Portear, algo de toda la familia

Es increíble cómo el porteo se ha convertido en algo tan fundamental en nuestra vida y en nuestra familia. Y cuando hablo de familia no me refiero a nuestro pequeño nucleo familiar de Mamá, Papá y los dos peques sino que lo hago extensivo a los abuelos y tíos, en este caso maternos.

Siempre ha sido mi madre la que se ha hecho cargo de Iván y Antía cuando tocaba trabajar. Con ambos me incorporé al trabajo a los 4 meses y medio, y con ambos la rutina era similar: llevarlos a casa de mi madre normalmente dormidos, en pijama, desayunar allí, darles el pecho y dejarlos para irme al trabajo. A todo esto acompañaba la bolsa con la ropa del día y el cochecito o la silla de paseo.

Con Iván descubrí el porteo ergonómico tarde y fue cuando ya tenía 10 meses, probando un meitai primero y una bandolera después; portabebés que me hicieron disfrutar de una experiencia maravillosa aunque no era la manera normal de llevar a un bebé, al menos no aquí. Mi madre me miraba con cara rara, como si estuviera mal de la cabeza o algo así, tanta tela, en fin, no acababa de verlo.

Con Antía la cosa fue diferente. En primer lugar, aunque me incorporé pronto al trabajo, igual de pronto me quedé en el paro, por lo que pude estar algo más de tiempo con ella; y en segundo lugar porque ya conocía el porteo a fondo, pues ella ha sido porteada desde el nacimiento -me quité así la espinita que tenía clavada con Iván- y porque ya estaba inmersa en ese proyecto que ahora es una realidad, Brazos y Abrazos.

Cuando solo era agente, no tenía más que un blog y daba charlas a las mamás de mi grupo de lactancia, me fui haciendo con un pequeño fondo de portabebés para poder probar los diferentes tipos que existían y así hablar a las mamis con verdadero conocimiento. Unido a mis propios portabebés, me hice con un buen surtido y eso me dio la oportunidad además de portear de mil maneras con mi pequeñina. Uno de los que ya tenía era la mochila ergonómica Boba, por aquel entonces la 2G que la pillé de oferta ya que la descatalogaban porque salía el nuevo modelo 3G y no estaba la cosa para mucho dispendio – Papá sin cobrar, yo sin cobrar, mal asunto- que la compré con objeto de que Papá porteara con Iván ya que lo de los nudos no le iba mucho.

La mochila ergonómica es uno de los portabebés que más hemos usado, por su facilidad y practicidad a la hora de usar. Y es el que usa la familia, esa familia materna cuidadora de mis hijos de la que os hablaba más arriba. Cierto es que mi madre me miraba con cara rara cuando aparecí por primera vez con el meitai y la bandolera, cosas de hippies o de negras que dicen algunos -comentarios que odio, todo hay que decirlo-, pero despertó su curiosidad pese a que nunca se vio con la habilidad para usarlo; el fular elástico le gustó más, quizás porque verme portear a mi bebé tan pegadito le imprimía mucha ternura, y pese a que le enseñé a usarlo mi madre nunca se animó a portear a la niña en él porque se veía insegura.

Así que cuando empecé a usar la mochila ergonómica con ella mi madre vio el cielo abierto, tanto que cuando ya me cogió la época de volver a trabajar, al dejarle la niña me decía “a mi no me dejes la sillita, déjame la mochila que voy mucho más cómoda”, y es que mi madre vio lo que suponía llevar a la peque tener los brazos libres. Pero aún más, vio lo que era ir con la niña en la mochila y que la gente la parara por la calle y mi madre, que le encanta presumir de nieta más que a un pavo real de plumaje, aquello la hizo venirse arriba.

Pero es que en casa de mi madre además están mi padre, mi hermano y mi tío, hermano de mi madre. Y todos han probado la mochila. Y todos, cuando tienen que salir con la niña o me la vienen a traer, vienen con la mochila. Y ninguno quiere la sillita, porque todos adoran llevar a la niña encima, les encanta que se duerma sobre su pecho, les encanta presumir de nieta-sobrina-sobrina nieta.

Papá va con la mochila a todas partes, porque para él, que se agobia cuando sale solo con los dos porque cada uno corre para un lado, es la manera ideal de llevarlos a los dos controlado, uno en la mochila, otro de la mano. Porque si tanto Papá, como los abuelos, los tíos o yo misma tenemos que salir con los dos a la vez, sabemos que podemos atenderlos y tenerlos controlados sin problemas. Porque yo misma cuando salgo con los dos e Iván se duerme, lo acuesto en la sillita de paseo, me pongo a la niña en la mochila y continúo con mi ritmo, como si nadie pasara, eso sí, con montones de cabezas girándose y miles de ojos observándome al verme pasar.

Y así es como el porteo se ha convertido en una manera de disfrutar y atender a mis hijos, para toda la familia.

 

3 thoughts on “Portear, algo de toda la familia

  1. Sofia

    jejeje, aquí tb recuerdo las caras raras cuando estrené la bandolera, como me decían q eso era peligroso y q seguro lo dejaba en un cajón.

    yo sigo diciendo q ha sido de lo mejor q he descubierto 😀

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  2. Elena Mejías Sánchez

    Es que el porteo es uno de los mejores descubrimientos para una mamá… y toda la familia 😉 ¡ Besotes !

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  3. 12 Beneficios de Portear al Bebé Recién Nacido - La aventura de mi embarazo

    […] por la calle, si necesitas acceder a algún lugar donde las sillitas de paseo no están permitidas, realizar actividades en familia o muchas situaciones que te encuentras habitualmente donde el cochecito del bebé te lo pone […]

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