La ecografía morfológica de las 20 semanas

El embarazo va que vuela y hemos llegado a uno de sus momentos clave, las 20 semanas, cuando tiene lugar la ecografía morfológica. Hoy he acudido a ella, con mucha ilusión y no menos temor, porque siempre es maravilloso ver a tu bebé pero es imposible no sentir el temor a que algo no vaya bien. Es la sempiterna dicotomía del embarazo, sentir ilusión y miedo a partes iguales.

¿EN QUÉ CONSISTE LA ECOGRAFÍA MORFOLÓGICA?

En el segundo trimestre del embarazo, entorno a las 20 semanas, se realiza la ecografía morfológica, probablemente la más importante de toda la gestación. Se trata de una ecografía muy específica en la que podemos ver la morfología del bebé de manera global y evaluar posibles malformaciones o anomalías en su desarrollo.

La ecografía morfológica tiene un alto valor diagnóstico, y se realiza en este momento del embarazo porque el feto es lo suficientemente grande y bien formado como para poder evaluar sus órganos con mayor precisión  y valorar posibles anomalías o malformaciones.

Su alto rango de fiabilidad es importante ya que, en caso de detectar alguna anomalía en el feto, se puede derivar a la futura mamá a una ecografía más precisa o incluso a la realización de pruebas determinantes como la amnionentesis para descartar o confirmar el diagnóstico y tomar las medidas oportunas, ya que hay patologías fetales que se pueden intentar solucionar durante el embarazo gracias a los avances de la cirugía fetal, por ejemplo. O, en caso de ser malformaciones graves o incompatibles con la vida, poder tomar a tiempo la decisión de interrumpir el embarazo.

En esta ecografía se puede examinar de manera más precisa tanto la correcta formación del bebé -cráneo, columna vertebral y extremedades superiores e inferiores- como el correcto desarrollo de sus órganos (cerebro, corazón, estómago, riñones, vejiga), además del bienestar de todo su entorno, placenta y líquido amniótico.

Además, como añadido, es el momento ideal para saber o confirmar, si ya teníamos sospechas, el sexo del bebé. Un dato que añade valor emocional a la ecografía, aunque difícil es que una ecografía de embarazo, aún diagnóstica, no sea emocional.

NUESTRA ECOGRAFÍA MORFOLÓGICA

Este lunes, cumplidas ya las 20 semanas, me ha tocado asistir a la consulta de obstetricia para la ecografía morfológica. En este embarazo que tan poco estoy viendo a mi Polvoroncillo, espero con ansia la llegada de este momento, saber que todo está bien ahí dentro y que mi pequeño se está desarrollando como corresponde.

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En esta ocasión me acompañó la futura tri-abuela ya que mi santo estaba trabajando y con lo que ha costado que por fin tenga trabajo acudir a citas médicas es un lujo. Y la abuela encantada, no puso pegas, no esperaba menos de ella.

La ecografía fue, por decirlo de alguna manera, bastante aséptica. Me atendió una ginecóloga junto con una residente, no es la primera vez que en una consulta, en urgencias e incluso en parto me encuentro con médicos residentes, es algo a lo que ya estoy acostumbrada.

El caso es que parte de la ecografía fui prácticamente un mueble. La camilla estaba en el lateral del monitor de tal manera que me era totalmente imposible ver la pantalla. Para colmo, hasta casi el final de la ecografía fui una mera espectadora, esperando a que las médicos se dignaran a decirme algo. Hablaron entre ellas en términos médicos como si yo no estuviera delante, algo sumamente desagradable. A esto sí que no estoy acostumbrada, en todas mis ecografías me he sentido parte de ellas y los médicos me han tenido en cuenta a la hora de ir visualiando cada detalle de la ecografía, explicándome con más o menos detalle, pero al menos hablándome directamente.

