23 meses y cuenta atrás

Mi niña ha cumplido ya 23 meses, hace 3 días, por lo que ahora mismo está ya en el último descuento a los 2 años.
Ains… si yo os contara todo lo que se me pasa por la cabeza solo de pensarlo. Esta mañana, de camino al colegio con mi grande de la mano y la peque dormida en la mochila, me puse a pensar en cuando era bebé… ¡y casi no me acuerdo!. Es decir, me acuerdo que ha sido un bebé, era muy pequeñita, preciosa, con sus ojos azules y su pelito moreno que luego cambió a rubio… Su tranquilidad, su sonrisa, su alegría, lo mucho que se movía…
Ya no me acuerdo de lo que es tener a un bebé en brazos, y es por eso que tengo la sensación de que mi niña se me escapa de las manos y crece a un ritmo que me supera. Echo de menos a mi bebé, echo de menos esa dependencia total de mi, poder cogerla con dos manos y acurrucarla contra mi pecho.
Pero no me voy a poner triste porque tengo una moza que es un sol y cada segundo con ella hace que me den ganas de comérmela de amor puro. Porque es una niña encantadora, con su carácter y su genio, pero con su alegría y desparpajo, es una niña que enamora. Está mal que lo diga yo, que soy su madre, pero es que no puedo mirarla con otros ojos, pienso que he debido de hacer algo muy bueno en la vida para que me haya regalado este ser tan bonito. Y no uno, sino dos, porque el amor de madre traspasa todas las barreras pero para mi no hay seres más maravillosos, ni niños más guapos, simpáticos y listos en el mundo que mis hijos. Y no es que mis hijos sean los más guapos del mundo, son los más guapos de mi mundo. Ellos son mi mundo.
Mi princesa sigue regalándonos cada día momentos únicos e inolvidables. Lo más curioso de esta etapa es cómo se está espabilando a la hora de defender lo suyo, motivado principalmente por un hermano mayor que le quita todo de las manos. Hace unos días bebí la poca agua que quedaba en la botellita y ella al verme beber pidió; cuando se dio cuenta de que estaba vacía miró con cara de incredulidad a su padre que le preguntó «¿Donde está el agua?» y ella, ni corta ni perezosa y con su expresión de enfurruñamiento y reproche me señaló con sus dedo acusador diciendo entre sollozos «Mamaaaaá» pero queriendo decir «¡Ha sido ella!», ains si supiera hablar le habría faltado tiempo. Papá le llenos la botella de nuevo y ella, precavida, la ocultó entre sus brazos. Le pedí un poco de agua y ella, apretando la botella contra su cuerpo, me decía «¡Naaaaaiiiiii!» con contundencia, así varias veces. Al rato de dejar de pedírselo vino, me dio una palmadita y me dijo «¡Mamaaaaá mientras me ofrecía la botella». Genio y nobleza a la par, y yo unas ganas de comérselo que pa qué.
Tiene una actividad física imparable y no hay obstáculo que se le resista tanto que, después de perseverar, el otro día nos sorprendió montando y pedaleando la bici de su hermano. No necesitó ayuda de nadie, ni siquiera vimos cómo lo hizo, de repente salió de la tienda montada en la bici y pedaleando con las puntas de los dedos porque no alcanza los pedales todavía. Estaba feliz, con cara de orgullo por el objetivo logrado y con la mirada estupefacta de los que estábamos allí. Nadie se creía que con lo poca cosa que es lograra ella sola montar y pedalear. Obviamente, ahora no hay quien la baje, y curiosamente Iván no ha sido capaz de pedalear hace poco, cuán diferentes pueden ser dos hermanos.
Por su independencia me da poco y mucho trabajo a la vez. Poco porque hace ya muchas cosas por si misma y eso resulta cómodo, mucho porque es muy peligrosa y no la podemos dejar sola. Así que con ella tranquilidad pero sin confiarnos, que nunca se sabe.
Mi Princesita, pronto dejaremos de contar meses para hacerlo en años. Y parece que fue ayer que paseaba por la playa luciendo mi barriga preñosa… Y ya han pasado dos años desde entonces. 

5 thoughts on “23 meses y cuenta atrás

  1. Minimundo

    Todos los niños crecen y cada etapa hay que disfrutarla como si fuera la última

    Responder

    1. @Alesandrilla

      Yo procuro disfrutar a tope, hasta de los momentos más insignificates, porque todos llenan nuestra vida.

      Responder

  2. Sofia

    naaaaaaiiii !!!
    jejejeje.

    q post tan bonito, q dulzura desprendes y que amor incondicional por los tuyos.
    y es q son toda nuestra vida.

    crecen q da vértigo, a un ritmo imparable.
    y nos sacan mil y una carcajadas con esa inocencia 😀

    besos

    Responder

    1. @Alesandrilla

      Ains si es que me hacen perder los nervios pero no puedo evitarlo, son mi debilidad :)))

      Responder

  3. Opiniones incorrectas

    Dentro de nada va al instituto jejeje la verdad es que el tiempo pasa muy deprisa 🙂

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

5 − tres =

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.