Creo que me falta algo…

Ayer tenía que hacer un recadillo en el centro y no podía llevarme a los niños (uys, os juro que todavía no me acostumbro al plural, jajaja), así que los dejé con la abuela y me fui a resolver mis asuntillos. Tras aparcar me bajo del coche, me coloco el bolso, cierro el coche y echo a andar, y en cuestión de segundos me echo las manos al bolso, a las caderas como si tuviera bolsillos, con la sensación de que se me olvidaba algo…
Me paré a pensar qué me faltaba, y de repente mis propias manos me lo dijeron ya que una buscaba otra mano que agarrar, y la otra un cochecito que empujar. Sí, ¡me faltaban mis niños! Y no es que los echara de menos (todavía no me había dado tiempo a ello) sino que me sentía tremendamente extraña al llevar las manos desocupadas, los brazos libres, caminar sola sin tener que agarrar-correr tras-empujar. Y es que no desde Antía, sino desde que nació Iván es raro el momento que estoy sola, pocas veces he salido a la calle sin él, y ayer era mi primer ratito sin  mi niña.
Al final el asuntillo se resolvió en a penas 5 minutos y, ya que estaba, ¿por qué no aprovechar?, ya no sabía lo que era entrar en una tienda con tranquilidad, sin prisa, relajada y pudiendo pararme sin miedo a que un bichillo arrase con estanterías y vuelque percheros. Así que invertí un ratito en darme un paseo por las tiendas del centro a bichear algo de ropa, como no, para mis peques… porque lo que sí no ha cambiado es que para mí a penas miro salvo que me haga falta, y mucho menos con este cuerpo de madre que tengo a poco más de un mes de parir. Y es que una cosa es tener un rato libre para mí, y otra es no pensar en mis niños, y porque la economía está como está que si no menudo ajuar otoño-invierno habría ahora mismo en el armario.
Aunque no puedo decir que eche de menos mi vida de no-madre, como digo me gusta ir siempre con mis niños, de hecho en este primer mes con Antía han sido varias las veces que he salido sola con los dos y hasta ahora no me ha ido mal. Bueno, no sola del todo, no voy a tirarme el pegote… me refiero a salir sin Papá, a organizarme y salir de casa con los dos peques, aunque luego he acabado con mi madre o con alguna amiga, que tampoco es plan.
La prueba más difícil fue el pasado martes, que teníamos el primer control del niño sano de Antía, a la fresca de las 9:12am. Me tuve que levantar a las 8 para que me diera tiempo a vestirme, levantar y vestir a Iván y levantar, dar teta y vestir a Antía, menos mal que el centro de salud está cerca de casa y podía dejar el desayuno para la vuelta. Iván se portó bastante bien, casi que le dijo al pediatra lo que tenía que hacer, se ve que tiene experiencia en visitas médicas el jodío jajaja; por cierto, el control genial, Antía está espabiladísima, estupenda, fantástica de peso y mejor de altura, pues mide 54cm y está en el percentil 87, cosa que me sorprende porque nació con 47cm, mi ratona chiquitina.
Ya aproveché que estaba en el centro de salud y fui a mi médico de cabecera para que me recetara Cerazet, tuvimos que esperar a entrar en consulta casi 45 minutos y menuda imaginación tuve que echarle para entretener a Iván, menos mal que tiré de papel, boli y garabatos varios.
Hoy hemos vuelto a salir solos, hemos recogido a la abuela, hemos dado un paseo y luego hemos ido a ver a la madrina de Iván. Tras recorrernos el centro con Iván haciendo carreras con la moto nos fuimos al McDonalds para que jugara un ratín en los toboganes y allí hubo un momento genial; Iván tuvo un pequeño encontronazo con una niña, se ve que ella tropezó con él o algo similar (no lo se porque no lo vi) que venía llorando porque se había echo una pupa en la cabeza. Ahí me acorde de Mamá Contra Corriente y sus historias de parques. El caso es que viene Iván llorando, le digo que no pasa nada, que ha sido un accidente, la otra niña se va a su madre y la madre habla con ella por lo sucedido y ahí vino lo sorprendente y, sobre todo, gracioso. La niña tendría unos cuatro años e Iván, medio lloroso, se fue para ella y le dijo «¿Me das un beso?, ¿Me das un beso en la cabeza que tengo pupa?», yo no pude evitar reirme, la niña se escondía tras la madre y la madre estaba ojiplática. Entonces le expliqué que yo le suelo dar un besito a Iván en la pupa para que se le cure (y es milagroso, en cuanto lo hago se le pasa el dolor, la pupa, la pena y todo) y que por eso le decía lo de la pupa. Así que la madre insistió a la niña que le diera el besito a Iván, Iván la perseguía para llevarse el beso, la niña intentaba escaquearse y yo le decía a la madre que no la obligara. Le dije a Iván que a la niña le daba vergüenza, que le diera él el besito pero cuando estaba ya de puntillas a punto de plantarle un piquito la niña se cercó y lo besó en la frente casi tan rápido como se dio media vuelta para irse. Y ahí se quedó Iván mirándola y diciendo «muchas gracias por darme un besito, ahora ya me siento mucho mejor»
Y es que Iván es super cariñoso y tierno y no tiene el menor reparo en demostrárselo a nadie, agradece todo y siempre está dispuesto a dar un beso aunque no se lo pidan. Lo que os digo, Dr. Jeckill y Mr. Hyde…
Así que parece que me voy adaptando a esto de ser mami de dos, aunque cuesta, no voy a decir que es fácil, y más que costar me lleva un tiempo… pero bueno, ya mejoraremos con la práctica.

