Un castigo, un arrepentimiento y una escena digna de contar

El título lo dice todo, pero merece la pena contarlo con detalles. Ayer viví una escena de lo más cómica, de estos momentos en los que no puedes contener la risa, que no te crees lo que está pasando. Y como no, protagonizada por el artista nº 1 de la casa, Iván.
Para poneros en antecedentes, decir que lo castigué. Al llegar del colegio y antes de ponerle el plato de comida se fue a encender el ordenador, comió y siguió jugando un rato. No me gusta que esté demasiado tiempo porque se obnubila, está tan abducido por el juego que se olvida del mundo y todo lo que hay alrededor; quise probar qué pasaba si no dormía siesta -porque todos los días hace una siesta de un par de horas- así que lo dejé jugar un ratito más, y cuando nos dimos cuenta se había hecho caca encima. Sí, para cuando quiso ir al baño ya era tarde, así que le apagué el ordenador y le dije que no iba a jugar más porque no puede ser que se olvide de pedir ir al baño porque está jugando.
Como es lógico lloró, se enfadó, me pidió perdón y me dijo que “nunca máis” -ahí le sale la sangre gallega que tiene- y yo le decía que vale, pero no iba a jugar más. Salimos a la calle, se llevó los patines, fuimos un rato al parque, a Judo, luego a echar un ratito en la zona de juegos de McDonalds (porque estaba el día fresquete), y al llegar a casa vino el momento del día.
Yo estaba en el salón dejando bolso, llaves, bolsa de la niña, fular, y de repente viene Iván muy serio, se me pone delante y me dice:

-“Mamá, vamos a hablar”.
Me quedé pillada con la estampa que estaba viendo, lo serio que estaba y lo en serio que iba, tanto que me hizo hasta gracia pero intenté aguantarme la risa.
– Sí cariño, ¿de qué quieres hablar?

– De lo que ha pasado esta tarde, de hacerme caca encima.

– Ah muy bien, ¿qué me quieres decir? -aguantando la risa, el tipo y deseando saber por dónde me iba a salir-.

– Ven, siéntate aquí conmigo, en el sofá.
Me coge de la mano y me lleva hasta el sofá, me siento y él se queda de pie frente a mi, muy serio y sin perder la concentración.
– Mamá, te quiero pedir perdón por hacerme caca encima y te prometo que no voy a hacerlo nunca máis; de verdad, Mamá, te lo prometo, ¿me perdonas?.”
Me da un beso y espera mi reacción con cara de corderito degollado.
– Claro que te perdono mi niño, pero tienes que prometerme de verdad que nunca más va a pasar.”

– “Sí Mamá, te lo prometo de verdad y te pido perdón, ¿me perdonas?”
– “Sí,  te perdono, pero prométeme de verdad que no lo vas a hacer más.”
El padre de repente me habla de algo que no tiene nada que ver.
– “Papá, tú calla que yo estoy hablado con Mamá.”
Este niño va muy en serio, no quiere que nadie se meta en la conversación ni me distraiga, pobrecito mío.
Nos damos la mano muy ceremoniosamente.
– “Cariño, estamos haciendo un trato, y los tratos no se rompen, así que no puedes hacerte caca encima nunca más sino Mamá no te va a dejar jugar nunca más al ordenador.”
– “Vale Mamá, perdón , te prometo de verdad que no lo voy a hacer nunca máis, te quiero mucho.”
– “Vale mi niño, yo también te quiero.”
Me da un beso y con las mismas se va al ordenador y lo enciende. Ahí es cuando yo ya pierdo pie y me río mentalmente a carcajadas, descubriendo la hábil jugada de chantaje emocional que me acababa de hacer.
-“Iván, ¿qué estás haciendo?”

