Mis 24 y 25 semanas de embarazo

 photo 25-semanas-embarazo-7_zpseowjwnsz.jpg

Sigo adelantando semanas, tan rápido que o las cuento de dos en dos o no me da tiempo a dejar testimonio de ellas.

Y no es que se me estén pasando rápido, es que, como contaba hace nada, el tercer el embarazo no es como el primero, y compartir gestación con llevar adelante a mis dos hijos, con papá trabajando fuera, me está resultando bastante complicado.

Tampoco hay cambios significativos de una semana a otra para que ambas sean diferentes. En general estoy llevando bien este segundo trimestre, acostumbrada ya a las molestias que me vienen dando la lata desde hace tiempo, deseando que acabe el cole para quitarme el estrés del horario escolar, las extraescolares y andar todo el día corriendo. Necesito no tener horario para que el embarazo no sea un problema a estas alturas.

La verdad es que lo estoy llevando bien pero creo que a estas alturas me noto más fastidiada que en los otros embarazos. En el segundo recuerdo que trabajé hasta entrado el tercer trimestre y además lidiaba todo el día con mi mayor, que tenía 2 años y estaba en plena etapa de rabietas, así que la situación tampoco era fácil. Ahora con dos hijos, cada uno sus necesidades, sus atenciones, sus actividades… qué voy a decir. Se me acumulan los achaques.

El lumbago

Ay amigo mío, que no me ha abandonado desde el primer parto, pero sin barriga se lleva mejor. Todavía estoy a mitad del segundo trimestre y ya parece que necesito una grúa para levantarme. Si me acuesto boca arriba mal asunto, aguanto la posición pero lo de levantarme es otro cantar, por no decir que al dar los primeros pasos solo me falta decir “acandemor” -que si no sabeis, viene a decir algo así como “no puedo más” derivado del englis “I can´t anymore”, os regalo una clase de lenguade Chiquitano- por los andares que llevo.

 Idem si estoy sentada en el sofá en posición alcayata -o sea, espalda en vertical, piernas extendidas en horizontal”, me cuesta arrancar más que a Fernando Alonso cuando le gripa  el motor.

Ya si tengo que hacer cola en el super o estar de pie más tiempo de la cuenta, casi prefiero arrancarme el pellejo a tiras. Y como hay gente pa tó, me encuentro quien se solidariza y me dice “pasa mujé que bastante tienes con lo que tienes como para esperar” como quien viene e, ignorando que tienes un barrigón del quince te suelta “¿te importa que pase que solo llevo un par de dos-tres-ocho cosillas?” y yo, con mi barrita de pan y mi cartón de leche que vengo a comprar de urgencia le digo, colocándome las cosas estratgégicamente cerca de la barriga “pues mira yo lo que llevo”. Y vete sú a saber cómo les funcionan las neuronas que entienden que les estoy dejando pasar. Caraduras.

La ciática

Al lumbago se añade la amiga ciática, que es cuando de repente te da un pinchazo en el culo que te recorre toda la pierna hasta el tobillo y di tú que de ahí ya ni te mueve ni el tato. La ciática no perdona y viene en el peor de los momentos. Cuando voy conduciendo con prisa, hay un tráfico del demonio y pillo todos los semáforos en rojo. No hay mejor terapia para la ciática como mantener en tensión el pie izquiero para pisar el puñetero embrague.

También aparece in the nigth, cuando una pretende dejarse llevar por los brazos de Morfeo y no hay manera de que sea posible porque la puñetera pierna, que parece tener vida propia, no encuentra postura. Aquí ciática y lumbago van a la par, el uno con el otro me joroban bien el sueño, menos mal que mi querido amigo el cojín de lactancia con quien llevo 7 años compartiendo lecho -y es que no hay nada como dormir toda la noche con algo entre las piernas jajaja- me facilita la tarea y al final, a base de ahuecar por aquí, estirar por allá, logro encontrar una postura medio cómoda que me permite dormir.

La distensión de la pelvis

Ay omá, esto es lo que me tiene muerta matá. En estos momentos es cuando una se da cuenta de cuán delicada y cuán importante es esta pequeña parte del cuerpo. Porque “de normal” una no se da cuenta de cuátno influye cada movimiento que haces en este conjunto de huesos, músculos y ligamentos. Pero llega el embarazo y entiendes que el pubis es fundamental para movimientos tan importantes como:

– Ponerte las bragas
– Abrocharte los zapatos
– Flexionar las piernas para subirte los pantalones
– Subir escaleras

O vives a pie de calle y sales en pelotas, o son movimientos que tienes que hacer sí o sí. Al menos una ya va cogiendo tiento de lo que puede o no puedo. Se que no puedo salir corriendo detrás de mis hijos -ni de nadie, así me roben el bolso-, ni siquiera andar rápido. No puedo levantarme inmediatamente, pareco un paso de semana santa, solo me falta el capataz avisándome con el llamador… Primer golpe “ea, me voy a levantar, me voy preparando”, segundo golpe “venga, vámonos arriba, al sielo con ella” y me levanto, y ya inicio mi marcha a paso de costalero, pasito a pasito. Un espectáculo.

