Empezando de nuevo el camino

Desde que supe de mi preñez, pese a no hacerlo público y oficial, no quería dejar de contarlo en el blog, y por eso he ido guardando en borradores, como post publicar cuando diera a conocer mi estado, todo lo que se me iba pasando por la cabeza estas primeras semanas de embarazo.

Me pasa por no titular bien los borradores que creía que en este post hablaba de la 4ª semana de embarazo y hoy, cuando he ido a revisar para publicarla, me encuentro que es más o menos lo que escribí hace un par de días, cuando os contaba cómo fue ese test positivo.

Si lo llego a saber, hace dos días doy a enter y me ahorro el trabajo de elaborar un post nuevo, sin embargo, así podéis comprobar que no miento ni un ápice y que soy capaz de escribir casi lo mismo dos veces, con un mes de diferencia entre uno y otro.  Y digo casi porque hay una diferencia obvia: tenía los sentimientos a flor de piel y hacía patentes mis miedos y mis dudas en ese momento, que 4 semanas después no se han disipado pero sí se han matizado, es lo que tiene ir asumiendo y normalizando la situación.

Es posible que resulte cansina. Pero creo que esta entrada, pese a ser prima hermana de la que os decía, merece ser publicada. Porque fue lo primer que se me pasó por la mente cuando aún me hayaba bajo el shock del preñamiento inesperado y no se merece coger polvo en el cajón de borradores.

(Entrada escrita el 14 de enero del 2015)

En teoría hoy tenía que venirme la regla. Pero hace ya dos días que se que estoy embarazada. Soy de las que cree fervientemente que una mujer sabe cuándo está embarazada, o al menos yo lo se, sin necesidad de tener que hacerme test alguno. Y en esta ocasión también lo presentía. Conozco mi cuerpo. Soy de las que sabe efectivamente que estoy embarazada antes de que me falte la regla.

Llevo varios días sintiendo fatiga (entiéndase por fatiga esa sensación de nausea poco agradable) cuando llevo más horas de la cuenta sin comer. Me duelen los pechos y tengo los pezones hiper-sensibles (y esto con una niña de 3 años y medio que aún mama, se nota más). ¡Me aprietan los pantalones!. Y juro que no me he puesto ciega de polvorones, al menos no de los que se comen (es obvio que de los otros polvorones sí, y también engordan).

A día y medio de que me tenga que venir oficialmente la regla recuerdo que tengo algún test de embarazo por ahí guardado, encuentro un par de tiras reactivas, miro que no estén caducados y aprovechando que llevo toda la tarde sin orinar, me hago un test para descartar que esas sensaciones raras que tengo no son síntoma de embarazo. Total, ya lo se, el test va a salir blanco.

Hago pipí en un vaso de plástico, introduzco la tira reactiva hasta la marca límite y espero a que se empape. Lo dejo sobre la encimera del baño mientras me subo los pantalones y me recoloco la ropa. Estoy tranquila porque se que va a salir blanco. Blanco nuclear. Es lo de esperar. Pero antes de que me de tiempo ni siquiera a dudar la veo.

Sí. Ese test que tenía que ser blanco revela una raya paralela a la de control. Nítida pero suficientemente clara para no dejar lugar a dudas de que, efectivamente, es una raya. El test es positivo. Estoy embarazada.

Me hago un pipitest casi 2 días antes de la falta con la orina de media tarde, que se supone que la concentración de la orina es menor (porque además bebo agua en abundancia), y sale una raya totalmente visible.

Estoy en shock. Yo solo iba a hacer pipí, lo juro, quién me manda recordar que llevo días con sensaciones raras y que tenía algún test guardardo, lo busqué solo para quedarme tranquila y asegurar que esos síntomas no eran de preñez. Y voy y me encuentro las dos rayitas.

Por si acaso a la mañana siguiente lo repetí de nuevo, lo mismo veo mal (ilusa de mi). Pero no, con la orina concentrada de toda la noche sin orinar, la raya estaba de nuevo ahí. No hay duda.

Estoy embarazada.

Vamos a ser familia numerosa.

Cuando se lo diga al futuro tri-padre le da un infarto, fijo.

Y así es como me enteré de que en septiembre volveré a vivir en milagro de la vida. Estoy abrumada, asombrada, asustada. Estoy ACOJONADA. Porque ya me había instalado en la comodidad de ser madre de dos. Porque en esta casa ya no se cambian pañales desde hace tiempo. Porque ya dormimos por las noches, porque empezábamos a vivir de nuevo tras la nube de los primeros años de crianza.

Hace meses pensé en cambiar el nombre al blog porque quedaba obsoleto. No pude hacerlo porque para mi era como perder su esencia, motivo por el que añadí una pequeña coletilla que actualiza nuestro estado. Y ahora más que nunca este blog vuelve a ser…

La aventura de mi tercer embarazo.

Que dior nos coja confesaos. Voy a tener tema para rato jajaja.

5 thoughts on “Empezando de nuevo el camino

  1. Opiniones incorrectas

    Con 27 meses de tu vida que vas a pasar embarazada, tienes el registro del título del blog gratis y tó!!! Ay qué guay, a ver si me traes una nuera jajaja

    Besos

    40+5

    Responder

    1. Alejandra La aventura de mi embarazo

      Pues creo que se cumplirán tus deseos porque me da que será Polvoroncilla 😉

      Responder

  2. ALMA

    Felicidades! !!! q noticia tan buena. con lo q tú l9 deseabas !!! familia numerosa pero sobretodo FELIZ. besos

    Responder

    1. Alejandra La aventura de mi embarazo

      Sí, que lo deseaba, no en este momento, pero ya no hay vuelta atrás, así que bienvenid@ sea 🙂

      Responder

  3. ALMA

    Felicidades! !!! q noticia tan buena. con lo q tú l9 deseabas !!! familia numerosa pero sobretodo FELIZ. besos

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

doce + dos =

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.