Día de urgencias y hospitales

Creía que la siguiente entrada hablaría sobre mi embarazo, pero de nuevo Iván se lleva el protagonismo por méritos propios, y es que el pobre nos ha dado un buen susto. Esta entrada me servirá también para patalear un poco por la dificil tarea de conciliar vida laboral y familiar, sobre todo cuando nuestros hijos enferman.
Iván es en general un niño bastante sanote, no ha tenido ni una sola diarrea, nunca ha vomitado (bueno, un par de veces este verano pasado, achacado a tragar agua de piscina y arena de playa), y sus dolencias no han pasado de las típicas afecciones invernales de los peques. La semana pasado os contaba que tuvimos un cuadro de faingoamigdalitos que cursó con fiebres altas… es la tónica de este niño, es tan fuerte que no se queja, y cuando algo le da cara ya está a punto de explotar y lo hace con fiebres astronómicas.
El domingo teníamos pensado salir a pesar de que el día estaba nublado, sin embargo Iván estaba algo tontorroncillo. Le tomé la temperatura y tenía unas décimas de febrícula, así que preferimso reservarnos por si acaso. Y el día lo echó así, a décimas y algo rarete, hasta que por la noche, a pesar del dalsy, le subió el fiebrón. Le quité el pijama y solo le dejé el body para dormir, lo metí en mi cama para vigilarlo, y menuda noche toledana, porque el pobre tenía dificultades para respirar -lo hacía agitadamente-, no conseguía dormir, y lloraba de lo mal que se encontraba. El pobre hasta me contestaba cuando yo le preguntaba qué le dolía, mamá, me duele la cabesa y la boca, supongo que refiriéndose a la garganta… 
Estuve a punto de coger e irnos de madrugada al hospital, pero le dí vnetolín y esperamos a ver que tal a la mañana siguiente.
Yo me levanté algo más tarde porque necesitaba dormir aunque fuera un par de horas, luego tenía cita con la matrona, pero tan pronto como volví me fui con Iván a urgencias. A la doctora no le gustó nada como estaba nada más verlo, le dio ibuprofeno porque estaba otra vez disparado de fiebre, lo reconoció y menos le gustó el ruido del pecho y que las costillas se le hundían al respirar, así que nos mandó a rayos a hacer una placa de tórax.
Al llegar a rayos me dí cuenta de que… ¡yo no podía entrar con él! había olvidado por un momento la pequeña circunstancia de que estoy embarazada, así que mi niño fue muy valiente y campeón y no protestó cuando un enfermero se lo llevó a hacerse una foto. Se la tuvieron que repetir porque se movió, peor salió contento, con un dibujo en la mano, y a hombros del enfermero, como los toreros. Este niño se mete a todo el mundo en el bolsillo.
De vuelta a la consulta nos confirma que hay mucho moco en los pulmones pero no hay síntomas de neumonía, no obstante hay que vigilar porque pude estar comenzando el proceso… y nos mandan a aerosoles. Ahí ya decidí llamar a papá, que vino al momento (la ventaja de vivir al lado de la clínica), y menos mal qu elo hice, porque yo sola no hubiera podido. La primera sesión fue casi inútil porque eran más las veces que la máscara estaba por ahí suelta que bien colocada, y es que Iván se retocrcía de mil maneras para evitarla, se la arrancaba con las manos, lloraba a gritos… la segunda tanda la cogió algo mejor, al final hasta se quedó dormido, no se si del sueño acumulado o de cansancio después de la lucha. Pero conseguimos que le mejorara el ritmo respiratorio, y nos mandan a casa eso sí, sin alta médica, es decir, vigilando y a la mínima vuelta a urgencias.
Nos dieron las 4 de la tarde sin comer… y yo entraba a trabajar a las 5. Sí, la famosa conciliación de la vida familiar y laboral, esa que solo existe sobre el papel. Me fui al trabajo, llamando a cada hora para ver qué tal iba Iván. A las 6 dosis de apiretal. A las 7 algo más que 38º de fiebre. A las 8 el termómetro estaba en 39,6º y subiendo, el papi me llama pare decirme que se va otra ez a urgencias, y yo en el trabajo. Me llama para decirme que le van a dar un baño allí a ver si consiguen bajarle la temperatura. Y a mí me entran todos los males por el cuerpo porque quiero estar con mi hijo y no puedo. Poco más de las 9 de la noche consiguen que le baje un poco más y lo mandan a casa, yo salgo a las 10, ya me queda poco para ver a mi niño, abrazarlo y controlarlo personalmente, sabiendo que con su padre está perfectamente aún así necesito ser yo la que esté allí.
Cuando llego a casa, al abrir la puerta viene a darme un beso y me río cuando lo veo, con el pijamita del hospital, estaba hasta gracioso…
Photobucket
Ya estoy en casa, ya estoy con él, ya estoy tranquila. Parece que el antibiótico empieza a hacer efecto, un dalsy antes de acostarnos y una noche de descanso. Ha tosido, eso sí, pero ha respirado bien, no ha tenido fiebre, y ha dormido pegado a mí como un alapa. Esta mañana se ha tomado los medicamentos como un campeón, resignado porque no quería tomarlos, pero sabe que su mami se iba a poner muy contenta si se lo tomaba todo. Y seguimos sin fiebre, la tos remitiendo, y su voz ronca nos recuerda que está malito. Pero es un enfermo muy bueno, se deja cuidar y se toma los medicamentos para ponerse bueno. El susto ha pasado…
Sin embargo yo me siento mal por no haber podido estar con él todo el tiempo, porque la conciliación esa de la que se habla no existe, o por lo menos no como debería de ser. En estos momentos lamento que tengamos que trabajar los dos porque económicamente no nos queda más remedio, y bastante que puedo adaptar mi horario de trabajo al del papi para que ambos podamos hacernos cargo de Iván cuando el otro está trabajando, pero no es suficiente. Ayer lo pasé realmente mal, no era una situación lo suficientemente grave -sí lo era a mis ojos, por supuesto- como para irme del trabajo, pero tampoco era una tontería lo que estaba pasando, ya que poco faltó para que se quedara ingresado, y me sentí impotente, como poco, de no poder salir de allí corriendo. 
Es duro, de verdad, aunque gracias a dios al final solo fue un susto, pero saber que tu hijo está enfermo y no poder estar con él es un auténtico martirio. Pero si no trabajara posiblemente no podría permitirme el lujo de ser madre, y es que esa es nuestra realidad, vivir con solo un sueldo hoy en día es muy difícil, así que solo nos queda seguir trabajando e intentar hacer nuestro trabajo lo más compatible posible con la crianza de nuestros hijos. Me doy con un canto en los dientes de que por lo menos sí nos hemos podido permitir una reducción de mi jornada laboral, y gracias a ello nuestro tetris es algo más sencillo.

