«De Piratas y Ratonas»: La primera fiesta de cumpleaños de mis Tesoros

Después de tres años celebrando el cumpleaños con un único protagonista, este año la fiesta tenía dos anfitriones, mis dos tesoros. Por un lado me da un poco de sentimiento que  mi niña no tenga su fiesta como protagonista, pero por otro me encanta verlos juntos, compartiendo momentos. Por eso el día del cumpleaños de Antía hicimos algo un poco especial, que fue ponerle una velita en un muffin solo para ella, porque se merece tener su día. Además aprovechamos para ir a casa de los abuelos y que allí recibieran sus primeros regalos de cumple, así sabrían cuáles son los regalos de los abuelos en lugar de perderse en la marabunta de regalos el día del cumple.

 
Para mí fui una semana muy intensa, dedicándome a todos los preparativos de la fiesta. Hice la compra de todo lo necesario para un buen picoteo (donde lo celebrábamos nos ponían las bebidas, ofreciéndonos la posibilidad de llevar por nuestra cuenta la comida), y me enfrasqué en mi tarea asumida que mayor dificultad me implicaba, la de hacer dos tartas y cupcakes para la ocasión. Más de dos días de trabajo dieron lugar a dos tartas, una de bizcocho de chocolate blanco con relleno de nata vegetal y dulce de leche y la otra de bizcocho de brownie de chocolate y relleno de buttercream de chocolate blanco con esencia de arándano, y 18 cupcakes (9 y 9 recubiertos con los mismos rellenos de las tartas) que si bien no son el summun de la repostería creativa, para mí ha sido todo un reto, una gran satisfacción, y un deseo cumplido. Intenté organizarme lo mejor posible: en casa hice los bizcochos y magdalenas, rellenos, la decoración, monté y cubrí las tartas, guardé las decoraciones en tuppers independientes y decoré las tartas el  mismo sábado; estuve a punto de no cubrir los cupcakes porque me dejé la manga pastelera en casa pero por una vez allí, con las magdalenas y los rellenos, me dio pena y me apañé con una cuchara, echando mano de un poco de imaginación. Al final no quedaron del todo mal, e hicieron buen conjunto con las tartas.

  

Iván eligió el lugar de la celebración, el Minigolf de El Portil, que cuenta con una terraza magnífica con vistas a la Laguna Natural de agua salada, terraza totalmente cerrada donde los niños podían jugar y correr en libertad y sin peligro, con un agradable sombra que es un respiro en estos calurosos días de verano.
Me fui una hora antes para preparar todo, contando con la inestimable colaboración de la madrina de Iván que se encargó de decorar todo mientras yo preparaba el picoteo en las mesas; aunque nos cogió un poco el toro y sin darme cuenta empezó a llegar la gente cuando aún no había acabado, los mismos primeros invitados en llegar nos ayudaron a dejarlo todo listo y apunto.
Este año la fiesta era temática, o mejor dicho, bitemática; Piratas y Minnie Mouse, que no tienen nada que ver una cosa con la otra pero bueno, los Piratas fue decisión de Iván y Minnie Mouse mía (me daba más juego a la hora de elegir la decoración y la temática de la tarta). La madrina de Iván hizo su aportación personal con un precioso cartel hecho por ella misma que daba buena referencia de lo que íbamos a celebrar; y gracias a CHIQUIPARTY no nos faltó ni un detalle en la decoración, debo decir que las mesas de los niños estaban preciosas con sus manteles y vajillas de piratas y Minnie, todo muy colorido y alegre. Además, para involucrar a los niños en la fiesta, no faltaron parches piratas y orejas con lazo, aunque creo que los niños estaban tan ocupados en jugar que disfrutamos más los mayores haciéndonos un poco los niños… yo me puse mis orejitas y no me las quité hasta que me fui a casa, la madre de los cumpleañeros la primera en dar ejemplo.

