Viajar con niños: unos consejos prácticos

En esta época de vacaciones en la que muchas familias se desplazan fuera con los niños, no están de más unos consejillos sobre cómo hacerlo, sobre todo si tenéis niños muy peques y nunca habéis viajado con ellos.

Nosotros viajamos mucho. No grandes viajes, todavía no hemos salido de España – Portugal no cuenta- ni hemos pasado unas vacaciones de ensueño pero sí hacemos escapadas, vamos a ver a la familia de la otra esquina del mapa, desde que tengo la tienda hemos ido a la capital varias veces o a otras ciudades a dar talleres de porteo, y ya llevamos kilómetros a nuestra espalda.

Eso me ha ayudado a saber planificarme y organizarme mejor a la hora de viajar con los niños, sobre todo en lo que a cuestión de equipaje se refiere. He aprendido a detectar lo imprescindible y reducir el volumen de nuestras maletas, que si bien no es un impedimento para viajar en un coche con un buen maletero, es un jaleo viajar con cosas de más que no se usan, se pueden olividar, y el día de mañana que se de la circunstancia de viajar en avión, ya tendremos la lección aprendida.

¿CÓMO ME ORGANIZO?

Sí, hablo en primera persona porque soy la única encargada y responsable de la logística viajera, me encargo de todo excepto del equipaje de Papá, que solo me faltaba preparar también su maletita.

Ropa y calzado: En primer lugar, valoro dónde vamos y me informo del tiempo-climatología, para acertar lo máximo posible en el equipaje y no saturar la maleta de porsiacasos, que acaba siendo lo que más abulta. Yo calculo una muda por día y una de recambio por cada dos días salvo que pueda lavar ropa, entonces calculo una muda diaria. Lo más socorrido es llevar ropa fácilmente conjuntable y que se pueda combinar entre ella, para no tener que llevar conjuntos completos que suponen más piezas de ropa. Para el niño vaqueros o pantalones, camisetas y alguna camisa, y para la niña falditas, pantalones o leggins y camisetas o blusas, que todo vaya con todo, para aprovechar mejor las prendas. Algún conjunto más arregladito a cada uno por si se tercia y no vernos “desarreglaos”. Los zapatos más ponibles y conjuntables, como mucho dos pares.

Si vamos a sitios especiales, como playa o montaña, conviene hacer una lista con lo imprescindible para no dejarnos en casa nada importante, y guardarlo todo junto en el mismo lugar. Para la nieve: mono, guantes, botas, gorro y abrigo que no falten; para la playa y piscina: gorro, bañadores, pañales de agua, chanclas y protector solar.

Productos de aseo: para los niños siempre llevo los botecitos de champú, gel y crema hidratante de muestra que voy recopilando -las Cajitas Nonabox contribuyen a ello-, tienen un tamaño ideal para viajar y se suelen vaciar con el uso que le damos, por lo que venimos menos cargados a la vuelta.

Productos de higiene: pañales, toallitas, calculo 4 pañales de media al día y multiplico por los días que estaremos fuera. Es fácil encontrar un lugar para comprar pañales por lo que no hace falta ir excesivamente cargados. Toallitas como mucho un par de paquetes, uno para la maleta y otro para llevar en el coche.

Medicinas: es un porsiacaso, así que llevo un termómetro, un bote pequeño de Apiretal, uno de Dalsy, Vicks Vaporub (para las plantas de los pies en caso de tos), Arnidol, una barra para las picaduras de mosquitos y alguna cremita para irritaciones cutáneas.

Entretenimiento: si vamos a viajar varias horas en coche, hay que entretener a los niños el tiempo que no vayan durmiendo. No faltan la pantalla reproductora con un pendrive a tope de películas y dibujitos animados, la tablet y la Nintendo DS, así mientras se recarga uno, se usa otro y no hay dramas. No soy amiga de que los niños usen las nuevas tecnologías, sobre todo porque Iván pierde el norte con ellas, pero cuando tienen que ir sentados sin moverse viendo el paisaje pasar, son la mejor opción de entretenimiento.
Además algún juguete o libros que no ocupen demasiado y unos lápices de colores siempre vienen bien.

Avituallamiento: Siempre llevo una bolsa con comida básica, para que no nos falte de nada en caso de que apriete el hambre y para ahorrar, que las estaciones de servicio son de todo menos baratas. Pan de molde, fiambre, galletas, batidos, fruta, snacks variados y algo de bollería tipo croasanes, napolitanas o pan de leche. Y agua a porrón. Así no es necesario parar en caso de que a los niños -o a los padres- les entre hambre. Eso sí, tocará darle un buen aspirado al coche a la vuelta.