Este fin de semana pasada hemos estado de paseo por Sevilla, a mi marido le salió la vena guía turístico y nos hizo patear toda la tarde Plaza de España, Parque de María Luisa, Jardines de Murillo, Barrio de la Santa Cruz, Catedral y vuelta… a la vuelta era de nuevo el yo femenino y joven de Chiquito de la Calzada. Ídem cuando me tiro tres horas limpiando mi casa, cuando acabo parece que me he limpiado todo el bloque. No doy para más.

Contracciones de Braxton-Hicks

Qué puñeteras que están siendo las jodidas. Las estoy notando muchísimo, aquí es cuando me doy cuenta de todo lo que me está suponiendo este tercer embarao. Prácticamente me paso el día con la tripa dura como una piedra y es una sensación muy molesta e incómoda. A veces me tengo que parar para respirar y relajarme hasta que para porque cualquier mínimo movimiento acrecenta la sensación de molestia.

No me preocupo porque se que son normales y a estas alturas conoco muy bien lo que es una contracción de parto y nada tiene que ver. Pero me dice que ojocuidao, no es todo tan lejano como parece.

Los movimientos de mi pequeño pateador

Ufff qué matraca me está dando mi heredero. Se nota que va ocupando un espacio considerable y sus movimientos ya no son pataditas suaves y tiernas… no… A veces creo que va a atravesarme como a un huevo sacando su puño en alto, ¡me tiene frita!. Desde luego no puedo dudar de que está ahí. Se mueve casi continuamente, solo para cuando camino, pero es estar sentada y venga dale a la matraca. Si me como un helado, mucho más, y teniendo en cuenta que me estoy comiendo muchos helados, está todo el día de jarana el tío.

 photo 25-semanas-embarazo-5_zpskgvrjs95.jpg 

Los niños se parten. De repente ven un bulto en mi barriga, o están tranquilamente apoyados en ella y sienten un golpe “¡mamá, que el bebé me ha dado una patada en la oreja!” y yo le sdigo “¿no me digas? menudo sinvergüenza está hecho ya desde la barriga!”. Se pasan todo el día toqueteándome la barriga, no pueden evitarlo.

Y me encanta sentir a mi Polvoroncillo. Pero claro, esto ya van siendo patadas-puñetazos en las ingles, en las costillas y hay veces que parece que me esté dando una paliza.

La barriga

Ahí va, creciendo. Y soy consciente de que esto no es nada comparado con lo que me queda. Que 15 semanas dan para mucho y firmaba yo por quedarme con esta barriga hasta el final, que aún la puedo lucir y llevar, es relativamente cómoda, bonita, abulta pero no pesa.

 photo 25-semanas-embarazo-3_zps84j5wrdk.jpg

 

Ya me noto el diafragma a la altura del esófago y a veces si me paso mucho tiempo sentada me tengo que levantar porque siento que me falta capacidad respiratoria. Incluso me molestan los sujetadores y no por el pecho sino por el contorno, con esto de que todo lo tengo un poco más arriba.

No me puedo de quejar de barriga, creo que no es barrigón, no se si será porque ya estoy hecha a la idea de lo que es una barriga de final de embarazo que esta que tengo ahora la sigo viendo tamaño razonable. Sin embargo es lo suficientemente pronunciada para perder la perspectiva de mis extremidades inferiores. Vamos, si me cuesta trabajo verme los pies, ya no digo el…

 photo barriga-25-semanas-embarazo-arriba_zpstdbgcdei.jpg

De momento le voy ganando la batalla a las estrías, y no lo quiero decir muy alto. Si remato tres embarazos sin una sola estría me sentiré satisfecha y orgullosa, pero ojo, que hago méritos, me unto cremas a puñados que la piel no se cuida sola, hay que echarle una mano. Y en el tercer embarazo más, que la piel no está para muchas fiestas.

Y hasta aquí el resumen semanal, que de resumen poco… Pero es lo que tiene acumular semanas. Iba a prometer ir al día a partir de hoy pero casi prefiero no hacerlo porque no me veo en la seguridad de cumplirlo.

Ahora vienen las vacaciones de verano, los niños sin cole, y quiera dior que tenga más tiempo o al menos no ande tan apretá con los horarios. Me espera un verano curioso con la recta final de mi embarazo… ¡No se si reirme o echarme a llorar! En fi… Todo se andará.

 photo logo-comentarios-blog_zps1bbad700.jpg

 photo banner-suscriptores-blog-2_zps9775f048.jpg

5 thoughts on “Mis 24 y 25 semanas de embarazo

  1. patadita

    Mucho ánimo!!! Piensa que no te queda nada. Es muy fácil decirlo, lo se, pero no puedo decirte otra cosa!!!
    Besos y que te mejores de tus achaques varios!!:)

    Responder

  2. Mara

    Mucho animo!! Yo estoy de 34 y tambien es el tercero, un niño 🙂

    Responder

  3. Piruli

    Bueno hija pues al mal tiempo buena cara y llevarlo lo mejor que se pueda. Y que Polvoroncito siga creciendo sano. Por cierto, ya hay nombre?
    Yo tengo miles de estrías ya… ¿que será de mi cuando me embarace?
    Besitos

    Responder

  4. Mo

    Lo que me he reído con Chiquito, jajajajaja!
    Venga va, seguro que el verano y los no-horarios te ponen las cosas más fáciles. Seguro!
    Besotes!

    Responder

  5. Bebés&Mamis Tienda

    Mucho ánimo!! piensa que ya te queda menos para tener a tu pequeño entre los brazos!!

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *