Mi bebé no quiere mamar, ¿Crisis o huelga de lactancia?

Mi bebé no quiere mamar

Es muy frecuente que, teniendo una lactancia exitosa, en algún momento tu bebé no quiere mamar. Y cuando pasa, las dudas e inseguridades afloran, inevitablemente. Porque todo lo que sale de lo normal activa tus alarmas, y porque la salud y la vida de tu bebé es tu mayor preocupación.

Soy mamá de tres hijos a los que he tenido la suerte, si se puede decir así, de dar el pecho de manera prolongada. Al menos, más de los 6 meses de lo “socialmente aceptable”. Fueron 20 meses de lactancia con mi mayor, 4 años con mi mediana, 25 meses los que llevo con mi bebé.

En total, llevo prácticamente 9 años dando teta de manera casi ininterrumpida. Y con ellos muchas experiencias y muchas dificultades salvadas, que me dan una perspectiva bastante amplia en esto de la lactancia materna.

Desde que me convertí en madre he ido plasmando mi experiencia con la lactancia materna en este blog, por si ésta podía servir de ayuda a otras mamás en mi situación o futuras madres que pretenden dar el pecho a su bebé. Y debe ser por eso por lo que, sin ser asesora de lactancia, recibo muchas consultas a través de email con dudas sobre la lactancia materna en general o aspectos en concretos.

Dudas en las que intento ayudar desde mi propia experiencia personal pero siempre dejando claro que solo puedo aportar eso, mi experiencia. Y que siempre será mejor que, ante un problema, un profesional especializada – asesora de lactancia, matrona por ejemplo- le pueda ver personalmente.

Mis nueve años-¡que se dice pronto!- de lactancia materna parece que dan confianza a todas esas madres que se acercan a mi. Agradezco esa confianza depositada en mi pero reconozco que me suponen un grado de responsabilidad enorme. Porque mi experiencia no es ley y puede que lo que me haya pasado a mi, o me haya resultado útil y positivo, no lo sea igualmente para otras madres solo por el hecho de que a mi me haya funcionado.

Porque cada mujer somos única, y cada bebé, irrepetible. Aún así hay situaciones que suelen tener un denominador común y que, descartados problemas subyacentes, suelen tener la misma resolución.

¿Por qué mi bebé no quiere mamar?

Uno de las dudas que más recibo es sobre las crisis y las huelgas de lactancia. Conceptos que difieren en sí pero que se tienen a confundir por sus similitudes. Tanto en las crisis como en las huelgas de lactancia hay un denominador común: el bebé no quiere mamar, no como lo hacía hasta ese momento.

Pero ¿cómo diferenciamos una crisis de una huelga de lactancia?.

En realidad es más sencillo de lo que parece. Si partimos de la base de los conceptos “crisis” y “huelga”, siendo razonables, la huelga apela a algo que implica voluntad. Es decir, la huelga se hace. La crisis, sin embargo, viene, quieras o no.

Trasladamos ambos conceptos a la lactancia y al bebé y podemos sacar una primera conclusión. La crisis de lactancia se produce por algún motivo ajeno a la voluntad del bebé, mientras que en la huelga de lactancia es el bebé el que no quiere mamar.

Crisis de lactancia, cómo identificarlas

Las crisis de lactancia suelen darse en unos períodos de tiempo muy determinados – aunque no exactos – y por unas causas muy concretas. En realidad la causa sería una, el pico de crecimiento del bebé en el que aumentan sus necesidades alimenticias para las cuales el pecho necesita un tiempo de adaptación hasta producir según los nuevos requerimientos del bebé.

Es decir, el bebé se encuentra en un momento en el que pega un estirón. necesita más leche de la que el pecho producía hasta entonces, y el pecho la acabará produciendo, pero necesita unos días para generar la cantidad de leche necesaria para el bebé. Por ello el bebé se irrita, se pelea con el pecho, lo agarra y lo suelta, como si no quisiera mamar. En realidad quiere pero no sale toda la leche que demanda.

Las crisis suelen darse principalmente a las dos semanas de vida, al mes, mes y medio y tres meses. No son fechas exactas sino más bien una referencia aproximada para asociar los síntomas e identificar los síntomas de una posible crisis con mayor acierto.