Ya casi al final la residente tuvo la magnífica idea de decir “bueno, vamos a enseñárselo a la madre”, que lo mismo se creía que me hacía un favor. Giró el monitor y en ese momento me di cuenta de que podían haber realizado la ecografía así perfectamente ya que ambas veían perfectamente la pantalla.

A parte de esto, la ecografía genial porque servidora no es ginecólogo pero ya está acostumbrada a ciertos trminos y entendía aquello que iban comentando, por lo que saber que todo estaba perfectamente me aliviaba a cada segundo que pasaba. De hecho se debía de ver muy claro porque la residente recibió una lección completa de morfolofía fetal.

Lo curioso es que no se cuántas ecografías habrá realizado la residente pero reaccionaba como si fuese la primera vez, o como si el bebé fuese suyo. La verdad es que tenía cara de niña la mañana de reyes y a cada movimiento no hacía más que decir “OHHHHHH QUÉ BONITOOOOOOO” sin dejar de sonreir. Y yo pensando, “coño, pues si tan bonito es déjamelo ver, que para eso ES MÍOOOOO”.

Fue un placer ir escuchando cómo tiene todos sus órganos en su sitio, perfectamente desarrollando y funcionando como corresponde a su momento de gestación. Es un bebote muy activo y movido, no paró de dar golpecitos durante toda la ecografía, no se si es que no le gusta o es que le encanta sentir el transductor, lo cierto es que allá donde iba golpecito que le daba.

Confirmado que es NIÑO. Confieso que esperaba que aquello que parecían genitales masculinos en la ecografía 4D fuera un borrón -es que es pensar en toda la ropa de niña que tengo guardada y me entra una pena…- pero no, el niño sale al padre y los tiene ahí, bien plantados. Que no se diga.

Por tamaño corresponde aproximadamente al tiempo de gestación, todas las medidas unos días por encima pero en general acorde a 21 semanas -la ecografía fue de 20+4-, aunque admito el margen de error porque a la residente le costaba afinar con el transductor. De hecho, no consiguió cogerlo bien para una buena foto, pero bueno, menos es nada.

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Y su entorno perfecto también, el líquido amniótico en cantidad adecuada, placenta en posterior, nada que objetar, afortunadamente. Disipados mis temores de que mis escapes sean líquido amniótico, es algo que me ha dejado muy tranquila.

Lo curioso es que en ningún momento me han preguntado qué tal me encuentro, si hay algún problema o achaque, ninguna cuestión sobre mi estado. No recuerdo si esto es normal, y como tampoco tengo nada especial que decir relevante para el embarazo, afortunadamente, porque mis achaques son totalmente normales y no afectan ni al bebé ni a la marcha del embarazo.

Y con esto de un bizcocho salí de la consulta muy contenta, a pesar de no ser una ecografía “ideal”, por el simple hecho de que mi Polvoroncillo es un bebé sanote que se está desarrollando bien, no hay dinero que pague esto.

3 thoughts on “La ecografía morfológica de las 20 semanas

  1. [Chur]

    No te imaginas la ilusión que me da y la gran sorpresa al enterarme que esperas a tu tercer bebé. Me sentí muy identificada. Te sigo desde que Iván era bebé y luego Antía y mi segunda hija se llevan poco. Me encanta leer que todo va genial, wow ya vas a la mitad, que emocionante.

    Me dio mucha risa que le digas polvoroncillo jaja ya leí el post al respecto. Bendiciones hasta allá.

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  2. Piruli

    Un fastidio que sean unos profesionales tan poco empaticos y no pensasen nada en ti. Pero bueno, lo importante es tu polvoroncillo va viento en popa. Ir pensando nombres que cuando quieras parpadear dos veces lo tendrás entre tus brazos.
    Besos

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  3. planeandoserpadres LTR

    Esta fue mi ecografía preferida el embarazo ¡hasta se me escapó una lagimilla cuando me dijeron que mi bichilla sería niña! Eso sí, se ciñeron a la prueba y ni una pregunta sobre mi estado ni nada más, como a ti.

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