Papá Noel, Reyes Magos y una casa convertida en juguetería

Voy con retraso pero nunca es tarde. El año nuevo y los Reyes Magos me han traído una tremenda apatía y falta de energías que me tiene chafada, y no se a qué puede deberse, voy a remolque y me dejo cosas por hacer.
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Pero toca hacer review de lo que han sido estas fechas navideñas y, sobre todo, los días de más emoción para mis peques, la mañana de Navidad y la noche de Reyes. Como es lógico Antía aún es muy pequeña para saber a cuento de qué viene tanta fiesta y tanto regalo, pero Iván este año lo ha vivido y disfrutado a tope, mucho más ilusionado y mucho más contento que el año pasado.

Nosostros no somos de celebrar Papá Noel, de hecho antes de ser papás si algún año nos hemos regalado algo ha sido una chorradilla, siempre nos ha gustado más la emoción de la noche de Reyes. Pero con los niños hemos creído conveniente echar algo por Papá Noel, porque no quiero no hacerlo y encontrarme con la situación de que mis hijos se crean que han sido malos porque a otros niños (del cole, del barrio) Papá Noel les ha traído regalos y a ellos no. Aún así siempre hemos dejado los regalos importantes para Reyes y los detallitos para Papá Noel.
La Nochebuena la pasamos en casa de la familia de Papá, este año entre chistes malos, anécdotas, copas y villancicos desafinados llegamos a casa a la friolera de las 3 de la madrugada. Teniendo en cuenta que yo aportaba los postres, que tuve que trabajar por la mañana y empantanarme en la cocina por la tarde, la casa estaba manga por hombro, poco vistosa para que Papá Noel nos visitara; creo que si la llega a ver cómo estaba hubiera pasado de largo. Por eso al llegar a casa y tras acostar a los niños, como buenos elfos ayudantes de Santa nos pusimos a la tarea. Me faltó poco para darle un repaso a la casa entera, y es que una vez que me meto en faena no hay quién me pare, pero consideramos que las 4,30 de la madrugada era hora de acostarse. Y aquello prometía madrugón, que Iván esperaba con ansia su trenquevasolohacechuhúvaporvíasdemaderaynosequredasinpilas.

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cupcakes navideños

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bizcochitos de turrón con ganaché de chocolate y crocanti





Efectivamente, a las 9 de la mañana Iván estaba ya intentando escabullirse de la cama. Intenté aguantarlo un poco más, para arañar un ratito de sueño y porque quería que se levantaran los dos a la vez. Hasta las 10 de la mañana lo tuve resoplando en mi oreja, tuve que despertar a la peque porque el pobre no aguantaba más las ganas de salir corriendo al salón. 

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 La cara de sorpresa y alegría de Iván fue digna, ¡casi todos los regalos eran para él!, los únicos que estaban envueltos -falta de logística-; recibió un juego de aprender a leer con sílabas, un set del Método Mini-Arco con estuche y primer libro, el libro de «El Porqué de las Cosas» y lo último que abrió, su añorado trenquevasolohacechuhúvaporvíasdemaderaynosequredasinpilas, «¡¡¡Mamá, Papá Noel me ha traído lo que yo quería!!!»; sí, lo que él quería y más, porque reconozco que cuando se trata de mis niños tengo que pararme, todo me parece poco para ellos. Se que Iván se hubiera conformado con el tren pero le tenía ganas al juego de las sílabas y al método Arco, me pareció genial para tenerlo entretenido durante las vacaciones con algo didáctico que no fueran las tareas del cole, y me pareció mejor ponérselo debajo del árbol que comprárselo directamente.

