Sobreviviendo al I Evento de Madres Blogueras #8J

Recién acabo de sentar mi culo en el sofá después de un no largo pero sí cansado viaje a la capital para asistir al I Evento de Madres Blogueras organizado por Madresfera y Yo Dona.

No, coger el portátil no es lo primero que he hecho al llegar a casa, lo primero ha sido tirarme un buen rato con mi niña a la teta ya que ella me ha echado de menos y yo a ella también, pero necesitaba un super vaciado intensivo que me volviera a la normalidad. Vamos, que venía cargadita cual vaca lechera.

Ahora, con la niña de nuevo en la teta pero más relajada, puedo sentarme a escribir lo que me he traído de este encuentro, antes de que se me pase la emoción y vaya olvidando detalles. Aunque seguro que me olvido de un montón de cosas, el cansacio y la falta de sueño no son buenos aliados en estas lides.

La verdad es que no tenía muy claras las razones por las que fui. O sí. Simplemente quería ir, quería estar allí. Y allí sentí por qué quería estar allí, porque soy parte de esto que se llama blogosfera maternal, y  por primera vez siento que esto no es solo un pequeño espacio personal, sino algo que cuenta en un colectivo que tiene mucha presencia y sobre todo mucha fuerza.

Mi sensación ahora que estoy en casa tras un fin de semana intensísimo, es que me ha sabido a poco. Sí, ha sido un evento con muchas actividades concentradas en un solo día, muy poco tiempo para aprender y sobre todo para interaccionar con todos los asistentes.

Yo llegué algo tarde ya que viajaba en AVE esa misma mañana -shhhh guardadme el secreto de «lo incontable»- y al bajarme del metro, corriendo con la maleta y con mi compi de viaje Lou, al girar la cabeza vi un rostro conocido, ¡Maca! Mamá por Bulerías, ¡empezamos bien!

Lo primero que recibí al entrar -además de la acreditación y la bolsa con el material- fue un abrazo de Natalia Senón, a quien tenía muchísimas ganas de conocer personalmente por fin, después de tanto tiempo charlando y colaborando juntas en varias ocasiones.

Ya estaba Laura de Madresfera haciendo su intervención, me tocó estar un ratín de pie hasta que se sirvió el desayuno. Y aunque iba ya cansada después de haberme levantado a las 5 de la madrugada -y me había a costado a las 3 a.m.- preveía que iba a ser un día agotador. Durante el desayuno aproveché para saludar a la anfitriona, Mónica, y ya vinieron los primeros besos y abrazos, que se sumaron a los de la comida, buscar entre 300 caras alguna conocida, intentar adivinar quién era quién -la acreditación era muy discreta- tuitear dando indicaciones de dónde estábamos, presentaciones, caras nuevas, ¡un no parar! tanto que por hablar no comí, y con lo que a mi me gusta comer, ya tenía que estar yo a gusto para preferir charlar que picotear.

Sobre la programación, la disfruté y me aburrió casi a partes iguales, aunque no soy objetiva, llevaba un cansancio y una falta de sueño que invitaba a ello. Lamento eso sí haberme perdido la introducción de Mónica, creo que a mi también se me hubiera escapado una lagrimilla.
 La parte de Laura sí la escuché, y sentí un cosquilleo cuando habló de la evolución de la blogosfera maternal con un gráfico ilustrativo y comprobé que yo estaba ahí, cuando la rayita de evolución era mínima, allá por el 2007.

La charla de las marcas fue lo que me esperaba. Un muy quedar bien por parte de las marcas y una propuesta de buenas intenciones bastante lejos de la realidad, la contundente respuesta de Walewska hablando en nombre de muchas blogueras y el puntito saleroso de la desmadrosa Desmadreando, para cerrar con buen sabor.

La charla de las blogueras, confieso que estuve a puntito de fumármela, de no ser por Mamá en Alemania habría aprovechado para irme a descansar al hotel. Sí, a priori era la que menos interés me suscitaba, básicamente porque, más o menos famosa, yo también soy bloguera, probablemente desde antes que la gran mayoría de las que intervenía. Pero me había calentado y no quería irme pensando en perderme algo bueno aunque al final fue como me esperaba, no me aportó nada nuevo, me resultó tediosa por falta de ritmo y dinamismo. Una pena porque creo que se podría haber sacado mucho más.

