Ivanadas y una carta a los Reyes Magos

Estamos en adviento, pronto llegará la Navidad, se escuchan ya los villancicos, algun@s llevamos comido ya más turrón de la cuenta, no dejamos de ojear catálogos de juguetes, ver escaparates, entrar en tienda, comparar… ¡Todo son preparativos!
Seguro que ya habéis escrito la carta a SSMM Los Reyes Magos de… ¿¿¿Oriente??? Quien sabe, el Santo Pater además de hacer un ERE en el portalín y cargarse a la mula y el buey de un plumazo ahora va y dice que los Reyes Magos eran tartésicos. ¡Va a resultar que son de Huelva! Quien lo hubiera dicho, con la cutre-cabalgata que tenemos que sufrir año tras año. Si no de Huelva, del triángulo de Doñana Huelva-Sevilla-Cádiz, pero como cada uno barre para su casa, pues eso, que eran de Huelva (más exactamente de Huelva Capital, Paterna del Campo y Niebla, por orden), en realidad se llamaban Mershó, Gahpá y Bartasá, y en lugar de oro, mirra e incienso llevaban jamoncito, gamba blanca y vinito de naranja, olé ahí.
Que me pierdo, que me pierdo… Pues eso, que son todos preparativos. Nosotros ya hemos puesto el arbolito, el portal de Belén (de momento con lo justo, la familia, caballo y vaca a falta de mula y buey y, como no, un gato). El árbol ya no es lo que era el día que lo montamos (consecuencia de tener una niña roba-adornos en casa), el Belén está normalmente habitado por un okupa llamado Munki, así que la decoración navideña este año en casa es un KAOS.
Hoy me he descargado estas preciosas Cartas a los Reyes Magos de Pintando una Mamá para escribirlas en cuanto antes. Iván tiene muy claro lo que le quiere pedir a los Reyes Magos de… de donde sean, los Reyes Magos, no nos liemos. Él solo quiere “un tren que ande solo, que tenga luz y haga chuchú, tenga ojos, nariz y boca, vaya por vías de madera y no se le acaben las pilas”.
Bueno, el niño sólo ha pedido una cosa, si es que es un bendito. Eso sí, no le podía haber puesto más condiciones, a ver:
 – Tren que ande solo: lo tenemos localizado, y bastante asequible de precio, la locomotora y 2 vagones, de madera.
Que tenga luz y haga chuchú: bueno, la locomotora tiene luz delantera y tiene sonido pero no lo he probado, espero que suene algo parecido a chuchú.
Sobre vías de madera: esto es porque ya tiene un porrón de vías de maderas. Hace no se si 2 ó 3 años los Reyes Magos le trajeron un juego de trenes de madera con sus vías de madera y con innumerables piezas accesorias de madera (árboles, señales, edificios, personas…), y yo hace poco le traje un set de los de esa tienda sueca tan famosa, porque realmente es un juguete que le gusta mucho. Tiene vías rectas, curvas, inclinadas, puentes, bifurcadas (que no sabemos por qué pero les llama TONGA – “mira Mamá, he puesto aquí este tonga para hacer el cambio de vía”-, palabro curioso), se puede pasar las horas montando y desmontando las vías, haciendo verdaderas obras de ingeniería, me parece un juguete muy ingenioso así que yo de lo más encantada (excepto cuando deja todo por medio y no lo quiere recoger).
Que tenga ojos, nariz y boca: de madera de momento imposible, todos son trenes más “artesanales”, muy bonitos, pulidos, pintados y bien acabados pero nada personificados. Tenemos alternativa…
Que no se le acaben las pilas: mientras no los fabriquen con estas baterías que usa la NASA en sus viajes espaciales, me da a mi que va a ser que no… y para esto no hay alternativa. Bueno sí, lo de hacer acopio de un buen fondo de pilas o pilas recargables – ¿más caro el collar que el perro?-.
Si por el niño fuera sería feliz con un baúl-circuito con un completo set de vías, trenes y accesorios que se va a la friolera de 150 leurillos que va a ser que no. Así que andamos a la busca y captura del tren ideal, que hay muchos y muy caros, de momento con los ojitos puestos en la locomotora que decía antes, que la venden en esa tienda que tiene una puerta de entrada para adultos y otra más pequeña para los peques – ea, adivina adivinanza- pero mirando por otros lados a ver si encontramos algo mejor.

Y lo de que sea personificada, me gusta la opción del tren Thomas, que lo hay de madera y de plástico duro, aunque el de madera es bastante más caro que el de plástico por lo que optaríamos por el de plástico con un nuevo circuito, ¿quién dice que no pueda tener dos tipos de trenes?.
Yo estoy pensando en pedir que me toque una buena primitiva para hacerme un chalet con sótano donde montar una de esas grandes maquetas de trenes, que tengo que decirlo, es algo que me apasiona desde bien pequeña.

También quiere “un tablet que solo tenga juegos para niños pero que no tenga nada para Mamá y para Papá”. Claro, como desde que me regalaron el tablet por mi cumpleaños sueña con él y cuenta los minutos que le quedan para poder jugar… Pero eso sí que va a ser que no, que tengo un mini ludópata viciosillo.

