de un padre a los amigos de su hijo. Esto pasa, y muchísimo más de lo que pensamos, así que en este tema creo que hay que plantearlo desde bien chiquis, en cuanto tienen una mínima capacidad de compresión. En casa lo enfocamos como vosotros. Me parece fundamental.
    Un besote.

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  8. planeandoserpadres LTR

    Oye, que yo sé que me quedan 5 años para vivir esta vida que hay después de los 6, pero es que desde hace unos meses hemos notado que mi bichilla es desabrocharle el pañal y echarse las manos a la entrepierna. Lo suyo es rascarse a lo bruto y darse pellizcos en los bajos. Como mi churumbelita sólo tiene 1 año no puedo explicarle nada, así es que trato de entretenerla con un juguete o con cualquier cosa que tenga cerca para que no se ande hurgando en las bajuras y sobre todo ¡para que no se manche de cacas las manos! Entiendo que será algo normal también entre los bebés. Al principio pensaba que quizás fuese la marca de pañales, o las cremas, pero no, es ponerla boca arriba en el cambiador y allá que se lanza, aunque acabe de salir limpita de la bañera.

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  9. diasde48horas

    Pues me parece un tema interesantísimo y muy bien enfocado y explicado por tu parte. De momento aún no estamos en ese punto, pero me has dado una muy buena idea de cómo enfocarlo cuando nos llegue el momento. Gracias!!

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  10. Blue Mary

    Me ha encantado como tratas el tema en tu entrada…tema que a todos nos aterroriza!!! Puedes pasarte por mi super humilde blog si te apetece http:/bluematernitydreamblogspot.com

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