12 thoughts on “Creo que me falta algo…

  1. Maria

    Yo creo que lo estás haciendo muy bien preciosa, eres una madraza. Un besazo muy fuerte!!!

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  2. mama de parrulin

    Ay si, nena, yo sólo tengo uno, pero salvo que sea porque voy a trabajar, tengo la sensación de que se me olvida algo cuando no viene conmigo. Y los besos para las pupas, mejor que el Arnidol! Ja, ja!

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  3. Bea - Nanita Nana

    A mí me pasó el otro día cuando llegué a casa a la hora de comer. Normalmente a esa hora Pablo ya está en casa, pero ese día yo tenía dentista y le pedí a mi tía que se lo quedara un par de horas más.
    Pues no hacía más que levantar la orejilla a ver si seguía durmiendo o se había despertado… hasta que caía en la cuenta que él no estaba en casa.

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  4. Diamar

    Seguro que te acostumbras antes de lo que piensas a ser mami de dos, pero ha de ser un poco estresante al principio, el organizarte y tener todo bajo control, y menos mal que Antía es tranquila y nada llorona y te deja el tiempo suficiente para poder dedicarselo al 100% a Iván. De todos modos ya queda menos para que empieze el cole, por lo que seguro estarás mas relajada, y podras dedicarte algo mas de tiempo a tí, que oye nunca viene mal.
    Que graciosa la anécdota del parque, es que Iván es un amor. Si algo me agrada, es que un niñ@ sea educado y cariñoso, que salude, que de las gracias, que pida perdón, que sea amigable, que comparta,etc… y se vé que con Iván lo han conseguido, Felicidades por la labor.
    Pues nada, como siempre decirte que me gustan mucho tus entradas, y todos los días que puedo entro a ojear si has actualizado.
    Besitos Nereida!!

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  5. Mamá (contra) corriente

    Qué bueno lo del besito! Qué niño más cariñoso y amable es Iván, qué gustazo!. Gracias por acordarte de mi, es una anécdota muy bonita.

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  6. jenny

    ay que tiernito!!Tienes un niño que se ve que es muy responsable y cariñoso,solo de leerte hasta a mi me entran ganas de achucharlo jaja

    Besotes

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  7. Yo y mis mini yos

    jajaja, a mi tambien aun me alucina tener que decir niños en plural! y entiendo perfectamente lo de que te faltan cuando sales sola, eso dura bastante! yo tambien soy curandera a besitos 😉 que gracia la historia con la niña! Pues nada, entre que ya sabe lo que debe de hacer el pediatra y lo del Dr Jeckill… para mi que os va a salir medico!!! jejeje

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  8. Gloria

    Yo soy muy feliz desde que soy madre pero soy también muy feliz cada vez que hago alguna cosa de "mujer" o simplemente de "persona"….. y luego vuelvo y me como a mis niñas!!! jajaja
    Se le pasará a Iván seguro esa époco de los extremos….

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  9. Raquel

    Es cuestión de organizarte, ya verás como en un mes más todo esto lo tienes tú más que resuelto, vas a cambiar pañales al tiempo que curas pupas, secas lágrimas y te sobran manos para poner la lavadora, que sí mujer, que a todo llegamos…
    Yo cuando nació Diego pensé que me daba algo porque Sofía sólo tenía un año… a los tres meses ya era capaz de quedarme sola con los míos y mi sobrino recién nacido, jajaja!.

    Lo de extrañarlos… pues sí, que me vas a contar yo que aquí estoy más sola que la una, no se los puedo encasquetar a nadie, así que cuando por casualidad salgo sin ellos me siento más perdida que perdida…

    Y lo mejor, si entro en algún sitio y escucho: Mamá!!… me doy la vuelta… qué obsesión… pero me he dado cuenta de que le pasa a muchas mamás, así que estamos todas igual…

    Lo del besito… bueno, los míos son igual, no hay pupa que se cure sin un besito de mamá… (que no es lo mismo que el de papá, eh???).

    Qué lindo Iván… si es que tienes un solete en casa!!.

    Besos!

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  10. Yolanda

    Lo que cuentas también me pasa a mí con Andrea. Pero a mí en cambio me entra ansiedad y nada más que quiero volver a casa para ver como está, que ha hecho. En fin… ¡¡qué lindo tu Ivan!! El besito en la pupita. ¡¡Qué mundo más bonito el de los niños!! Cada día aprendes una cosa nueva. änimo guapa.

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  11. Anónimo

    JAJAJA¡¡¡¡ a mi tambien me pasa… las primeras veces descubres que no sabes andar sin ir empujando un carrito de bebé, te notas "rara".

    Lo de los bwesitos milagro, en mi casa es "el agua milagrosa". Porrazo que se pega: al chorro del agua…. mano de santo.

    La pequeña es mas práctica, siempre se ha tropezado mucho, y se pega muchos coscorrones (en comparación con su hermana claro), pues ya ha aprendido que mamá en cuanto se pega un golpe le pone hielo… Hoy la he descubierto abriendo el cajón de la nevera y sacando los cubitos ella misma para ponerselos en donde se había dado el golpe. (un golpe tan chiquitín que no le dí yo importancia). Así que ella decidió con 3 añitos "curarse".

    Si es que son pa-comérselos¡¡¡¡

    Saludos.
    Lourdes-Castellon.

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  12. porfinyomisma

    hola guapa!
    Lo de la salir sin silleta es un efecto sorprendente..las primersa veces parece que pesas menos y vas como flotando…
    Ya verás cóno te las apañas fenomenal con los dos.
    Un abrazo.

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