Antía no pide porque no habla pero ésta, a diferencia del hermano, va a ser canela fina porque le gusta todo, todo lo quiere y con todo juega; de hecho se puede decir que, como ella no tiene aún habitación propia -¡YA SE QUÉ LE VOY A PEDIR YO A LOS REYES!- para ella la habitación de su hermano, llenita de juguetes, es el auténtico paraíso. Por eso se que, sea lo que sea lo que le traigan, le gustará seguro.
Bueno, y ahora vámonos con unas Ivanadas, las que tengo apuntadas con toda mi pena porque no apunto ni una mínima parte de todo lo que suelta por esa boquita.
Está jugando en su habitación, tira todos los juguetes al suelo, llego yo, se lleva las manos a la cabeza y dice “Oh, esto ha sido un verdadero desastre, vaya vaya!”. Como para echarle la bronca, bastante que soy capaz de aguantarme las ganas de reir.
Estamos en el sofá sentados, se acerca, me apasa el brazo por detrás del cuello y me dice “Ven aquí querida, que eres mi querida”, y me da un beso en la mejilla. Ojiplática, patidifusa e ipsofacto muerta por ataque de risa. Y de amor, por favor, ¡qué ganas de comérmelo a besos!”.
Haciendo de comer. “Mamá, ¿Qué vamos a comer?. “Patatas guisadas con carne“. “Mamá, yo quiero patatas fritas, ¡no me gustan las patatas guisadas!”. “Pues hoy tocan patatas guisadas.” Se va refunfuñando y vuelve al momento, “Mamá, yo no quiero patatas guisadas, ¡quiero patatas fritas con albóndigas!“. “Pues lo siento cariño, pero hoy hay patatas guisadas con carne.” Se va refunfuñando de nuevo y al rato vuelve… “Bueeeeeeeeenooooooo, vaaaaaaaaleeeeeeeee, me gustarán las patatas guisadaaaaaaaaaaas”. Iván capitula.
En nuestras vacaciones de verano en el Algarve, cada vez salíamos a dar un paseo , muy puesto él, cogía la mano de su padre, cogía la mía y nos unía diciendo “así mamá, tenéis que daros la mano siempre”, ¡y cuidado de no soltarnos que allí estaba él para vigilar!.
También en verano, en la playa, jugando con su pala y sus rastrillos haciendo un megacastillo, cuando levanta el cubo para ver el resultado final dice “mira mamá, ¡¡¡es un castillo crute!!!”, y yo que no sabía qué estaba diciendo. Así que nada, venga a hacer castillos y cada vez que le salían con algún defecto decía otra vez “¡es un castillo crute!”; hasta que caí en la cuenta que el día antes, hacíendole un castillo, me salió un churro y le dije a mi madre por lo bajinis “joé qué castillo más cutre me ha salido”. Afortunadamente el niño se quedó con lo de cutre y no con lo de joé; “cariño, se dice cutre, no crute”, así que eso, a cada castillo defectuoso se partía de risa “¡mira mamá, qué castillo más cutre!”.
Un día de fresquete, vamos en coche, pasamos delante de un McDonalds, ve el DiverGim (lo que él llama “el parque de McDonalds” que hay fuera y dice “¡Madre mía, el parque de McDonalds con este frío está horrible!”.
Lo castigo por algo que ha hecho y que ahora no recuerdo. El castigo es que se quede jugando en su habitación. Viene y me dice “Mamá, no quiero jugar solito en mi habitación, si quieres puedo quedarme aquí contigo jugando a algo, por ejemplo a la máquina – la NDS – o puedo ver los dibujitos si te parece bien… ¿te parece eso, mami, te parece?”. Negociador chantajista.
Esos días en los que una quiere ver un ratito en la tele, y el niño venga a incordiar, una diciendo “anda, déjame escuchar la tele” y va y me suelta “¿Mamá, me pones los dibujitos para que me calle? Sí, porfiiiiiiiiiiiii”, ojitos de Gato con Botas. Este truco lo hace extensible a cuando quiere jugar con el móvil de su padre, se pone de lo más petardo para chantajearnos “papá, déjame tu móvil para portarme bien”. Qué bien sabe manejar sus armas.
La mejor. Tenemos una colección de inglés para niños que era de mi hermano, que viene en unos estuches tamaño libro enciclopédico. Coge uno, lo abre, saca el libro y saca un objeto rectangular, de plástico, negro. Lo mira con cara extraño, nos mira a nosotros y nos pregunta “¿Mamá, ésto qué es?”, “Cariño, eso es una cinta VHS”. Y ahora explícale qué es.
Y tengo más por ahí, en mis estados de facebook, en sobres de recibos y facturas…
Ivanadas, y dentro de poco Antiadas… Mis niños crecen y esto es irreversible.

5 thoughts on “Ivanadas y una carta a los Reyes Magos

  1. bellutina

    Jajaja. no te has propuesto ser monologuista??

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  2. Opiniones incorrectas

    Jajaja lo mejor es lo de la tablet, que no quiere que se la vayáis a coger xD

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  3. Carol

    Ja, ja, ja, imposible no reírse. Desde luego no os aburrís con él.

    Me acabo de acordar que mi hija encontró una cinta de audio (de las del radiocasete) y pretendía meterla en el equipo de música donde los cds. La pobre no entendía por qué no podíamos escucharla.

    Besitos

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  4. Ness

    Pa comérselo con papas (guisadas, jajaja)…

    Ay nena, que tenemos unos negociadores natos, el mío tb negocia hasta la extenuación…

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  5. Pati

    Tienes un hijo q es genial!! Jijiji

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