Poco a poco fueron llegando los invitados y cuando me di cuenta estaba inmersa en un mar de manos, bolsa y paquetes, Iván nervioso rompiendo papeles y yo sin coordinar en condiciones, abriendo todo aquello que caía en mis manos. Todos los invitados estaban ansioso porque abriéramos sus regalos y menudo jaleo, no daba abasto pues cuando todavía no había abierto uno me ponían otro en la mano, qué cantidad de regalitos y qué bien repartidos, había juguetes y ropa a partes iguales, todo un acierto. A Iván le regalaron juegos de construcciones, camiones, un simpático juego de magia (con chistera, conejo y varita mágica, ahí es nada), juguetes de playa, un mapa mundi puzzle magnético, juegos de habilidad e ingenio, un juego de camiseta, bañador y toalla para la playa, ropa deportiva, ropa de vestir, vamos, que no le ha faltado de nada. A Antía le han regalado juegos de encajar, muñecas varias, juguetes para la bañera, conjuntos de bañador y camiseta para la playa y un montón de conjuntos de vestir preciosos, de faldas con blusa, vestidos con rebeca a juego, vaqueros pitillo con camiseta, no veo el momento de estrenárselos. Todos los regalos muy bonitos y acertados, pues de nada puedo decir que sobre, no haga falta o no les guste.
Los niños se lo pasaron genial porque había mucho espacio para correr y jugar, sin ningún tipo de peligro, lo que hizo que además los papás estuviéramos algo más relajados. Corrieron, jugaron al pilla pilla, se revolcaron por el suelo… Además nos pusieron un equipo de sonido y nosotros llevábamos el ordenador portátil con música preparada, en cuanto empezó a sonar la taza y la tetera los niños se pusieron a bailar como locos, y así un buen rato al compás de Cantajuegos y Miliki.
Pero el mejor momento sin duda fue cuando jugaron al Minigolf. Cuando los niños fueron llegando a la fiesta se sorprendían a ver el campo de Minigolf y lo miraban desde el otro lado de la valla con esos ojitos, se creían que no podían jugar, que eso no era para ellos, y cuando Papá se los llevó a jugar cambiaron sus caras y corrieron a por sus palos. Ni que decir que Iván disfrutó muchísimo, llevaba ya varias semanas diciendo que quería jugar al Minigolf en su cumpleaños y su deseo se había cumplido. Papá y yo intentamos enseñarle con mucha paciencia y mucha dificultad, porque él lo quería hacer solo, y poco a poco, golpecito a golpecito y alguna que otra pequeña trampa, llegó al final del recorrido. Fue una actividad alternativa y poco habitual pero doy fe que para los fue de lo más divertida, me ha gustado eso de ofrecerles algo diferente.
Mientras los niños más grandes jugaban y bailaban Antía iba de mano en mano dando pasitos aquí y allá, se quedaba de pie sola por unos segundos con mirada de triunfo y hasta nos sorprendió dando sus primeros pasitos sin agarrarse a nada, con una carita de felicidad indescriptible. Mi niña daba sus primeros pasos sola en su primera fiesta de cumpleaños mientras Mamá la recibía con los brazos abiertos antes de caer. Mi niña, que se me hace grande…
Estábamos tan bien y tan entretenidos jugando al Minigolf y bailando que casi se nos hace de noche cuando fuimos a soplar las velas. Los niños ni se sentaron a merendar, cuando llegaron tenían más ganas de jugar que hambre y cuando acabaron el circuito de Minigolf se acercaban a la mesa a darle un bocado a los bocadillos pero sobre la marchan se iban a corretear por ahí de nuevo.
Cuando puse las tartas y los cupcakes sobre la mesa vinieron todos corriendo y por fin formamos el corrillo oficial alrededor de mis niños para cantarles cumpleaños feliz y soplar las velas. Papá intentó a traición que yo les cantara cumpleaños feliz con el micrófono pero, aunque parezca mentira, esas cosas me dan mucha vergüenza, y al final conseguí que se lo cantáramos todos juntos. Mis niños soplaron las velas (yo las soplé por Antía), todos aplaudimos y a comer tarta, que todos estaban deseando probarlas; y de los cupcakes dieron buena cuenta los mayores, no sobró ni uno, pensar que estuve a punto de no hacerlos y fueron todo un éxito.

