La crianza respetuosa comienza predicando con el ejemplo

crianza respetuosa

Cuando me quedé embarazada empecé a frecuentar foros de maternidad, gracias a los que conocí una manera diferente de criar a los niños, contraria a los estereotipos de no coger a los niños en brazos, no dormir con ellos, no dejarlos llorar… Ya sabéis a lo que me refiero.

Crianza con apego, crianza respetuosa, son términos que no conocía por entonces y que llegaron a mi cuando ya tenía mi bebé en brazos y practicaba ese tipo de crianza sin conocimiento, por puro instinto.

No os voy a dar una charla de lo que es la crianza respetuosa, porque a sabréis lo que es. Y si no, hay mil fuentes mucho más adecuadas para ello que este blog, ya que yo no soy teórica ni dogmática, solo hablo de mi experiencia, y como en todo, fallo más que una escopeta de feria y, pese intentar criar a mis hijos de la mejor manera posible, no soy la madre perfecta ni creo que sea el mejor ejemplo para nadie.

Desde entonces han surgido muchos grupos relacionados con la crianza, sobre todo en Facebook, grupos que comencé a seguir por afinidad, por intereses comunes, por tener más información y más conocimiento. Grupos de los que, lamentablemente, desde hace ya un tiempo, me estoy llevando una tremenda decepción.

Matizo. No me decepcionan los grupos, me decepciona la gente, determinada gente. Aquella gente que para reafirmar su estilo de crianza ataca sin piedad a quien no piensa o actúa como ella.

Y digo yo, si hablamos de respeto, será para todos, ¿verdad?. A mi no me vale respetar mucho a tu hijo por encima de todas las cosas a la vez que despellejas a otra madre porque hay algo o mucho que no hace como tú.

¿Que la lactancia materna es lo mejor?. Sí, sin duda lo es. Para mi lo es. Lo dice la OMS, la AEPED y un montón de organismos médicos y estudios científicos. Pero a lo mejor, por la circunstancia que sea, para otra mandre no es lo mejor. Y no dar el pecho no la convierte a una en mala madre ni me da derecho a creerme mejor que ella. Mucho menos tengo derecho a juzgarla.

Y así podría hablar del colecho, el porteo, que parecen los pilares básicos de este tipo de crianza. A mi me encanta llevar a mis niños en brazos, han estado pegados a mi desde que los parí, me encanta recordar nuestros momentos juntos, haber sentido su calor, olido su piel, ser su mejor lecho, sentirme el lugar más seguro para ellos. No he colechado o porteado por lo que digan los estudios científicos sino porque es lo que sentía que quería hacer, es lo que me ha salido, sin más.

Pero entiendo que para otras madres, otros padres, no sea lo ideal. Por el motivo que sean. Y yo no soy nadie para juzgarlos, para decirles que no están haciendo lo correcto. No se me ocurre dudar que no sean buenos padres. Salvo algunas desgraciadas excepciones, siempre pensaré que, pese a que se equivoque, un padre, una madre, siempre buscan lo mejor para sus hijos. La ma/paternidad es una carrera de obstáculos, no es un camino de rosas, y aprendemos, como en la vida, de los aciertos y de los errores.

La verdad es que estoy muy hastiada de que, con la excusa del respeto a los niños, que se lo merecen todo, se falte el respeto a los padres. Que se ofenda y hasta se insulte a quien por

Los niños aprenden principalmente con el ejemplo, no podemos presumir de crianza respetuosa si nos faltamos el respeto entre nosotros como adultos.

Este post fue escrito hace mucho tiempo. No recuerdo ni siquiera cuando, solo que estaba en borradores y que hoy se ha publicado por obra y arte de la casualidad. Pero he aprovechado, ya que ha salido, para dejarlo libre, y no encerrado en el archivo de borradores. Porque sigo leyendo día sí y día también cómo se falta el respeto en pro de la crianza respetuosa.

Y porque el respeto en general, la empatía, el entendimiento falta no solo entre madres y padres, sino entre las personas en general. Y quizás deberíamos ahondar en los principios de la crianza respetuosa para aprender a respetarnos como personas.

Porque de nada sirve criar con respeto a tus hijos si, en momentos como los que vivimos, enarbolamos discursos desde el odio, imponemos nuestro pensamiento y faltamos el respeto a quien no piensa como nosotros. No sirve de nada criar con el respeto porque los hijos no solo absorben lo que reciben de nosotros, sino lo que nosotros damos a los demás, en nuestras relaciones sociales y personales. En el día a día.

Si legitimamos la falta de respeto, el insulto, el odio justificado hacia quien piensa diferente, estamos validando esos valores insanos ante nuestros hijos. Y al final aprenderán que a mamá y a papá se les quien mucho, pero hay carta blanca a no respetar a quien respira de otra manera.

La crianza respetuosa debería ser endógena, con respecto a nuestros hijos y familia, y exógena, con respecto al resto de personas. El respeto no entiende de medias tintas. El respeto debería ser universal.

Mientras no lo sea, mientras tomemos de la teoría de la crianza respetuosa solo una parte, la que nos conviene, aquella que creemos que nos convierte en mejores madres o padres por criar a nuestros hijos con ese respeto del que tanto se habla, el respeto estará mutilado.

Dicho queda. Gracias por leerme, hoy y siempre.

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