Todo lo contrario que el taller de SEO, que me supo a nada. Lo confieso, era mi principal interés de todo el programa, por conocer personalmente a Natalia Senón y por aprender algo más de esto tan desconocido pero a la vez tan importante, y se me hizo breve no, lo siguiente. Menos mal que Natalia es una máquina y supo hacer del menos el más, explicando muy bien los conceptos más relevante.

Carlos Bravo estuvo simpatiquísimo. Vale, lo confieso, yo también le dije por lo bajinis a mi compañera de viaje «que mono es el de la perillita», y es que oye, que nos alegró la vista a más de una. Casi sale corriendo cuando nos dijo que publiquemos un 30% más que las demás, momento de «¡pero dónde vas chaval, que somos madres y tiempo es algo que estimamos pero no tenemos!» pero al final salió airoso y con unos consejillos que parece debemos de llevar a cabo. Así que al acabar de leer esta entrada ya le estáis dando a Google +1 si queréis que os siga deleitando con mis historias. 

Vicent Senón no tuvo tiempo de abrir la boca, y estoy segura de que hubiera aportado muchísimo. Quizás estaba dando palmas por debajo de la mesa -«¡coño, que me he librado!»- y se fue más feliz que una perdiz, quien sabe.

La charla de seguridad muy interesante y de nuevo breve, porque en ese tema hay mucha tela que cortar. Aunque corte el que le dieron a Borja Adsuara para que acabara ya su intervención, casi dejándole con la palabra en la boca.

La última parte ya pudo conmigo. El momento «Blogspot vs WordPress» me pareció partidista a favor de blogspot sin comparar igual por igual ambas plataformas, y el «jolín es que eso no es cierto» de la ponente no era la mejor manera de demostrar que Blogspot es mejor, o al menos o igual, que WordPress. Lo de los sorteos estuvo a punto de matarme de sopor. La parte de diseño me gustó más pero a esa hora mi cabeza no daba para más.

Eché de menos en falta algo que fomentara la interacción entre las blogueras asistentes, tal como una dinámica de grupo o al menos algo más de tiempo, pues solo dispusimos del tiempo del desayuno y la comida, que si hablabas no comías y si comías no hablabas. Yo no comí. Hubiera sido genial haber organizado menos mesas redondas/charlas/talleres y haber dedicado un poco más a que las blogueras pudiéramos conocernos, propuesta que me apunto para la próxima.

Seguramente
si me pongo a enumerar a quien tuve el placer de conocer me olvidaría a
alguien, además de que de muchas recuerdo los blogs pero no los nombres
personales, desastre que es una. Me encantó volver a saludar a las
mamis blogueras que ya conocía, a las que solo conocía virtualemente
pero no en persona y que deseaba por fin ver cara a cara y abrazar, a
las que no conocía de nada pero que me alegro un montón de conocer, a
quienes están detrás de los perfiles corporativos de las marcas,
descubrir que detrás de cada blog, de cada nick-seudónimo-perfil, de
cada marca hay una persona de verdad. Muchas caras, muchos abrazos, muchas conversaciones, ¡Ninguna decepción!

Me
faltó muchísimo tiempo para charlar más con quienes tuve oportunidad de
entablar conversación, tiempo para descubrir a más gente. Me quedé con
ganas de hablar con blogueras con quienes no llegué ni a coincidir, o
con las que cuando yo iba a acercarme a ellas estaban en plena
conversación y no era plan interrumpir o viceversa, que cuando las veía
libres yo estaba hablando y no quería cortar mi conversación por no
dejar a la otra parte con la palabra en la boca. Es muy difícil conocer a
300 personas en un día, y más con un tiempo limitado para interactuar.