Antía recibió menos pero porque entre que no pide y que ya de por sí le vuelven loca los juguetes del hermano, para qué más. Eso sí, pese a no pedir estoy segura que de haber podido hacerlo hubiéramos acertado, ¡Qué feliz que es con su juego de limpieza con escoba, recogedor, cubo, fregona y aspirador de mano! No hay día que no venga detrás mío pasando su mini escoba o que no corretee por la casa con su cubo, metiendo dentro todo lo que pille a mano. Lo dicho, feliz con la mínima tontería. ¡Ah! Y con su juguete de Violeta, somos superfans de LeapFrog y no fallamos con estos juguetes.
Papá Noel también pasó por casa de la abuela, una pista de Ferrari para Iván y para Antía un muñeco bebé con accesorios y un bolsito de Minnie con un móvil que bien parece un smartphone de última generación. Encantada de la vida, mete las llaves y el móvil de juguete en su bolso, se lo cuelga del brazo, dice «AYAAAA» y ea, ¡a la puerta que se va!. Lo dicho, parece mentira que algo tan simple la haga tan feliz.
Los Reyes Magos no iban a ser menos. Y qué día más largo, nos pasa por querer hacerlo todo y cumplir con todos, pero es que me encantan todo lo que implica la cabalgata, la ilusión, la alegría en las calles, recoger los primeros regalitos… 
Salimos de casa a las 3 de la tarde porque la cabalgata parte de nuestro barrio, al ladito mismo de casa. Hacía un día espléndido, sol radiante, ni una sola nube y un calor impropio de un mediodía de enero, fuimos espectadores de los primeros pasos de las bandas y recogimos la primera tanda de caramelos tirados por los Reyes Magos. En cuanto se alejó fuimos a comer algo rápido (ya que no nos había dado tiempo) y de allí a casa de unos amigos, donde vemos de nuevo pasar la cabalgata por su calle, luego subimos a su casa porque los Reyes han sido tan Magos que ya han dejado sus primeros regalos, merendamos el primer pezado de roscón de reyes y charlamos un rato tranquilos. Yo me lo perdí, uno de los regalos se había quedado olvidado en las alforjas reales -o sea, en mi casa- y entre ir a por el coche dondecristoperdiólaalpargata, ir a casa, volver y aparcar, ya estaban todos los regalos abiertos y el roscón a medias. Pero pasamos un buen ratito de nuevo todos los amigos juntos y los peques emocionados con sus regalitos.
Luego nos fuimos dando un paseo hasta el centro, normalmente vemos la cabalgata de nuevo con los abuelos maternos en su barrio pero este año el abuelo estaba malito -hipoglucemia- así que decidimos esperar a la cabalgata en el ayuntamiento, ya que nunca la habíamos visto allí. La espera se hizo un poco larga, Iván se quedó dormido y se echó una siesta en la silla de la hermana que siempre llevamos en el maletero por si acaso, y lo despertamos en cuanto empezó a asomarse la cabecera del cortejo real. Ya estaba la abuela con nosotros, que no se quería perder ese momento con sus nietos, y vimos cómo sus majestades, uno a uno, dedicaban unas palabras a los niños recalcando que «todos los niños son buenos y se merecen cada uno de sus regalos», lo que me encantó. Ilusión en las caras de los niños, sí, pero también ilusión en las caras de los Reyes, cosa que me pareció muy curiosa. También dedicó unas palabras la Estrella de la Ilusión, una chica con SD campeona de natación que derrochó alegría e ilusión en cada
La verdad es que suelo quejarme que solemos tener una cabalgata cutre y cierto es que las carrozas no eran grandiosas ni abundantes, pero sí se mejoraron bastantes detalles con respecto a otros años (como que los músicos de las bandas iban disfrazados cada uno de lo que le daba la gana, como cogiendo cualquier trapo que tuvieran por casa, y este año iban cada banda de una temática, lo que a la vista queda mucho mejor). Lo importante es que se tiraron muchos caramelos (pequeños, de los que duelen menos), muchas serpentinas y confetti, y los niños se lo pasaron realmente bien.
De ahí ya nos fuimos a casa del abuelito a cenar con la familia paterna, es la tradición, la última gran cena navideña (aunque no por ella menos opulenta, maredelamorhermosoquécantidaddecomida), con los niños nerviosos porque saben que, como ya ha acabado la cabalgata, mientras cenamos Sus Majestades aprovechan para entrar por la ventana de la habitación del abuelo y dejar allí los regalitos por esa parte de la familia. Pero, como somos muy afortunados, y se ve que semejante banquete es realmente tentador, el Rey Gaspar vino en persona a entregar los regalitos en mano -y de paso probar el jamóncito y las gambas, lo mejor de Huelva- y los niños estaban locos de contentos.
Primer presente, un pequeño paquetito para los niños intermedios (Iván y sus dos primos R y J de 7 años); Iván lo abre y sonriente me dice «¡Hala Mamá un Gormiti, si a mi no me gustan los Gormiti!» sin para de reír y dándole las gracias a su Majestad. Me tuve que reír porque que se alegre por que le regalen algo que no le gusta es, cuanto menos, peculiar; aquello tenía su historia, y es que realmente era un pedazo de carbón dulce, por eso solo recibieron los 3 niños y no los grandes -que pasan ya de los 14 años- y Antía -que alguien pensó que era muy pequeña para comer carbón, ¡JA!-. Luego ya empezó lo gordo, venga paquetes, paquetes y más paquetes, cada vez que los niños escuchaban su nombre se volvían locos, y venga a romper papeles y a abrir regalos. Antía iba de un lado a otro, tocando las palmas, feliz por tanta fiesta sin saber ni importarle a qué venía tanto jaleo. Yo me hice receptora y encargada de abrir sus regalos (los más grandes) aunque ella trincaba todo lo que tenía a  mano y lo mismo jugaba con su muñeca que cogía el reloj de Ben10 de uno de sus primos, todo le vale.
Luego vino la negociación para que Iván no sacara los juguetes de su caja porque cualquiera se lo llevaba luego a casa. El recuento fue para él el ordenador de Gerónimo Stilton, una pista de lanzamiento de Cars, un juego de mesa de tetris, un dominó bilingüe y la pista de Jungla sobre ruedas; Antía no fue menos y se fue a casa con una super cocinita, una casita de actividades, una muñeca que pertenece a una colección de pueblos del mundo con mensaje ecológico, un libro y un elefante que tira bolas – que ruido hace el joputa-. Vamos, entre uno y otro ya puedo ir montando una juguetería.
Para Antía no hubo carbón ni falta que hizo, como la niña es muy autosuficiente e independiente vagaba por la casa a su bola y de repente me la veo con un trozo de carbón y la mano y un surco negro alrededor de la boca. Sí, ella solita dedujo que aquella piedra era comestible, no dudó en probarla y hasta ahora lo único que sabe acerca del carbón es que se come y está rico. Quien pensó que era demasiado pequeña para recibir carbón definitivamente se equivocó, no conocen a mi princesa.
Tras echar un buen rato en familia nos fuimos a casa a eso de las 2 de la madrugada, cargaditos de regalos, deseando acostar a los peques y acostarme yo, porque desde las 3 de la tarde por ahí, de pie, estaba muerta-matá y el cuerpo me pedía cama, sabiendo que la mañana siguiente prometía madrugón. Peeeeeero aún quedaban regalos por envolver y, como no, recoger un poco, que el día había sido muy ajetreado y estaba todo manga por hombro, como para espantar a su majestades, pajes y camellos. Preparamos con Iván un pequeño tentempié de galletas y leche para los Reyes -como ellos mismos nos recordaron tras la cabalgata- y agua para sus camellos. Y a la cama. Y nosotros a recoger, bueno, Papá a recoger y yo a recomponer el árbol y envolver los últimos paquetes, muerta de sueño. Bueno, y la movida de montar el regalo de Antía, un caballito Perdigón (Toy Story) balancín, que cada vez que intentábamos ajustar el balancín a las patas empezaba a relinchar y a sonar una musiquita como para levantar a un muerto, ¿a que nos trinca el niño? Tuvimos que quitarle la música porque no había manera. Al final dejamos todo preparadito y nos fuimos a dormir, esperando que el cansancio y el acostarse tarde hiciera el madrugón menos madrugón.