11 thoughts on “Día de urgencias y hospitales

  1. Anuda

    Jolín, vaya susto mas feo. Pero bueno, ahora lo importante es que el chiqui esta mejor y en nada estará de nuevo haciendo de las suyas 🙂

    Responder

  2. Maria

    Pobre Ivan y que mas rato para ti. La verdad es que la no conciliación es una mierd*.Animo guapa, al menos ya ha pasado lo peor. Un besito

    Responder

  3. Cartafol

    pobrecillo que ser recupere del todo pronto!

    Responder

  4. Mamá primeriza

    Uff Nereida que mal la han pasadoo!! en Diciembre pasado a mi niña le diagnosticaron lo mismo, faringoamigdalitis, la fiebre le subió mucho y tenía mucho moco hasta le salieron petequias(manchitas rojas en los cachetes por esfuerzo al toser y fiebre), la tuvieron con nebulizaciones (aerosoles) por 5 días y cuando me preguntaron si prefería jarabes o inyecciones, con todo el dolor de mi corazón pedí las últimas… 5 inyecciones le pusieron a mi gordita de 17 meses en ese entonces pero el día que le pusieron la última al día siguiente amaneció como nueva 😀 Que bueno que Iván sea tan bueno de tomarse las medicinas, yo a mi niña batallo mucho y acaba tirando un gran trago de jarabe :S

    Espero que prontito se recupere y ánimo que si trabajas tambien tiene sus cosas buenas 🙂 aunque entiendo como te debiste sentir sin poder estar ahí y sobre todo con todas las emociones a flor de piel por el embarazo.