Me sorprendió muchísimo la cantidad de gente que me conocía, por mi blog y por mi tienda, pero sobre todo cuando me decían que mi blog fue el primero que conocieron y que gracias a él empezaron a escribir el suyo, lo que para mi es todo un orgullo. Hubo alguna que otra valiente -más de una- que me dijo que se lo había leído entero el día que lo descubrió, ¡hay que tener ganas!

Tuve mi pequeño momento egoblogger -pero solo hacia mis adentros- al pensar que mi
blog es de los primeros de la blogosfera maternal, de hecho antes de que
existiera tal, y de los primeros en participar en Madresfera, si no me
equivoco por entonces solo había unos 50, y ya parecían muchísimos. Pero
no os preocupéis, que no voy a dar la brasa con ello ni se me va a
subir a la cabeza, porque el único mérito fue quedarme embarazada en el
2007 y sentir la necesidad de contarlo.

Me
soprendió la cantidad de blogueras que, al decir quién era yo, me
contestaban que mi blog fue  el primer blog al que habían llegado,
alguna que se lo había leído entero del tirón -que ni yo he sido capaz
de hacerlo- y que ello les animó a abrir el suyo. Creo que no puede
haber mayor orgullo que saber que has servido de referente para alguien. 

Me sentí super cohibida. Yo, que no he sido tímida en mi vida, era como un pececito de acuario en medio del océano, tanto que casi pensé qué leches hacía yo allí. Soy muy segura de mi misma y creo que en realidad soy tal cual muestro en el blog, y pese a que siguiendo los tuits tenía localizadas a muchas blogueras, tenía la sensación de que no era quién para acercarme a tal o cual, si apenas hemos tuiteado, si no nos leemos, a ver si esta se va a pensar que para qué me acerco a ella. Quizás esto no me dejó disfrutar todo lo que hubiera querido y me dejó con ganas de haber conocido a mucha gente.

También me di cuenta de lo
mal que nos vemos a nosotras mismas, porque descubrí a mamás, mujeres
que en el blog se describen -y dibujan- exagerando defectos y que en la
realidad son guapísimas por dentro y por fuera.

Y me quedó muy claro que,
siendo mamás blogueras que demostramos nuestro interés por las nuevas
tecnologías, nos movemos en el mundo 2.0, abrimos con nuestra crianza
una ventana al mundo, pero aún así nos deben seguir viendo como unas
marujas aburridas que solo nos preocupa tener nuestra casa como los
chorros del oro, o eso es lo que nos dan a entender regalándonos una
bolsa llenos de productos de limpieza. Qué poco nos conocen y qué poco
nos leen, pues creo que somos la gran mayoría las que despreciamos las
tareas caseras y peleamos o añoramos un poco de tiempo para nosotras. Decepción total. Aunque mi hijo flipó con las bolitas para el wc, -«mamá me gustan mucho las bolitas para el wáter, son muy guays, me dejas que las ponga yo?»-, ahora me acuerdo del #8J y de Madresfera cada vez que voy al excusado, y no de la marca porque no tengo ni puñetera idea de cuál es, lo que en definitiva es una campaña de marketing muy mal enfocada.

Señores de las marcas, que a las madres blogueras no se nos conquista regalándonos detergente de ropa, lavavajillas y desinfectantes de wc, si acaso el mayordomo, pero no los productos de limpieza. Una laca de uñas, una crema reafirmante corporal, una sesión de belleza o spa, un fular, una cartera, cualquier detalle mínimamente femenido, digo yo, por no decir que si hubiera sido algo tecnológico muchas hubiéramos sucumbido a sus encantos. O un detalle tan sencillo pero bonito como un chupete personalizado al estilo de Tutete, que ellos sí saben tener un detalle -además e invitar a varias blogueras a desayunar-.

De allí me traigo muchas cosas, y todas positivas:

– Mi libro firmado por Mamá en Alemania, mi primer libro firmado por su autor, con una dedicatoria escrita con mucho cariño que guardaré como un tesoro.

– El recuerdo de compartir experiencia con una mamá y amiga a quien por fin pude abrazar después de años de amistad a través de nuestro pequeño foro y Facebook.