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A las 9,30 ya estaba Iván saltando en la cama, así que despertamos a Antía y nos levantamos todos. Los regalos de Iván estaban numerados por orden de apertura, porque queríamos dejar el «bueno» para el final, así que pacientemente fue abriendo en el orden indicado. Un tablet (de juguete y low cost), un tapete con coches, un set de muñequitos de Jungla sobre Ruedas y, por fin, que no se lo esperaba, un trenquevasolohacechuhúvaporvíasdemaderaynosequredasinpilasytieneojosnarizyboca. Sí, lo había pedido, era lo único que había pedido, pero creo que jamás se imaginó que el tren sería tan chulo, tan guay, tan grande, tan divertido. Y es que «Thomas el tren» es mucho tren. Hay una inmensa variedad de trenes Thomas, amigos de Thomas, escenarios y demás, nosotros elegimos un tren aserradero que incluye una tirolina, la caña. De verdad, es un juguete que recomiendo por lo entretenido que es – aunque hay que tener espacio para montarlo -, porque necesita la ayuda de los papás y eso es un aliciente – fomentar el juego en familia – y porque económicamente es razonable – no llegó a 30€ -.
Antía tampoco se pudo quejar, solo tuvo dos regalos pero solo uno de ellos lo compensaba todo, el primero era un juego de cubos apilables y el regalo estrella, el caballito balancín, le faltó tiempo para darle dos palmadas en el lomo, trepar ella solita hasta lograr subirse y hacer fuerza para balancearse, no sabe nada la enana. 
Desde luego que puede ser un quebradero de cabeza comprar todos los regalos y prepararlo todo, pero la cara de ilusión de mis niños, felices con sus juguetes favoritos, no tiene precio.
Luego Iván nos deleitó con una vomitona, no tenía el cuerpo muy folclórico, no pudimos ir a comer a casa de los abuelos porque se desplomaba el pobre, estaba muy flojo, así que pijama y a dormir. Se despertó a las 5 de la tarde, se comió un plato de lasaña y como si nada.
Vino su padrino a traer su regalito, un libro con un tren para él y un juego de encajables para Antía. Y vino la abuelita ya que Iván no tenía cuerpo para salir, con un Buzz Ligthyear sobre un quad teledirigido para Iván (que a Antía le encanta) y un carrito con muñeca bebé para Antía (que a Iván le encanta). Y el padrino de Antía y madrina de Iván, que les trajeron a él el playmóbil de la Gran Esfinge y a ella una moto Feber, que tardó cerocoma en subirse y echar a andar sin que nos diera tiempo a quitarle la brida que inmovilizaba las ruedas.
¿Tela, no?, me pregunto dónde estará el trastero que tantos años llevo pidiendo para guardar todos los trastos. Y yo no me puedo quejar, no nos íbamos a echar regalos pero viendo que Iván preguntó por qué Papá Noel no nos había traído nada, si habíamos sido malos, y que él compartía sus juguetes con nosotros – si cuando quiere es un amor – pues un detallito, a mi me hacía falta una plancha del pelo y eso que me cayó, bien agradecido porque además es super molona.
Lo bueno de todo esto es que Iván no hay tarde que se aburra, se harta de jugar, de momento está aprovechando muchísimo todos los juguetes y da gusto verle disfrutar tanto. La peque solo quiere moto, moto y más moto, y el quad teledirigido, creo que va a ser de poca muñeca.

