Qué ofrece Edimburgo como ciudad para vivir en familia

Edimburgo como ciudad para vivir en familia

Me apetece mucho hablar de lo que puede ofrecer Edimburgo como ciudad para vivir en familia, criar y educar a tus hijos en ella.

Desde que vivimos como familia en Edimburgo y comparto nuestras aventuras y día a día, recibo muchas preguntas sobre cómo es nuestra vida en Escocia. En general suelo decir, porque es cierto, que nuestra vida aquí es igual de “normal” que en España. Pero, lógicamente, dentro de la normalidad de nuestra vida en familia, la vida aquí es diferente porque Escocia lo es.

La situación laboral en España es de todo menos ideal, y eso está abocando a mucha gente a buscar oportunidades y prosperidad fuera de sus fronteras. Lo que puede parecer una aventura de jóvenes sin responsabilidades a su cargo, es cada vez más frecuente en familias. Así lo veo, al menos, en los grupos específicos en redes sociales, donde casi prácticamente a diario algún madre o padre de familia pregunta sobre la vida en familia en Escocia, como opción a valorar para un posible traslado.

Por qué elegimos Edimburgo como ciudad para vivir en familia

A pesar de que de alguna manera yo siempre quise tener la oportunidad de vivir fuera de España, porque me parece una experiencia vital interesante y una gran oportunidad, es algo que veía casi como utópico. Supongo que es lo que sucede cuando te estancas en tu vida habitual, sigues tus rutinas y no te imaginas más que eso.

Por suerte o por desgracia, las circunstancias a veces te llevan a situaciones en las que te obligas a plantearte totalmente tu vida. Y fue lo que nos pasó a nosotros, viendo que nuestra situación laboral estaba muy lejos ya no de mejorar, sino al menos de tener una oportunidad digna. La precariedad, el empleo inestable, no saber cuándo vas a tener trabajo, cuándo vas a cobrar o si vas a cobrar, no es vida, mucho menos para las personas con familia a cargo.

Así fue cómo surgió la posibilidad de buscar opciones laborales fuera de nuestras fronteras, y cómo se nos abrió la oportunidad de Edimburgo casi sin darnos cuenta. Por lo tanto, no elegimos Edimburgo como ciudad para vivir en familia entre otras opciones, sino que elegimos Edimburgo como alternativa a lo que ya teníamos.

Probablemente podríamos haber buscado otras ciudades, otras opciones laborales, pero en ese momento Edimburgo ofrecía algo que se aproximaba a lo que buscábamos: un buen trabajo fijo, estable, una ciudad adecuada para vivir en familia, perspectivas laborales tanto para mi marido como para mi, buenas opciones educativas para nuestros hijos y un idioma que, sin dominar, no nos era desconocido.

Claro que antes de lanzarnos a la aventura de la expatriación fuimos cautos, y hasta que no pasamos una temporada en Edimburgo en la que pudiéramos “probar” de alguna manera qué tal se nos podía dar la vida en esas tierras, no decidimos poner fecha para la mudanza.

Elegimos Edimburgo por varias razones:

♥ La oferta de un trabajo cualificado, estable y con buenas condiciones. No es lo mismo irse a la aventura, a probar a ver qué tal, no saber si vas a encontrar trabajo, cuántas horas vas a trabajar, cuánto vas a cobrar, que ir ya con la seguridad de un puesto de trabajo y conocer las condiciones laborales de antemano, lo que te permite hacer una estimación de si merece lanzarse a la aventura.

♥ Una ciudad cultural, con vida, actividades variadas y abierta a las familias. Adoro las ciudades donde siempre tienes algo que hacer, con acceso a la cultura, con una oferta amplia y variada y que esa oferta se amplíe a los más pequeños.

♥ Un nivel de vida asequible. Aunque el alquiler en Edimburgo es caro – y difícil, puesto que la demanda es mayor que la oferta – y el impuesto urbano también es un pelín alto, en general, o en lo básico mejor dicho, la vida aquí no es más cara que en cualquier ciudad española.

♥ La oportunidad de educación e idiomas para mis hijos. Lo primero que hice al saber que teníamos posibilidades de vivir en Edimburgo fue informarme sobre el sistema educativo en todas sus fases y me pareció que podía ser muy productivo para mis hijos, el propio sistema en sí y la adquisición del idioma en inmersión lingüística total.

♥ La buena comunicación aérea con España en general y sobre todo con el sur (vuelos a Faro y a Sevilla con compañías low-cost que facilitan que podamos volar a menudo sin arruinarnos). Fundamental para poder viajar frecuentemente y que la familia pueda venir a visitarnos.