Suelen coincidir con estos tiempos porque es cuando se producen picos de crecimiento del bebé. En realidad, llamarlo crisis podría ser poco acertado por el valor negativo del concepto, y se le podría denominar de manera generalizada período o brote  de crecimiento – que es como realmente te lo explicará una experta en lactancia -, y se evitaría poner en duda la marcha de la lactancia, puesto que al palabra crisis da a entender que es un problema de la lactancia en sí y en realidad es algo normal del bebé con respecto a la lactancia.

El bebé puede mostrarse nervioso, rechazar el pecho, engancharse y dar tirones, patalear, estirar la espalda, demandar cada menos tiempo, o bien pasarse más tiempo del habitual al pecho, alargando las tomas. Todos estos “síntomas” son normales e indican que el bebé está demandando más pecho para favorecer el aumento de la producción.

En ningún caso deben interpretarse estas señales como que  “se ha ido la leche”, puesto que mientras el bebé estimule el pecho y mame efectivamente, siempre habrá leche. Solo hay que tener en cuenta que las necesidades nutricionales del bebé cambian a medida que crece, que el pecho necesita trabajar para adaptarse a esas nuevas necesidades y que en cuestión de días la lactancia volverá a la normalidad.

La crisis de los tres meses suele ser más confusa porque el bebé se encuentra en un pico de crecimiento físico y madurativo. Me detengo un poco más en ella porque es la más complicada y la que incide en una mayor tasa de abandono de la lactancia materna.

A esas alturas, la lactancia ya está establecida y el bebé es un experto en el arte de mamar. Hace toma más efectivas por lo que éstas duran menos, lo que puede hacer creer que “come poco” o ” no se sacia”.

El pecho ya se ha adaptado a la producción normal por lo que no se “llena” como antes. Esto que no significa que no haya leche, puesto que aunque los pechos estén blandos, siguen produciendo la cantidad de leche necesaria cuando es estimulado por el bebé.

♥ El bebé pone menos peso. No es porque coma menos o la leche sea de peor calidad, sino porque a porque es en los tres primeros meses de vida cuando se produce su mayor aumento de peso. A partir de los tres meses, el bebé se estabiliza y va ganando menos peso, pero es totalmente normal.

Puede coincidir, además, que el bebé deje de hacer caca a diario y de la sensación de estar estreñido. En realidad, se trata de un falso estreñimiento. Las deposiciones disminuyen en frecuencia pero mientras sigan siendo normales en consistencia y textura no es estreñimiento, sino que la leche materna deja poco residuo y su cuerpo solo desecha lo poco que desaprovecha, cuando es necesario.

Cómo es una huelga de lactancia

La huelga del lactancia es un rechazo claro del bebé al pecho. Suelen producirse cuando el bebé es ya “grandecito”  y lleva varios meses mamando. Normalmente se producen a partir de los 9 meses de vida, cuando además ya toman otros alimentos de manera complementaria a la lactancia materna.

Los motivos pueden ser ninguno, o muchos. Y si no se tiene la paciencia debida – me referiero a confiar en que es algo que pasa en unos días – puede desembocar en un destete prematuro.

Entre los motivos más habituales, encontramos las causas de salud del bebé – resfriados, otitis, salida de dientes o molestias incómodas para el bebé a la hora de mamar -, el estrés o la ansiedad de la madre, cambios importantes en la familia. O bien que no haya motivo más allá de un desinterés del bebé por el pecho. Para muchas madres que no esperan alargar la lactancia materna puede ser el momento de aprovechar para destetar al bebé.  Y es lo más probable si, ante el rechazo del bebé, dejas de ofrecer el pecho, ya que la producción irá disminuyendo.

A diferencia de las crisis, que suelen ser “de manual” y darse de manera generalizada en todos los bebés lactantes, las huelgas pueden darse, o no. Por decirlo de alguna manera, de las crisis de lactancia no te libras, pero no todos los bebés llegan a hacer huelgas de lactancia.