Y no puedo olvidarme de que además los Reyes Magos nos han traído una manita de chapa y pintura para el coche, a mediados de diciembre me dieron un golpe en el coche – una que quiso tomar la curva a su manera e invadió mi carril como si yo no fuera circulando por él- así que ahora la aleta delantera izquierda del coche grande luce brillante y lustrosa. Eso sí, varios días tirando del coche pequeño, que menos mal que tiene Isofix porque si no no se cómo hubiéramos puesto las sillas de los niños. Bueno, sillas, en realidad sólo pusimos una, la silla de coche Q-RETRAKTOR FIX de Antía, porque la de Iván tiene el anclaje muy corto y en el coche pequeño no encaja bien, por lo que en las escasa veces que la hemos usado ha sido en modo «cinturón en 3 puntos», que es mucho menos seguro. Como no teníamos pensado salir mucho pusimos la Q-RETRAKTOR FIX de CASUALPLAY , que encaja perfercamente en el isofix del Hyundai Getz – mi cucarachilla – ¿Os acordáis que os hablaba de ella en esta entrada?. Pues he de decir que estoy realmente encantada con la silla porque como digo la otra es prácticamente imposible colocarla con el isofix en el coche pequeño y ésta entra que da gusto, sin fuerza, en un momento. Además es super cómoda, sólo con verla da sensación de confort, el asiento es amplio, las piernas no cuelgan y la zona de apoyo del cuello y la cabeza es muy cómoda. Con decir que sentamos a Iván en ella y desde entonces no quiere la suya, pero claro, la silla de coche Q-RETRAKTOR FIX es de Antía y ya bastantes cosas ha usado de segunda mano, ahora le toca a ella usar algo en exclusiva.
De verdad, que si estáis buscando una buena silla grupo I, os la recomiendo sin ningún tipo de dudas, es una inversión que merece la pena.
Y con esto y un bizcocho creo que cerramos el capítulo de las navidades. No quería extenderme tanto pero tampoco quería dejarme nada atrás, y como últimamente me cuesta mucho sacar tiempo para escribir, no me queda más remedio que aprovechar lo que pueda y contar todo de golpe. Lo siento por quien se aburra leyendo, en el fondo lo importante es que quede el testimonio para recordar estos buenos momentos con mis niños.