 – La maleta llena de besos, abrazos  y el placer de haber conocido a gente tan buena.

– Descubrir que hay gente que está dispuesta a echarte una mano sin apenas conocerte, y de manera totalmente desinteresada. Porque no todo en esta vida se paga con dinero y a veces una cadena de favores, hoy por ti mañana por mi, levanta muchos sueños e ilusiones

– La sensación de pertenecer a algo muy grande y que mi pequeño espacio es parte de ello.

– Las ganas de más, de otro evento, otro sarao, otra oportunidad de compartir tiempo y charlas con otras mamás blogueras.

– Algunos que otros conocimientos prácticos que no prometo poner en práctica. Porque está bien conocer las herramientas a nuestro alcance, pero no nos debe ir al vida en aplicarlas todas. 

No habrá otra vida para el blog después del #8J, por aquí sigo siendo la misma. No os voy a freír a invitaciones a G+, no voy a cambiar la imagen del blog para que sea más atractivo, no voy a aplicar conocimientos de SEO -esos me los guardo para mi página profesional, que es donde debo aplicarlos-, el blog seguirá tal cual. Si en algún momento cambia algo será porque yo sienta que debe ser así, como cuando voy a la peluquería o me pinto las uñas de otro color. 

Porque el blog es una parte de mi vida y, al igual que yo, lo importante no es que le guste a los demás sino que me guste a mi y eso no hay ranking o seo que lo ponga en duda.

8 thoughts on “Sobreviviendo al I Evento de Madres Blogueras #8J

  1. Marieta

    Chica, tu Blog está genial asi que no tienes que cambiar nada de nada!!
    Tengo la sensación de que te supo a poco o que esperabas otra cosa, no?
    Quedate con lo bueno, que por lo que veo hay muchas cosas ( no sabes la envidia que me da lo del libro firmado de mama en Alemania!!), y disfruta con el recuerdo de todas esas cosas bonitas que te dijeron, sobre el blog, sobre tu tienda y sobre ti.
    ah! Y q razón tienes sobre lo de las marcas… cuando cambiará esto? Todavía no conocen a las mujeres y a las mamás menos!!!
    Un beso!

    Responder

    1. @Alesandrilla

      Me supo a poco porque hubo muy poco tiempo para estar con las blogueras y me quedé con la cosa de haber conocido a muchas, haber podido hablar más, que hubiera un poco más de convivencia.

      Lo de las marcas es que no tiene nombre, si fueran 300 blogueros me pregunto si también les regalarían productos de limpieza :S

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  2. Opiniones incorrectas

    A mí por ser madre ó esposa me mandan un lavavajillas ó una sartén y arde Troya.

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    1. @Alesandrilla

      Porque no he querido incendiarme pero no saben la mala prensa que se han hecho con los regalitos. Para meterles las bolitas de wc por ahí, que tienen el tamaño ideal 😉

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  3. adormir

    Tu blog esta genial y sin cambiarlo seguiras teniendo los mismos visitantes y lectores! Un besazooo

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  4. @Alesandrilla

    Es algo que nunca me ha preocupado, me encanta escribir en el blog, siempre lo he hecho de manera espontánea sin buscar que venga más gente y me siento super orgullosa que se me lea sin necesidad de usar trucos 😉

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  5. Mamá en camino

    Ay que envidia conocer otras madres bloggers, yo de mi país conozco dos nada más y me encantaría un evento cómo que cuentas…sin tanta charla eso sí!! Y bueno, el regalo de los patrocinadores….grrrrr!!
    Yo me leí tu blog entero mientras estuve en cama en mi embarazo y se nota tu toque, no lee cambia nada porque otros te digan, sino porque te nace, que este es cómo un hijo tuyo también

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  6. Si es tu primer Madresfera Blogger's Day, esta información te interesa - La aventura de mi embarazo

    […] yo no me he perdido ni una sola edición de Bloggers Day, también viví mi primera vez y sí, reconozco que fui con miedito pensando qué narices pintaba allí una blogger de provincias, […]

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