Qué hacer si tu bebé no quiere mamar por crisis o huelga de lactancia

Cuando el bebé no quiere mamar porque se encuentra en alguna de las crisis de lactancia la solución, aunque parezca complicado, es poner al bebé al pecho con más frecuencia para que la estimulación aumente la producción de leche.

Tener paciencia, infinita.

Confiar en una misma, en tu cuerpo.

Buscar información y apoyo en caso de dudas.

Y esperar a que todo vuelva a la normalidad, que lo hará.

Muchas lactancias acaban a los tres meses por confundir la crisis con la falsa sensación de que se ha ido la leche. Y realmente puede ser desesperante tan solo un día que el bebé llore desesperado porque no sale toda la leche que el quiere. Pero el pecho se acaba regulando y la lactancia vuelve a la normalidad, aunque se pasen algunos días difíciles.

La  mejor manera de hacerlo es no esperar a que el bebé muestre hambre, ya que estará más ansioso y esperará que salga la leche que necesita. Lo recomendable es anticiparse a este momento, ofrecerle el pecho cuando esté tranquilo, incluso aprovechar la succión no nutritiva – el bebé también mama para tranquilizarse y estar relajado – para que haya una estimulación sin nerviosismo y la producción se ajuste en el menor tiempo posible.

Cuando el bebé no quiere mamar por huelga de lactancia, no es muy diferente a la crisis. Aunque es el bebé el decide que en ese momento no quiere mamar, si quieres mantener la lactancia materna lo recomendable es seguir ofreciendo el pecho al bebé todas las veces posibles.

Si lo rechaza, puedes aprovechar las tomas de la noche, si no has hecho destete nocturno, en las que necesita más contacto que alimento, para mantener la producción aprovechando además la subida de la prolactina que se produce durante la noche.

Y esperar pacientemente a que el bebé vuelva a mostrar interés por el pecho.

Normalmente, y aunque parezca contradictorio, paralelo a las huelga de lactancia puede producirse el efecto contrario, una demanda del bebé excesiva, como un recién nacido. Y es que también entorno a los 9 meses, y en adelante, se da lo que se conoce como “angustia por separación” en el que el bebé sufre cuando su mayor figura de apego, su madre, se separa de él. Por ello, como respuesta puede aumentar la demanda de pecho y mamar con la frecuencia de las primeras semanas de vida, por el simple hecho de sentirse seguro con su figura de apego.

En todo caso son fases totalmente normales a lo largo del período de lactancia materna, que se suelen solucionar en cuestión de días, volviendo a la normalidad. Suelen responder principalmente a períodos de crecimiento, desarrollo o madurez del bebé, experimentando ciertos cambios que refleja en su relación con la lactancia. Pero no son problemas de la lactancia materna en sí y, si no subyace problema de salud alguno, no hay que darle mayor importancia porque entra dentro de la normalidad de la lactancia, a pesar de las dificultades que  puedan entrañar los días que se sucedan.

A los dos años, sorpresa

Las mamás que alargamos la lactancia más allá de los dos años nos encontramos con estos períodos cuando ya creemos que esto era cosa de los primeros meses.

De hecho, a los dos años se produce una “crisis” en la que parece que en lugar de una criatura de dos años que ya tiene poco de bebé, tienes de nuevo a un recién nacido en brazos. Te das cuenta de que tu bebé se vuelve muy demandante, quiere teta a todas horas, no acepta la negativa por respuesta y mama como si no hubiera un mañana.

Lógicamente, te preguntas por qué si come de todo – o lo normal a su edad -, las tomas de lactancia son bastante espaciadas – nosotras solemos hacerlas por la mañana, a la vuelta de la guarde, antes de dormir y alguna nocturna – y solo mama por gusto, o eso te parece, ahora parece que le va la vida en la teta.

Pues ni más ni menos porque, al igual que a los 3 meses, a los 2 años pegan otro estirón en la que demandan más alimento en general, y la teta no iba a ser menos. Además, a los dos años son pequeñas personitas que comienzan a darse cuenta de su entidad propia, quieren hacer las cosas por sí mismos pero ay, que necesitan el apego y a mamá más que nunca.