♥ Un país que nos atrae y enamora. Personalmente, Escocia siempre me ha llamado la atención. Es de esos lugares que cuando he leído libros o visto películas ambientadas en él, he querido conocer especialmente. Así que era todo un aliciente que precisamente nuestra primera posibilidad de expatriación fuera a uno de mis lugares favoritos.

¿Qué ofrece Edimburgo como ciudad para vivir en familia?

Probablemente me extienda pero quiero contar, si no con detalle, al menos de manera global, todo aquello que creo que Edimburgo ofrece como ciudad para vivir en familia, para poder establecer un plan de vida en esta ciudad:

♥ Empleo. Fundamental, porque sin trabajar no se vive. La tasa de desempleo muy baja, el salario mínimo es 7,85£ la hora por lo que, trabajando a jornada completa, te permite cobrar un sueldo digno para vivir sin lujos pero sin dificultades. El mercado laboral muy activo y flexible lo que te permite incluso cambiar de trabajo con facilidad si las condiciones actuales no te convencen o si simplemente quieres cambiar de aires o probar nuevas experiencias.

La principal ventaja de Edimburgo es que lo difícil es no trabajar. Cierto es que los trabajos de más fácil acceso son los trabajos no cualificados del sector servicios. Pero si dispones de un buen nivel de idiomas y formación puedes acceder a otros puestos de trabajo y, con el tiempo, incluso empezando en trabajos poco populares, es fácil mejorar a medida que mejora tu nivel de inglés. Sobre todo, si lo que te sobra es actitud, ganas de trabajar y de mejorar cada día (o eso dicen). En nuestra experiencia, nada que ver con España, a mi no me han faltado oportunidades de trabajar desde que llegué y mi marido va cambiando y mejorando gracias a las oportunidades que le surgen.

Cosas como que la maternidad no sea un impedimento para trabajar, porque aquí en una entrevista de trabajo no te preguntan si eres madre. Tampoco te preguntan ni debes poner en tu currículum edad, nacionalidad y fotografía, por lo que da igual que tengas 20 o 50 años, la edad no es inconveniente para tener una oportunidad laboral, mucho menos tu origen, etnia o religión.

♥ Vivienda. No debería empezar por la vivienda porque es casi lo más complicado de encontrar, al menos en ciudades como Edimburgo, puesto que hay mayor demanda que oferta y el precio del alquiler privado es muy alto. Pero si bien esto es así, también es cierto que aquí nadie se queda en la calle. El Council te ofrece varias posibilidades para acceder a vivienda de alquiler a precios asequibles, según las condiciones de cada familia, el nivel de renta y todas las variables a tener en cuenta, desde viviendas sociales hasta obra nueva subvencionada. La compra de vivienda no es difícil pero los precios en Edimburgo también se disparan, aunque está muy bien conectada con la periferia y poblaciones cercanas, lo que permite barajar la opción de comprar una vivienda fuera de la ciudad. La principal ventaja es que el gobierno te subvenciona entre un 10 y un 40% del precio de la vivienda según las circunstancias económicas y familiares, además de que el sistema de hipotecas está mucho mejor organizado que en España, evitando cosas como los intereses y cláusulas abusivas que pueden ahogar y arruinar a las familias.

♥ Sanidad. La sanidad es gratuita y, aunque no podría compararse con la española, tiene ciertas ventajas sobre ella – y muchos inconvenientes -. La principal ventaja para mi es el acceso a la asistencia odontológica, puesto que a través del NHS los tratamientos son mucho más económicos que de manera privada – ayer pagué 19,60£ por un empaste -, incluida la ortodoncia (cubre todo lo que sea por motivos de salud y no de estética) e incluso quien reciba benefits – subsidios – no tiene que pagar nada. También hay ayudas a la compra de gafas para los niños.

Inconvenientes, pues que no funciona tan bien como la española en cuanto a derivación a especialistas, tiempo de espera, asistencia en urgencia, prescripción de medicamentos… Si nos quejamos de las listas de espera en España, aquí es para echarte a dormir directamente.

♥ Ayudas sociales. La gran ventaja de Escocia son las numerosas ayudas sociales que ofrece. Desde el Child Benefit, que es algo similar a la deducción por maternidad ( o más conocida como “ayuda a la madre trabajadora”) que en España se cobra hasta los 3 años de vida del bebé, solo que ésta perdura hasta los 16 años y es una ayuda designada al núcleo familiar, o a madres y/o padres según las circunstancias de cada familia. Además hay ayudas por rentas bajas, por discapacidades (hay muchísima sensibilidad hacia las “disability” y ofrecen muchos medios y apoyo a las familias en ese aspecto), deducciones en los impuestos, ayudas escolares (uniformes, comedor…), ayudas al alquiler y a los suministros, desempleo… Es un tema amplio y complejo del que tengo información pero no la suficiente como para ponerla por aquí, porque quizás caería en incorrecciones. El caso es que incluso trabajando padre y madre es relativamente normal ser beneficiario de benefits o créditos fiscales.

