No descuides tu salud dental, ni la de tus hijos

La crisis económica ha hecho que muchas familias tengamos que replantearnos prioridades y necesidades básicas ante la imposibilidad de poder cubrirlo todo. Esto tiene su componente positivo, que es aprender a detectar lo superfluo, lo accesorio, aquello que no es necesario y sin embargo nos está costando un dinero que puede cubrir otras necesidades más importantes.

Pero también tiene su componente negativo y es el hecho de que, a pesar de ajustar cuentas, eliminar gastos innecesarios, intentar sacar el máximo provecho al presupuesto familiar, hay necesidades que no llegan a ser cubiertas por su alto coste, como es el caso de la salud dental.

Y es que no me refiero a una extracción o una endodoncia, intervenciones menores que la Seguridad Social cubre, la primera solo a los adultos, la segunda también a los niños, sino de tratamientos dentales que requieren un mayor desembolso económico como una ortodoncia, que si bien no es vital, sí puede prevenir muchos problemas no solo estéticos sino de salud a largo plazo.

Es muy injusto. Es injusto que la salud tenga que depender el dinero, es injusto que haya familias que no puedan permitirse algo que debería ser un derecho, y no un lujo. Así que el hecho de poder recurrir a una asistencia dental social en la que prime el servicio al paciente por encima de su capacidad económica, es un alivio en estos tiempos que corren.

Quizá suene utópico esto de que haya una empresa que destine la mayor parte de sus beneficios a financiar los tratamientos a esos pacientes que económicamente tienen dificutad para llegar a ellos, incluso te puede hacer dudar de si será una atención de calidad, pero por suerte las redes sociales y la información que fluye por ellas te dan la posibilidad de conocer opiniones Idental reales para saber en manos de quién te estás poniendo.

Reconozco que yo tengo un trauma personal con todo este tema. De pequeña padecí mucho con la boca, cada dos por tres tenía flemones que no solo me inflamaban la cara sino que además me producían mucho dolor, entre éstos y las amigdalitis, que también padecía frecuentemente, los antibióticos -la mayoría de las veces incluso inyectables- y analgésicos eran mi pan de cada día.

Luego, ya en mi adolescencia, vino la etapa de reparar algunas caries y caí en las manos de un mal profesional que me hizo más mal que bien, lo que me abocó a desarrollar un terror absoluto a que nadie me tocara la boca.

Además, aunque me recomendaron ortodoncia para corregir a tiempo los pequeños problemas en mi dentadura, por entonces mis padres no podían asumir su alto coste y dado que no era algo de urgente necesidad, no se me puso.

Hoy en día cosecho los frutos de no haber prestado la debida atención a mi boca en su momento, con una mandíbula desviada por una oclusión dental defectuosa, me faltan piezas dentarias que han modificado el resto de la dentadura por lo que tengo dificutad a la hora de comer, incluso a la hora de pronunciar, además de dolores cervicales por la tensión adquirida por la mandíbula. Y es que aunque parezca que el problema es solo de la boca, la boca es mucho más importante de lo que parece.

Lógicamente, no quiero que esto suceda con mis hijos, siempre he tenido claro que haría los esfuerzos necesarios para procurar su buena salud completa. Pero es verdad que cuando pasas por una etapa de dificultad económica, en la que ya las cábalas numéricas no son suficientes para llegar a fin de mes, temes que llegue el momento de tener que ponerte, o bien tú o bien a tus hijos, en manos del odontólogo, porque sabes que no podrás hacer frente a su coste económico.

Ahora que al mayor le está saliendo su dentadura definitiva entramos en la etapa crucial en la que si algo se tuerce, y nunca mejor dicho, tengo claro que no podremos quedarnos de brazos cruzado. Garantizar a mis hijos una salud dental desde la infancia es procurarle una salud dental y general para su futuro. E incluso a mi edad, no es tarde. Nunca es tarde para cuidar la salud dental.

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