Como mis niños comen perfectamente no me hace falta prever nada especial, pero antes de que lo hicieran, es decir, antes de cumplir los 12 meses, si teníamos que viajar sí llevaba previsto comida para los días a estar fuera de casa, así no me volvería loca buscando dónde comprar en el lugar de destino. No soy muy de potitos pero en este caso son una buena solución, a razón de uno de comida y uno de cena por día más lo estimado para la merienda – que solían ser un par de frutapura o similares-; como la leche va puesta me ahorraba el desayuno, pero por si acaso llevaba una bolsita de papilla de cereales y un poco de leche de fórmula, que nunca está de más, pero no el bote entero sino un pequeño envase fácil de guardar. En este caso, una cucharita y un babero no está de más, baberos desechables mejor, para no cargar con baberos sucios que no podremos lavar en varios días.

Portabebés ergonómicos: no pueden faltar. Imprescindibles, las dos mochilas ergonómicas y una bandolera, así se que siempre vamos a estar bien cubiertos. Si llevamos mucho equipaje porque vamos a estar bastantes días fuera la silla de paseo se queda en casa, pues no la solemos utilizar y para qué cargar con ella.


¿CÓMO VIAJAMOS?

Depende mucho de los kilómetros que vayamos a hacer y la hora a la que tengamos que llegar al destino. Por norma nos gusta llegar temprano para tener más tiempo libre y no desaprovecharlo en el trayecto. En caso de ser un viaje de 2-3 horas intentamos salir por la mañana temprano.

Si se trata de un viaje largo, viajamos de noche. Hemos comprobado que es lo mejor y lo más práctico, aunque ello requiere que vayamos bien descansados para no fatigarnos al conducir a esas horas, por lo que debemos llevar ya una buena siesta a nuestras espaldas. Como nos solemos turnar para conducir, el primero que conduce debe ir algo más descansado y así el otro puede hacerlo en el coche. Intentamos no conducir demasiadas horas seguidas, descansar lo necesario y, si hace falta, parar y echarnos a dormir. Lo importante no es llegar antes sino llegar bien.

¿Por qué viajamos de noche? Pues porque si los niños van dormidos para ellos es mucho menos cansado y largo, está comprobado. Y menos largo para nosotros, porque viajar en coche con los niños despiertos pidiendo agua, galletas, bocadillo, pipí, caca, además de hacer largo el viaje acaba con la paciencia de un santo. Así que si van dormidos, eso que nos evitamos.

Todo depende del destino, si es un viaje de llegar a destino por la mañana calculamos las horas y le sumamos un par de ellas más -calculando paradas e imprevistos-. Los niños van con prendas cómodas que sean fáciles de poner y quitar en caso de cambios de temperatura, por lo general no hay nada mejor que un chándal. Si tenemos previsto salir en plena madrugada, acostamos a los niños ya vestidos y así los trasladamos al coche dormidos, no se suelen despertar y si lo hacen, al ser de noche, suelen coger de nuevo el sueño con facilidad.

Si el destino no requiere hora fija de llegada o necesitamos retrasar la salida lo máximo posible -suele ser a la vuelta, para aprovechar el último día de estancia-, preferimos salir a última hora de la tarde, sabiendo que los niños estarán cansados y se dormirán al poco de iniciar el viaje. No suele fallar.

Como de todo se aprende, el penúltimo viaje de vuelta fue movidido gracias a una gastroenteritis vírica, así que aconsejo llevar bolsas a mano que en caso de vomitona en el coche las vamos a agradecer. La ventaja de llevar el equipaje a mano es que podremos cambiar al vomitador sin problemas. El paquete de toallitas a mano para limpiar los restos también las vamos a agradecer.
Y si la funda de las sillas es de fácil limpieza, fácil de desenfundar o podemos poner una funda por encima para un viaje largo casi que mejor, porque una vomitona que pringue la silla puede ser muy desagradable. En este caso agradecemos que fuera Antía la que vomitó, pues la funda de la silla Q-Retraktor Fix -de la que os hablaba en esta entrada– es muy fácil de limpiar y se desenfunda sin problema, cosa que no ocurre con la de Iván. Aunque para el próximo viaje largo me planteo usar las fundas de rizo de Ikea y quizás algún empapador desechable por debajo, noseaqué.

Así hemos hecho ya muchos viajes y salidas y nos ha funcionado, no hemos echado nada de menos ni nada de más, hemos ido cómodos y tranquilos.

Tengo que decir que el hecho de dar lactancia materna, portear y colechar nos facilita mucho los viajes, sobre todo porque no necesitamos cargar con biberones, calientabibernos, platos, termos, botes de  sillitas de paseo, cuna de viaje y cualquier producto de puericultura que se antoje imprescindible. Útiles, posibles aunque cuestionable. Imprescindibles, para nosotros no.

Para no alargar la entrada, dejo para una segunda parte alojamiento y comidas cuando estamos fuera, pues también ahí somos bastante prácticos y creo que os podrán ser útiles nuestras ideas. Espero que lo que os he contado os sirva, ya me diréis si ponéis en práctica alguna de las ideas.

 

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2 thoughts on “Viajar con niños: unos consejos prácticos

  1. batallitasdemama

    Pues nada a esperar la segunda parte que me ha parecido interesante. Un beso

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  2. Marieta

    Muuuy interesante… en estos temas cualquier consejo o truquillo siempre viene bien!!!

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