Re-descubrir la vida a través de la maternidad

No cuento nada nuevo si digo que la maternidad me ha abierto los ojos a una nueva forma de ver la vida y de vivirla que antes de ser madre no me hubiera imaginado. Pero eso no es nuevo, ya lo sabéis, llevo 5 años hablando de ello.

Hoy hablo de cuando veo que son otras las que se sienten así, cuando de repente te encuentras con alguien que hace años que no ves y que la maternidad ha cambiado de manera radical su manera de concebir la vida. Me sorprende y a la vez me alegra cómo han encontrado el equilibrio en una experiencia que desequilibra tanto una vida, será porque precisamente el ver la vida a través de los ojos de nuestros hijos nos hacer darnos cuenta de lo mal que invertíamos nuestras energías en preocupaciones que no lo merecían tanto.

Por la circunstancia de la maternidad me he encontrado con una antigua conocida. No, no eramos amigas ni mucho menos, solo que coincidimos en una etapa de nuestra vida, allá cuando lo que más nos preocupaba era sacar una carrera adelante -bueno, a ella más que a mi- y prepararnos para nuestro futuro laboral. Recuerdo que era muy estudiosa, muy exigente consigo misma, muy responsable y muy, muy, pero que muy pija, tanto que podía hasta parecer superficial.

Ahora es mamá de un precioso bebé y nos hemos reencontrado en el grupo de lactancia. Sorpresa mayúscula cuando la vi, pues si tuviera la posibilidad de acordarme de todas las niñas, chicas y mujeres que he conocido en mi vida -cosa harto imposible- la última a la que hubiera imaginado dando teta, o la primera a la que hubiera imaginado con un biberón en la mano, es a ella. Hablo ahora, porque evidentemente hace 6 años yo me veía con biberón, chupete y carrito en mano, y aquí me veis.

Ahora es una mamá feliz a quien la maternidad le ha dado la pausa que su vida necesitaba. Sigue trabajando y tiene un trabajo de mucho estrés y responsabilidad, pero el ser mamá le ha traído una serenidad que le ha hecho relajarse, encarar la vida de otra manera y darse cuenta de que con nervios y estrés no se vive. Ha descubierto una crianza al margen de libros, métodos y consejos, una crianza que le sale, la crianza que quiere. Le ha plantado cara a quien no apostaba por ella y le intentaba inculcar “lo normal”, y se siente feliz de haber sido cabezona y dejarse guiar por su instinto, sus ganas de hacer las cosas. Disfruta dándole el pecho a su bebé, disfruta durmiendo bien cerquita de él, disfruta cogiéndolo en brazos, disfruta de no exigirse y dejar que la maternidad fluya.

La escucho y pese a que la maternidad no es fácil y su bebé es un bebé con todas sus cosas, ella derrocha serenidad.
Su bebé le ha dado el equilibrio que le faltaba, le ha hecho darse
cuenta de cómo antes se preocupaba en exceso por cosas que no lo
merecían y la energía que ha derrochado en ello. Ayer me decía que ojalá hubiera sabido antes de ser mamá todo lo que ha ido aprendiendo para haber disfrutado más desde el principio, porque es ahora que su bebé tiene casi un año cuando ha llegado a ese momento de equilibrio, que ojalá hubiera leído más para estar más preparada, y que todo lo que está aprendiendo con su bebé lo pondrá en práctica con el siguiente. Tanto que ha estudiado para labrarse una profesión de éxito y no estudió para ser madre, peso esto es así, a ser madre se aprende cuando por fin tienes a tu bebé en brazos, porque en el momento que te conviertes en madre comienza un aprendizaje mutuo.

Me alegro de verla tan feliz, tan serena y con tantas ganas de vivir su maternidad. A mi me pasó igual, aunque sí leí mucho sobre crianza, sobre todo experiencias de otras mamás -no descubrí a Carlos González hasta que Iván tenía ya unos meses-, la verdadera revelación vino una vez lo tuve en brazos. Y sí, ciertamente hubo un momento en el que lamenté no haber sabido más, un ejemplo claro es el porteo, lo que yo hubiera disfrutado de llevar a mi niño bien cerquita, pero para atrás ni para coger carrerilla. Entendiendo perfectamente esa sensación de pensar que podía haber disfrutado más de esos primeros meses si hubiera sabido lo que sabe ahora pero ¡ah!, no exite la pócima de la experiencia, hay que vivir, probar y experimentar por una misma, nadie lo puede hacer por nosotros.

No hay que pensar en todo lo que nos hubiera gustado haber hecho las cosas de otra manera una vez hemos andado el camino, porque no lo podemos desandar. Lo mejor es alegrarnos de haberlo descubierto aunque sea tarde, disfrutarlo a partir de ese momento, pensar que hasta entonces lo hicimos lo mejor que pudimos, y guardar nuestra experiencia para el futuro.

5 thoughts on “Re-descubrir la vida a través de la maternidad

  1. Opiniones incorrectas

    Yo siempre he pensado que la maternidad tiene que ser algo tan grande que te cambia de forma increíble la manera de ver la vida y parece que no me equivoco 🙂

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  2. Mo

    Tienes razón, la maternidad es un camino en sí mismo, y muchas descubrimos que nuestra forma de entender las cosas cambia radicalmente…Vaya si cambia!
    Un besote!

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  3. Suu

    A mí la maternidad me cambio en todos los sentidos posibles y mucha gente que creyó conocerme me tuvo que conocer de nuevo. Aunque en mi vida he sufrido muchos cambios y a medida que fui haciéndome mayor por suerte todos han sido a mejor. Encontrarse con alguien del pasado y llevarte esa grata sorpresa carga pilas, verdad?

    Besitos

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  4. Marieta

    Estos peques es que nos ponen la vida patas arriba y nos lo cambian todo! Pero a mejor! Una nueva manera de entender la vida, mucho más dura a veces, pero MAS FELIZ sin duda alguna.
    Es verdad que ahora con el tiempo, y sobre todo las que ya tenemos dos, nos gustaría saber en el momento en que tuvimos al primero lo que sabemos ahora y no haber cometido los "errores" que en su día cometimos por nuestra ignorancia en el tema…pero supongo que ese es el camino de ser madre, que nuestro instinto nos guía y que nunca terminamos de aprender porque ese camino es largo y todavía nos queda!

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  5. Lo que no me contaron de la maternidad - La aventura de mi embarazo

    […] y emociones que no quieres compartir, pero se habla de ello, de lo maravilloso, de cómo te cambia la vida cuando eres madre, y de lo menos […]

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