14 thoughts on “Papá Noel, Reyes Magos y una casa convertida en juguetería

  1. Yeya

    Uau me ha encantado la entrada hasta que he llegado a la publicidad de la silla 🙁

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    1. Nereida

      Pues no era mi intención que sonara a publicidad, la verdad. Me hizo gracia que nos nos arreglaran el coche justo los días de Reyes y no es cuento nada de lo que digo, lo de las sillas me refiero. Es uno de los productos de puericultura que al mi al menos siempre me ha ofrecido más dudas y por el que más me he interesado, porque de ello puede depender la vida de mis hijos en caso de accidente, y al tener que cambiar el coche y notar tanta diferencia en el anclaje de una y de otra, pues me salió comentarlo. Y como había hablado de la silla anteriormente porque es cierto que la marca me la ofreció en prueba, qué menos que adjuntar el link para saber de qué modelo exactamente hablo.
      Aún así, me alegro mucho de que te haya encantado el post aunque el final no te haya gustado. Un besote.

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  2. Suu

    Vaya postres!!! Qué pinta, debían de estar buenísimos!!!

    Veo que les ha caído un montón de cosas y no sólo a ellos 😉

    Besitos

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    1. Nereida

      Pues ¿te puedes creer que no los probé? Estaba tan harta de cenar que ya no me entraba nada!!! bueno, los de turron me comí un par de ellos que se rompieron al desmoldarlos y estaban la mar de buenos, pero sí, me dijeron que estaba todo muy bueno.

      A nosotros nos ha caído poca cosa pero qué te voy a decir que no sepas, desde que soy mamá prefiero que sea para ellos que para mí 😉

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  3. porfinyomisma

    Chomino! Menos mal que estabas floja porque menuda pedazo de entrada te has marcado!! jajajjaja
    En serio, después de las fiestas que has pasado no me extraña que andes sin energías.