Después de las tartas nos relajamos, algunos invitados empezaron a irse (ya eran más de las 10 de la noche), recogimos un poco y juntamos los platos que quedaban en una mesa para no estar tan dispersos. Papá intentó comprometerme de nuevo y ahí ya no pude escaparme, por aclamación popular… y es que cada vez que coge el micro, peligro peligro. Parecía que iba a dedicarme una canción, yo me esperaba cualquier tontería dado la tendencia al cachondeo que tiene mi señor marido, pero cuando empezó a sonar se me pusieron los pelillos de punta porque era una canción muy especial para mí, la de la película de La Vida es Bella; esa canción sonó en nuestra boda (en directo, cantada por mi buena amiga Patu y con mi cuñado acompañando a la guitarra) y se la he cantado infinitas veces a mi niña en la barriga, así que Papá se vino hacia a mí con el micrófono para que yo la cantara. Aunque parezca extraño me muero de vergüenza con estas cosas e intenté librarme, pero esta vez no pude ser, así que tuve que cantar… cantar y emocionarme, porque llegó un momento que me emocioné más de la cuenta y no pude evitar llorar, y como esto se contagia de repente había más de una y más de dos con la lagrimita a punto de caer. Con lo poco que me gusta robarle el protagonismo a mis niños, al final me llevé yo aplausos inmerecidos.
La gente se fue yendo y nos quedamos los más cercanos, tranquilitos y charlando distendidamente, los niños cayeron rendidos después de tanto trote y se durmieron, Antía en la teta de Mamá e Iván en brazos de su tío, con el parche en el ojo.
Estuvimos allí hasta media noche, ya quedaba poco por recoger y no fuimos con un cargamento de regalos que ni el día de Reyes, cansados, soñolientos pero contentos de haber pasado una velada estupenda. Me queda la satisfacción de que la fiesta fuera un éxito y, como no, de hacerles unas tartas únicas, solo para ellos. El año pasado no me hubiera atrevido a hacer ni una simple tarta de galletas, si me hubieran dicho que este año yo misma les iba a preparar unas tartas decoradas con fondant creo que me habría muerto allí misma del ataque de risa que me hubiera entrado.
Y así de bien salió todo, así de bien lo pasamos. Para Antía seguramente sería un día normal, o quizás de más jaleo, pero Iván no deja de acordarse de su cumpleaños ni un solo día, repitiendo una y otra vez lo bien que se lo pasó, recordando cómo jugó al Minigolf, probando cada día un juguete nuevo.
Que sean muchos más… ¡Y que los disfrutemos tanto!

6 thoughts on “«De Piratas y Ratonas»: La primera fiesta de cumpleaños de mis Tesoros

  1. Opiniones incorrectas

    Wow, qué celebración más chuli. Me encantan las tartas y vosotros estáis guapísimos 🙂

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  2. Gloria

    Felicidades a los dos!!
    y felicidades a ti por esa pedazo de fiesta que les preparastes!! con tartas de fondant dobles!! eres una máquina!!

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  3. Annie74

    Me encanta! Menuda fiesta mas chula! Por cierto.. pitufo tambien se solto a andar en su fiesta de cumpleaños. su primera fiesta del añito se lo paso paseando de uno a otro… superfeliz!
    Besos.

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  4. Marieta

    Pedazo de cumpleaños!!!!No me extraña que Iván lo recuerde, seguro que lo pasaron los dos genial, aunque Antía sea más pequeñita y no tenga consciencia de ello.
    Las tartas te quedaron genial!!! Y seguro que estaban buenísimas, que pinta tenían!!!
    Me ha encantado tu relato…ay en veinte días es el cumple de mi enano (3 años)y ya me estoy preparando para ello, espero que salga tan bien como el de tus dos retoños!
    Un beso!

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  5. London

    Eres una artistaza!!!!! me encanta las tartas, chapó!!!

    La fiesta fue todo un exitazo!!! me encanta todo.

    Un besazo preciosa

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  6. Eva

    Una fiesta preciosa, felicidades a tí por los preparativos! Da gusto cuando las cosas hechas con tanto amor quedan tan bien…

    Y MUCHAS FELICIDADES a tus dos magníficos niños!!!

    Eva.

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