Los 10 meses de mi Pequeña Princesa

Mi niña ha cumplido 10 meses y en lugar de Pequeña Princesa la voy a llamar la Princesa Rabuda -aunque nos engañe con su carita angelical cuando duerme-, porque menudo genio ha sacado la  muchacha. Este cumplemes ha coincidido con el cumpleaños de Papá y la Abuela así que lo hemos celebrado estrenando su traje de flamenca, que estaba yo deseando ponérselo desde que se lo compré.

La verdad es que la estoy disfrutando como no me hubiera imaginado, pues parece que cuando ya se tiene un hijo el segundo no es lo mismo; si bien es cierto que no estoy tan pendiente de ella como de Iván, pues ahora debo repartir mi atención entre los dos, no dejo de sorprenderme con cada avance, cada cambio, cada descubrimiento que hace,como si fuera la primera vez que vivo algo así. A ello tengo que sumar el enorme orgullo que siento cada vez que veo a mis dos hijos juntos, la complicidad que se está creando entre ellos, cómo con lo pequeña que es Antía comienzan ya a compartir espacio y juegos, cómo Iván asume por propia iniciativa responsabilidades de hermano mayor y le presta sus juguetes, le enseña a jugar, la guía cuando gatea y la intenta levantar cuando se cae.
Diez meses, casi un año ya de vida, mi bebé recién nacido es tan solo  un recuerdo, un hermoso e inolvidable recuerdo. Realmente es una etapa efímera, cuando nacen parece que van a ser bebés toda la vida, tan delicados e indefensos, sin embargo crecen a un ritmo vertiginoso y en menos tiempo del que no esperamos nuestro bebé ya no lo es. 
Antía está en esa etapa en la que si pudiera congelaría el tiempo, a medio camino entre el bebé que fue y la niña que será dentro de muy poco. Está simpática y espabilada a raudales, pendiente de todo en todo momento; tiene una personalidad muy fuerte y persigue aquello que quiere, se muestra satisfecha cuando lo consigue y demuestra su genio cuando no. Da igual que intente esconder aquello que llama su atención o ponerlo lejos de su alcance, se busca las maneras y habilidades para hacerse con ello, y si no puede hacerlo sola nos reclama ayuda con sus gestos y sus gritos.
Es muy habladora en su idioma, puede parlotear largo y tendido con su mano, su pie, con su hermano, con el gato o con sus juguetes, agita sus manos con gesto de llevar toda la razón del mundo y cambia la entonación , hablando a veces como en susurros y a veces a grito pelado, según quiera expresarse. Dice con claridad PA-PA (que no papá), MA-MA (que no mamá) y PE y sabe que PA-PA es Papá, MA-MA es Mamá y PE eso que tiene al final de la pierna y que le encanta meterse en la boca.
A mí me encanta hablarle y enseñárselo todo, por eso cuando se coge los pies, o cuando se los cojo yo para comérselos a besos (¿por qué será que me pierden los pies de mis hijos?) le digo «¡ay el pie de mi niña, qué bonito es, que me lo voy a comer todito empezando por estos deditos tan ricos que tiene!»; es así que cuando le pregunto «¿dónde está el pie de mi niña?» ella me mira con cara de pilla, se mira el pie, estira los deditos, se lo coge con las manos mirándolo fijamente, me mira de nuevo y me dice con cara de orgullo «PEEEE». Y en esos momentos me entran ganas de comérmela a besos aún más.
Es un culillo inquieto, tanto que no podemos quitarle el ojo de encima porque, al igual que su hermano, es muy temeraria. Se ha buscado las mañas para escurrirse del cinturón de seguridad de la trona y ponerse de pie sola, agarrándose al respaldo; aún se tambalea, pero eso no es motivo para no exhibir cara de triunfo, como diciendo «mira Mamá, aquí estoy». También se pone de pie en la cuna, repta hasta la barandilla, se pone de rodillas, se agarra a ella y se pone de pie en un momento, por lo que tenemos que bajarle la altura del colchón para evitar peligros. Aunque en el parque se entretiene bastante entre todos sus juguetes (y los heredados de su hermano) no le gusta estar encerrada, así que pasa más tiempo en el suelo, sobre la manta de actividades, intentando moverse hacia donde más le interesa. Y así va adquiriendo destreza en el gateo, aunque de momento es más un movimiento de «hago fuerza con una pierna y arrastro el culo», pero así llega a donde quiere, y donde puede se agarra para ponerse de pie.