    ¿viste tres vecees la cabalgata?? Si yo la vi una y estaba reventá!! MArio se durmió a hombros de su padre

    Me alegro que hayáis disfrutado todos de las fiestas.
    POr cierto, esos dulces tienen una pinta fantástica.

    Un beso enorme, guapa, y ánimo, a ver si es una rachilla y ya mismo está otra vez al 100%.

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    1. Nereida

      Me he tirado una semana para ecribirla, a ratos porque no ha habido manera de hacerlo del tirón jajaja.

      Pues sí hija, tres veces vimos la cabalgata, ya que sale del barrio aprovechamos, con los amigos como hay regalitos luego para los nenes qué menos, y con los abulos maternos siempre porque a ellos les gusta disfrutarlo con sus nietos. Lo bueno es que las dos primeras veces va de paso y es más rapidito que si no…

      Un besote

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  4. Opiniones incorrectas

    Qué Navidades más estupendas. Iván ha tenido que disfrutar muchísimo 🙂
    Yo a dieta y tú con esas fotos [Modo salivando ON]

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    1. Nereida

      Iván se lo ha pasado pipa, tanto que lleva ya días rezongando "jo, no quiero que se acabe la Navidad" y ya está elaborando la lista de juguetes a pedir el próximo año ;).

      Yo también estoy a dieta, que no eres la única jajaja. Un besote.

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  5. Marieta

    Vaya navidades!!! Los pekes,han tenido que disfrutar un montón!!! Sobre todo la noche de reyes, que divertida!!!! Y cuanto regalo!!! Eso es que habéis sido muuuuy buenos!!
    Un beso!!

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    1. Nereida

      La verdad es que sobre todo Iván se lo ha pasado pipa. La peque aún no sabe de qué va la historia pero esto promete! un besote.

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  6. Mo

    Buenoooooooo, menuda jartá de regalos!! Muy chulo!
    Y estoy con Eva, esas fotos cuando media humanidad estamos a dieta…arrg! 🙂
    Muas!

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    1. Nereida

      Oyeeeee que yo también estoy a dieta jajaja, dejadme alaardear de mi limitada habilidad repostera, con lo que me ha costado jajaja. Un besote.

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  7. Yaiza

    PUES ESTAMOS IGUAL,YO TB TENGO PENDIENTE LA ENTRADA DE LAS FIESTAS PARA que quede reflejado pero no me da la vida,entre barriga y virus…y cuando me pongo un rato me dedico a leer ya que no tengo la inspiracion de escribir…:(.
    Qué cantidad de regalos por diosss! leyendote peluchin apenas a tenido nada,pero de momento lo intentamos controlar para que no sea locura.Tu no necesitas un trastero, necesitas otro piso pa meter todo eso.
    Peluchin papa noel tb le trajo un tren de tomas y no veas lo que juega y habla con él.
    LA peque? es mucho Antía,jjajjajja ,ésta os pone a andar ya mismo y se busca la vida sola,k bueno lo del carbon y lo del cubo (peluchin tiene un kit esperando para cuando nazca su hermana guardado, se lo compraron mis hermanos pero no quisimos dárselo porque no le iba a hacer ni caso en papa noel).EL caballito mi hermana siempre le quiso comprar uno pero de momento le da miedo,en la tienda no quiere ni verlo.
    Me da que Antía va a jugar mas con las cosas de su hermano que con las suyas "propias de niña" y me encanta porque yo de pequeña era asi y me gustaría que mi niña heredara eso.
    Toma comentt, y luego no escribo lo mio,jajajja
    besiños guapa

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  8. Mamis Orgullosas

    Que cantidad de cosas 🙂

    Que buena pinta los postres madres mia!!

    Te esperamos en:
    http://mamisorgullosas.blogspot.com/

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