Se dan un cúmulo de circunstancias físicas y emocionales que les hacen tener una mayor necesidad de teta y mimitos.

Cómo hemos vivido y superado las crisis y huelgas de lactancia

Como te decía, tener tres hijos y con ellos tres lactancias felices y duraderas, no te libra de tener que sortear dificultades. En mi caso, he tenido muchas, incluso en el propio inicio de cada una de ellas. Las crisis y huelgas no podían ser menos y he tenido que afrontarlas con cada uno de mis bebés, no me he librado de ninguna.

Recuerdo que mi hija tuvo un período, entorno a los nueve meses, en el que no tenía interés alguno en mamar. Y duró bastante semanas. De hecho, pude haber aprovechado perfectamente para destetarla, pero no lo hice. No quería que acabara allí, todavía no había llegado el momento, y para mi no era ningún problema ni que mamara, ni que hubiera perdido interés.

Así que mi respuesta fue seguir ofreciendo el pecho a pesar del desinterés, y el rechazo en algunas ocasiones, hasta que volvió a mamar con normalidad. Y finalmente, llegamos a los cuatro años de lactancia, así que imagina cuánto me alegré de no haber destetado en aquel momento.

Con mi bebé me ha pasado algo similar y en el mismo tiempo. Desinterés total hacia la teta, si no se la ofrecía, como si no existiera. Incluso ofreciéndosela, a veces la rechazaba. Tampoco era un gran comedor por aquel momento así que para mi estaba claro que había lugar a un destete, y con la experiencia anterior, sabía que antes o después volvería a la normalidad.

Para mi solo hay una fórmula para superarlas: información, apoyo y paciencia.

La información es primordial para identificar cada una de ellas, sus síntomas, características, saber que tienen solución

El apoyo, fundamental para enfrentar las dudas, los miedos y las presiones desde fuera, sobre todo si te acosan con los tópicos “no tienes leche”, “tu leche no es buena”, “tu bebé pasa hambre”.

La paciencia, porque aunque sean procesos normales en la lactancia, no quita que el tiempo que duran, las crisis sobre todo – más preocupantes porque se producen cuando el bebé es muy pequeñito y se alimenta exclusivamente de lactancia materna -, sean unos días complicados, para el bebé y para la mamá.

Solo puedo decir que, efectivamente, a pesar de los días difíciles, de ver a tu bebé irritado, nervioso, que se pelea con la teta, que la rechaza, que llora… al final pasa. Pasa y vuelve a la normalidad. Claro que yo también he dudado de estar haciéndolo bien, de que mi bebé pase hambre, es inevitable poner en duda todo cuando ves que tu bebé está nervioso y llora, inevitable incluso pensar que la lactanciano marcha bien y que quizás es el momento de abandonar.

Pero cuando mantienes la calma  o al menos lo intentas- , sigues ofreciendo el pecho a tu bebé  y persistes a pesar de la dificultad -, y al cabo de unos días vuelve a mamar con normalidad, te das cuenta de que si hubieras sucumbido a tus dudas y miedos, quizás habrías puesto fin a algo muy bonito y que merece la pena. Al menos así lo he sentido yo.

Ahora estamos de lleno en la crisis los dos años, que en mi experiencia, está siendo un pelín más larga. Recuerdo que me pasó con mi niña y con mi pequeño volvemos a ese punto: de repente no quiere nada con mamá porque lo quiere hacer todo solito, ni un beso me quiere dar el muy puñetero, y a la vez demanda teta como si acabara de nacer, de una manera desesperada, como si fuera el último alimento sobre la faz de la tierra.

Así que solo te puedo decir que las crisis y las huelgas de lactancia están ahí porque son parte del desarrollo del bebé lactante y responden a sus necesidades. Que pueden ser un rollo porque desestabilizan la normalidad que adquirimos- y que a veces cuesta lograr – y te llenan de dudas mil. Pero que igual que vienen se van, y una vez que se van, la lactancia vuelve a su normalidad.

Y tú, ¿has sufrido las crisis de lactancia?

¿tu bebé ha hecho alguna huelga de lactancia?

¿cómo lograste superarla?

Me encantará conocer tu experiencia

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