La consecuencia es que hemos llegado al temido momento de «abro puertas-cajones-estanterías-ytodoloqueencuentrodecaminoquellamamiatención», por lo que nos hemos visto obligados de nuevo -pues ya teníamos más que superada esa etapa con Iván- a precintar y retirar todo aquello que está a su alcance. Creo que me queda una dura época en la que tener el portátil abierto con ella de por medio va a ser tremendamente difícil, ya que si la siento en mi regazo solo quiere teclear y coger el ratón, y si la dejo en el suelo se va directa al cable del adaptador de corriente.
En esta época la mopa es mi mejor aliada, pues con un bebé que se arrastra continuamente por el suelo toda precaución e higiene es poca, sobre todo habiendo gatos de por medio; así que siempre tengo la mopa a mano y es una manera de mantener el suelo en condiciones para que mi pequeña descubra poco a poco su territorio, su casa.
Duerme de maravilla, rara es la noche que se despierte más de una vez y durante el día hace un par de siestas, la de después de comer siempre conmigo -mejor dicho, sobre mí- y la de la mañana donde le pilla, pues lo mismo se duerme sentada en la trona, en la bandolera o el fular mientras damos un paseo o en el parque sobre algún muñeco.
En cuanto a comidas vamos bien, bastante bien, le gusta todo lo que le pongo, come con bastante apetito -aunque estos días de calor ha estado algo inapetente- y sobre todo le llama la atención todo lo que nos comemos nosotros. Ha dado un cambio físico muy notable, y es que aunque no es una niña gordita se la ve más rolliza y en este último mes ha dado un buen estirón.
Es muy avispada y como nos despistemos nos «roba comida» sin darnos cuenta: el otro día la sorprendí comiéndose una galleta de chocolate, ya me parecía que estaba muy callada y al mirarla la vi con el galletón entre las manos, la boca llena de chocolate y la cara de auténtica felicidad, menudo banquete se estaba dando. Se la quité porque aún es pequeña para comer chocolate -no veo mal en que la pruebe pero tampoco es para comerse una galleta entera- y se cogió un berrinche de mil pares de narices. Y hoy la tenía yo en brazos mientras me comía un helado de chocolate y cuando me di cuenta le estaba dando un bocado al helado, lejos de hacerle ascos a la sensación de frío abría la boca y asomaba la lengua buscando más, me da a mí que esta va a ser una golosa de mucho cuidado.
Le gusta mucho estar pegadita a mí aunque eso no significa que esté quieta, sino todo lo contrario. Ha encontrado un tremendo divertimento en meterme el dedo en el ojo, el dedo en la oreja y el dedo en la boca, y cuando le retiro el dedo porque mi ojo empieza a sufrir se enfada y venga otro berrinche, ¡pero qué genio que tiene esta niña!. También disfruta haciendo el bestia sobre mí, se acuesta boca arriba sobre mi pecho a lo largo, coge impulso, levanta las piernas y el culete y las deja caer con fuerza sobre mí; la otra versión es hacer el pino puente y dejarse caer en plancha. Cualquiera de las dos maneras le gustan, y como me queje o diga «ay» se parte de risa la muy bribona y lo hace más fuerte.
Y es muy bailona, ya puede estar en la bandolera, sentada en el carro, en la trona o en el suelo que como escuche música empieza a menear la cabeza y el torso, y si la música le gusta mucho entonces empieza a agitar brazos y piernas con una agilidad y rapidez que parece que le estén dando cuerda, menudo ritmo tiene la niña, y lo que me río yo al verla.
A la lactancia mejor le dedicaré una entrada en exclusiva, que se lo merece, aunque seguro que más de una se sorprenderá al leerla.
Lo más importante de todo es que crece sana y feliz nos contagia a todos esa felicidad y alegría que desprende, hasta su hermano se rinde a sus pies. Quién me lo iba a decir a mí, si parecía imposible que hubiera alguien en el mundo a quien quisiera con la misma intensidad que a Iván, y es una realidad. Recuerdo cuando en el embarazo pensaba que iba a estropear esto tan bonito que había entre Papá, Iván y yo, o al menos ya no iba a ser lo mismo… y sí, tenía parte de razón al pensarlo porque ya no es lo mismo que antes, es MEJOR, porque sigo teniendo a mi niño de mis amores y además ahora tengo a mi pequeña, que ha completado nuestra familia, y nuestra vida.
Y pronto lo celebraremos por todo lo alto, pues este será el primer cumpleaños de mis dos hijos juntos, mis tesoros, mi mayor orgullo.