    Les mandamos bendiciones y saludes!

    Responder

  5. London

    Pobrecito!! cuando mi hija mayor tenía 26 meses tuvo neumonía, no lo he pasado peor en mi vida!! menos mal que en caso de ingreso hospitalario si me dieron los días libres, sino capaz era de dejar el trabajo para irme con mi hija.

    La conciliación de la vida laboral es una utopía ahora mismo. Con un sueldo es imposible vivir y con los dos trabajos nos perdemos tantísimas cosas… pero es que los niños necesitan comida, ropa, casa…. y un largo etcétera!

    Espero que Ivan se recupere ya 🙂

    Responder

  6. Paris

    Pobrecito Iván, que penita me ha dado imaginarmelo en el hospital. Y tu trabajando te imagino que lo llevarias fatal de fatal total…hasta yo que te iba leyendo me quería trasladar rapido al hospital…imaginate.
    pero después de ese gran susto me alegro que esté mejor, así que eso, solo queda en un susto.
    Como te entiendo con lo del trabajo…
    un besito guapa! cuida mucho de Iván, que se ponga bueno pronto!

    Responder

  7. jenny

    aiis pobrecito!si que lo paso mal y tu tambien.La verdad que tiene que ser una gran impotencia el no poder estar en casa,porque estando en el trabajo tu cabeza esta con tu hijo.Tiene que ser horrible!lo importante ahora es que se esta recuperando,ahora a mimaros mucho!

    Besotes

    Responder

  8. Almudena

    Me alegro de que el susto haya pasado. çMi hijo se operó el mes pasado de amigdalectomía (desde los 8 meses a los tres años y medio ha pasado 14, sí, 14 amigdalitis pultáceascon 40 de fiebre y antibióticos, de 8 días de duración cada una, por eso lo han operado tan pequeño), y a continuación tuvo una neumonía, y se pasa realmente mal cuando están malitos, y como dices, cuando no puedes estar con ellos cuando están mal.
    Pero, al igual que tú, tengo que trabajar porque mi marido es mileurista. Tengo una reducción de 1/3 de jornada ( a costa de perder una pasta gansa) pero sé que hago falta a mi hijo y a mi casa más tiempo.
    Y llevamos una vida austera, nada de lujos, ni cochazos ni grandes vacaciones, pero el dinero no da para más: tengo que trabajar.
    No hago más que echarle a la primitiva, pero no hay manera, en cualquier caso, mi mejor primitiva está ahora mismo en su cama de Rayo McQueen intentando dormir.
    Buenas noches a todas las mamás.
    Almudena.

    Responder

  9. Mamá Blue!

    pues si, se pasa realmente mal cuando ellos enfermas, te sentis impotente, cansada, agobiada, con ganas de ser maga y quitarle cualquier dolor o enfermedad q tengan.

    No te sientas culpable para nada, eres una gran mami y eso el lo sabe

    besos

    Responder

  10. M@rt@

    aisss pobre menos mal que esta mejor,yo e pasado por lo mismo cuando David estaba a punto de cumplir dos años pillo una mononucleosis y se le bajaron todas las defensas,tuvo neoumonia vamos de todo se pego 14 dias ingresado y a mi en el trabajo solo me dieron 3,asi que imagina como estaba cuando me tenia que ir a trabjar

    Responder

  11. Anónimo

    (Diamar). Pobrecito Iván, que susto mas grande, animos Nereida. La verdad esta muyy guapo con el pijama del hospital, pá comérselo.
    Espero que se recupere pronto, y que tu te encuentres mas tranquila. La verdad, que yo cuando de a luz, a las 16 semanas tendré que incorporarme al trabajo, y pensar todo esto que estas pasando, se me ponen los pelos de punta, pero bueno es lo que hay. A ver si como dice Almudena, nos sacamos la Primitiva y podemos tener mas tiempo para dedicarles.
    Besitos y a cuidarse.

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

quince − siete =

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.