♥ Educación. El sistema educativo escocés es muy diferente al español. No puedo decir si es mejor o peor, pero es obvio que no tienen nada que ver. Un sistema más libre, basado en las competencias y cuyo pilar es el “currículum por la excelencia” que, además de enseñar conocimientos y habilidades necesarias para la vida, pretende hacer “estudiantes exitosos, individuos seguros, ciudadanos responsables y contribuyentes efectivos”. No suena mal, ¿verdad?.

Este tema también merece un post propio porque es muy interesante y extenso. Pero además del plan de estudios en sí, más libre y creativo, que favorece las capacidades y habilidades de cada criatura, es destacable el sistema educativo en global. Una educación universal y gratuita de verdad, sin que las familias deban asumir el coste de libros de texto (que no usan, dicho sea de paso) y material escolar, con precios irrisorios por los servicios necesarios para facilitar la conciliación de la vida familiar y laboral (aula matinal, after-school), comedor gratuito hasta P3 y a precio muy bajo desde P4 a P7, excursiones y actividades dentro del horario escolar gratuitas o precios simbólicos. Es decir, se promueve una educación pública universal a todos los efectos, lo que no solo favorece que todas las criaturas tengan acceso a ella, sino que haya las menos diferencias posibles ofreciendo igualdad de oportunidades.

También hay educación privada, una opción limitada a las familias que puedan asumir los altos costes de las matrículas y cuotas mensuales, aunque cada escuela privada tiene una serie de becas disponibles para permitir estudiar en ellas a familias de menos capacidad económica.

Además de la educación primaria y secundaria, Edimburgo también ofrece una amplia oferta formativa de grado medio y superior – lo que vendría siendo la formación profesional española – y universitaria. A través del “college” puedes formarte en muchos campos profesionales con amplias expectativas laborales, una oferta muy variada y accesible, con un sistema de becas y gratuidad según condiciones. Además hay cuatro universidades en Edimburgo, entre las cuales la propia Universidad de Edimburgo está entre las 25 mejores universidades del mundo, y son gratis para escoceses y europeos.

♥ Ocio. Para mi, tener acceso a una buena oferta de ocio, sobre todo ocio cultural, era un aliciente que inclinaba la balanza favorablemente. Viviendo en una ciudad donde precisamente la oferta de ocio en todos los sentidos era muy limitada, para alguien con tantas inquietudes como yo y que me gusta compartir e incentivar esas mismas inquietudes en mis fieras, me sentía como un león enjaulado. De ahí mi interés en hacer escapadas de fin de semana o de unos días a ciudades con una oferta de cultura y ocio más variada y potente, y ofrecerle a mis hijos la posibilidad de visitar museos, exposiciones, teatros y lo que hiciera falta.

Edimburgo es una ciudad muy cultural, eso lo sabía de antemano y me atraía sin necesidad de conocerla. Pero me maravilló llegar aquí y descubrir una gran variedad de museos y monumentos (muchos de ellos de entrada gratuita); una oferta cultural en los teatros muy dinámica, activa y atractiva, pudiendo ver en mi caso espectáculos que ni soñar podía en Huelva. Por ejemplo, he podido ver “Wicked, the musical” o “Matthew Born’s Swan Lake”, que llevo años queriendo ver y que creí que jamás tendría la oportunidad de ello. Además de eventos y actividades organizadas tanto por el Council como por las diferentes instituciones públicas y empresas privadas, que conforman una oferta de ocio muy variada y completa, en la que las familias y las criaturas tienen cabida.

Además Edimburgo está muy bien conectado y en un radio de 100 millas hay mucho no, muchísimo que visitar, por lo que la oferta de cultura y ocio se multiplica exponencialmente.