12 thoughts on “Los 10 meses de mi Pequeña Princesa

  1. Sesi

    Que bonito, Nereida :') Me ha encantado esta entrada.

    Antía es un amor de niña. Tienes unos hijos maravillosos. Rebosas orgullo y felicidad por todas partes.

    De verdad, felicidades por tu hermosa familia.

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  2. Silvia

    Qué preciosa es tu peque 😀 La verdad es que se disfruta tanto con ellos, me alegra ver como aunque sea la segunda la estás disfrutando tantísimo, es uno de mis miedos, y el principal por el que vamos a dejar pasar algo de tiempo hasta tener el segundo (antes de quedarme embarazada pensábamos que lo ideal es que se llevaran dos añitos, ahora me da mucha pena, me da la sensación de que no voy a poder cuidar igual a Emma ni al bebé como querría) Pero ahí estás tú para mostrarme que puede ser aún más rico 😀 Sigue maravillándote con esa preciosidad de pequeña. Un abrazo!

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  3. Sofia

    madre mía Nereida… es q Antía está PRECIOSA.
    de veras.

    q sonrisita, q ojazos, q carita… me encanta toda ella.

    veo muchas cosas que hace igual que Sofía y me encanta ver cómo la naturaleza les va dotando poco a poco de las mismas ganas y sensaciones (aunq cada bebé sea en sí diferente).
    las dos muy nerviosas, las dos muy movidas, las dos con muchos cojo digoooo genio, las dos queriendo coger la comida de los demás !!!)

    es una maravilla, de veras.

    y me encanta aún más q lo describas como si tú nunca lo hubieses vivido antes con Iván, porq es genial poder re-descubrir todas esas sensaciones.

    me encanta.

    besos

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  4. Ness

    Antía es una preciosidad y va a ser una niña tan estupenda como su hermano!!

    Ains!! Que ganas de conocerlos en persona!! Maldito parné, como rezaba esa famosa canción…

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  5. Eva

    Después de leerte me han entrado aún más ganas de ir a por el segundo, aiiii… tengo que convencer a mi marido!!!
    Un post muy emotivo. Tu niña es guapíssima!

    Besos!

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  6. Bea - Nanita Nana

    Ains… ¡¡Cómo pasa el tiempo!! Si hace nada estabas embarazada!

    Yo digo lo mismo que Eva… ¡¡qué ganas entran de ir a por otro bebote!!

    Por cierto, a mi me pasa lo mismo con los pies de mi hijo… ¡¡me los cooooomo!!

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  7. Elena

    Qué bonita es la nena y que ojazos mas bonitos.

    El post precioso.

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  8. Anónimo

    antia es preciosa.. a ver va es muy mono tambien pero antia… lo es mas… un beso

    nuria

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  9. www.gominolatux.blogspot.com

    Felicidades 😀 es muy muy bonita :). Que gracia me ha hecho lo de "nos roba comida" ;), tremenda!

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  10. Annie74

    Feliz cumplemes preciosa! Que ojazos tiene la princesa.
    besos.

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  11. Maria MiPequeñoKoala

    felicidades!!! Ayyy esta muy guapa!!! las fotos son geniales, sobre todo la que esta dormida con la maraca en la mano jajajaj. Un besito y a seguir creciendo asi de sana y feliz

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  12. Lady Kitty

    Uf, que requetebonita es la jodía!!! Un besote!!

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