♥ Estilo de vida. Ha sido algo que he descubierto al llegar aquí y que me ha gustado mucho. Pese a que el clima no es el mejor del mundo – si no, Escocia sería perfecta – la población escocesa se lo monta muy bien para vivir bien y disfrutar de su tierra, su clima, su cultura y sus tradiciones. Los horarios relajados y tempraneros;ñ, que lo normal sea tener una casa o piso con jardín, que la lluvia y el mal tiempo no sean impedimento para nada, ir al colegio en bici o patinete, disfrutar de la naturaleza y el aire libre, parques para las criaturas enormes y con muchísima variedad de juegos, encontrar restaurantes family friendly con relativa facilidad – aunque la gastronomía no sea una de las bondades de Escocia- , el gusto por celebrarlo todo, o casi todo. En fin, que esto también daría para mucho pero así, en resumen, sorprendentemente he descubierto un estilo de vida que me mola mil.

♥ Familia. Aquí incluyo todas las posibilidades y facilidades para llevar a cabo una vida en familia plena. Esto sería el resumen de todo lo dicho anteriormente, puesto que habiendo trabajo, vivienda digna, un entorno maravilloso y pudiendo conciliar, todo lo demás rueda.

No todo es maravilloso y perfecto

Evidentemente, yo te cuento todo esto y pensarás que Edimburgo – y Escocia, por extensión – es maravillosa. Pues probablemente no, ya te lo digo. Todo esto que cuento y tal y como lo cuento es bajo mi opinión, mis circunstancias, en relación a lo vivido hasta ahora y a mis expectativas de vida.

Por supuesto, hay muchos inconvenientes que pueden desmitificar a Edimburgo como ciudad para vivir en familia. Pero como todo en la vida, o al menos en mi modus vivendi, es cuestión de actitud. La actitud es lo que me ayuda a valorar las ventajas sobre los inconvenientes y que éstos influyan en nuestra vida lo menos posible. Claro que los hemos tenido en cuenta la hora de trasladarnos, pero las ventajas sumaban significativamente.

A modo de resumen, porque tampoco quiero extenderme y hacer un post eterno, hay muchas cosas que no me gusta de vivir aquí.

Lo difícil que puede ser encontrar vivienda. Es lo peor, sin duda, de Edimburgo, tanto que lo normal y razonable es que primero venga un miembro de la familia – madre/padre – a “abrir camino” a buscar una vivienda apropiada para la familia, sobre todo si no le espera un puesto de trabajo ya asegurado. Y es tan difícil que lo normal es que la mejor solución sea empezar por buscar un lugar para vivir en la periferia o poblaciones cercanas a la ciudad.

La alimentación, algo que por suerte solo nos afecta a la hora de comer fuera de casa, cosa que hacemos poco por ese mismo motivo.

El poco cuidado de la salud de la población escocesa. No me afecta directamente pero es algo que me choca mucho.

Los malos hábitos con respecto al tabaco, alcohol y drogas, estos últimos males endémicos que me preocupan de cara a la adolescencia y juventud de mis polluelos.

El pandilleo, población “chunga” y mala juventud que veo más veces de las que quisiera y que poco me gusta ahora que mi mayor se va acercando a la adolescencia.

El clima. Sí, para que lo vamos a negar. Es un pelín frustrante vestir el 95 % del año con ropa de otoño- invierno, no saber lo que son unas sandalias o una camiseta de tirantes, que llueva hasta que te salga musgo y que pienses en aprovechar el día porque hace un sol espléndido y cuando sales de casa ha venido “la nube”, o el viento, o el “haar”, y a tomar por saco el solecito. Es un clima complicado, no tanto si eres de Bilbao, una puñeta si vienes de Huelva.

Las guarderías hasta los 3 años son carísimas. Sí, a partir de los 3 años puedes optar a 16 horas semanales de guardería subvencionada, pero hasta ese momento las guarderías son privadas, de pago y rondan las 1000£ a tiempo completo, por lo que muchas madres optan por no trabajar durante ese tiempo, o el mayor tiempo posible. Según las horas de trabajo y los ingresos puede haber ayudas para el pago de la guardería, pero suelen llegar con retraso con respecto al tiempo en que las criaturas comienzan a ir. Esto va a mejorar y, a partir del 2020, implantarán los “early years center” de manera general, dando 30 horas semanales de asistencia de guardería a partir de los 2 años.

Pero como digo, todo en la vida es cuestión de actitud y valorar lo positivo en función a tus necesidades y expectativas. Nosotros tenemos claro que el sol y el buen clima es maravilloso pero desafortunadamente no da de comer, y esa es la realidad.

Así que yo me quedo con las bondades de esta tierra que nos ha acogido y las comparto por aquí por si alguien valora la expatriación, pueda tener en cuenta la experiencia real de una familia que ha visto en la expatriación a Edimburgo una oportunidad única de vivir dignamente, con muchas expectativas de mejorar. Una oportunidad que no encontramos en nuestra tierra. Si nuestra experiencia ayuda a alguna familia, bueno es.

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