-” Mamá, ya hemos hablado y tú me has perdonado.”
Y con ello dio por hecho que le había levantado el castigo, “confieso, pido perdón y a otra cosa, mariposa”.
Creo que va a ser uno de los momentos que más recuerde a lo largo de mi vida porque me ha parecido muy gracioso, me reí muchísimo -internamente- y a la vez me maravillé con el comportamiento de Iván, fue una escena muy cómica que no me hubiera esperado y ver cómo se lo estaba tomando tan en serio no hizo más que convencerme de que mi niño tiene un corazón de oro.
Aunque haya dicho que fue una hábil jugada de chantaje emocional solo es una forma de hablar, no creo que me estuviera haciendo chantaje, creo que lo sentía de verdad y que de verdad me estaba pidiendo perdón. Se lo veía en la cara, en sus ojos, en sus palabras, y entiendo que para él sea lógico que el castigo desaparezca tras esta acción. Y creo que le honra mucho tener la voluntad de admitir así la culpa y pedir perdón, teniendo en cuenta lo que nos cuesta a los mayores pedir perdón cuando metemos la pata.
En realidad estaba haciendo lo mismo que yo hago con él. Cuando le regaño, cuando hace algo que no debe y lo castigo lo llamo tranquilamente, le invito a sentarse a mi lado y entonces le digo que no se puede hacer lo que ha hecho y le explico los motivos. Tengo comprobadísimo que para lo único que sirve regañarle y pegarle dos voces mientras la está liando es para que yo me irrite aún más porque en ese momento él ni me presta atención; así que cuando ya han pasado esos minutos de conflicto, es cuando lo llamo y nos sentamos a hablar. Y me sorprende lo bien que me funciona esta técnica porque así logro que me atienda cuando le estoy hablando y entienda por qué le regaño, al menos si quiero que esa acción no se vuelva a repetir.
Creo que por lo general subestimamos la capacidad de nuestros hijos para entendernos. Y además nos creemos que no tenemos por qué dar explicaciones y que con un NO rotundo se deben conformar. Pero cada día compruebo, y me sigo asombrando con ello, que el diálogo es siempre la mejor vía tanto de comunicación como de resolución de conflictos, y que irritarse, pegar dos voces, amenazar con castigos insufribles en el apogeo del follón no lleva a nada más que desafíos, malas contestaciones y pataletas aún peores. Siempre he tenido claro que son imitadores natos y que predicando con el ejemplo conseguimos más que imponiéndonos porque sí.
Me reconforta mucho hablar con mi hijo, hacerle entender las cosas, explicarle por qué no se debe comportar de tal o cual manera o hacer tal o cual cosa, pero más me reconforta que me escuche, me diga “sí mami” y me prometa que no lo volverá a hacer, aunque esto no siempre se cumpla. Pero al menos pone de su parte porque así sea, y así lo veo día a día en su actitud y comportamiento; porque ahora no hace falta que le diga que recoja sus juguetes ya que lo hace él solo, cuando le pido un pañal o toallitas para su hermana deja lo que está haciendo para ir corriendo a por ello y si lo llamo acude a la primera vez cuando antes me hartaba de llamarlo y se hacía el sordo, por poner algún ejemplo.
Estoy muy orgullosa de él porque a pesar de que es un trasto, puro nervio y tener sus cosas y sus momentos, es un niño noble y de buen corazón, cariñoso, bondadoso y generoso; y estoy convencida de que este es el camino que debemos seguir para que de mayor lo siga siendo, intentaremos predicar con el ejemplo porque esto depende de no solo de él, sino también de nosotros.

21 thoughts on “Un castigo, un arrepentimiento y una escena digna de contar

  1. Sesi

    ¡Jajajajajajajaja! Este niño es único, ¡desde luego!

    Me lo imagino, tan pequeñajo, diciendote todo serio: Tenemos que hablar. Y me parto de risa.

    Desde luego, aburrirte, no te aburres 😉

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    1. Nereida

      No, aburrirme no me aburro jajaja

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  2. Eva

    Hola! Soy Eva de Barcelona, una mami enamorada de mis dos gatitos y de mi niño maravilloso, Dídac, de 2 años y medio. Desde que me quedé embarazada que sigo tu blog, soy super fan!!! Muchas felicidades por esto tan bonito que estas construyendo!!! Y por supuesto por tus dos tesoros!!!

    Mira que es gracioso Ivan, la verdad es que cuando se ponen serios te entran unas ganas de reir que no te aguantas…
    Estoy totalmente de acuerdo contigo con el tema del dialogo. Yo des de que nació Dídac que le explico todo, nunca ha salido de mi boca un: "No porque yo lo digo", y aunque la gente diga lo que quiera estoy 100% convencida que este es el camino.

    Besos!!!

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    1. Nereida

      Hola Eva, muchas gracias por tus palabras, me encanta encontrarme con mamis gateras como yo :).

      Yo también estoy convencida que el razonamiento es el mejor camino, aunque a veces cuesta ponernos a su altura…

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  3. Teresa

    Me suenan este tipo de conversaciones, jajaja, que con pedir perdón ya está todo hecho, jajaja

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    1. Nereida

      Pues yo admiro la naturalidad y seriedad con que se toma estas cosas, porque los adultos con tanto orgullo nos cuesta mucho pedir perdón y reconocer los errores… realmente tenemos mucho que aprender de los niños.

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  4. Eva

    Chicas, sabeis porque no se ve mi foto cuando publico un comentario??? Será por el perfil… no entiendo que significa… Porque en miembros del blog sí que se ve la foto!!!

    Gracias!

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    1. Nereida

      Pues no tengo ni idea…

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  5. Lady Kitty

    Me encanta tu niño!! Yo creo que me hubiera muerto de risa con él tan serio delante, jejeje.

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    1. Nereida

      Créeme que me costó muchísimo no reirme, pero aguanté porque creo que él se lo estaba tomando muy en serio y me parecía una falta de respeto a mi niño reirme.

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  6. Carol

    Ja, ja, ja. Genial tu hijo!

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    1. Nereida

      Sí, a ocurrencias no le gana nadie!

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  7. London

    jajajajajaja pero que rico essssss!!!!!!!

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  8. Annie74

    Claro que si.. es un niño unico. Y si que lo pasarias mal evitando la carcajada.. me hace eso pitufo y no se si podria jajaja.. que grande!
    besos.

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    1. Nereida

      Yo creo que para cada mami nuestros hijos son únicos ¿verdad?

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  9. Jeza Bel

    jajajajaaja…no te aburres con él….me lo imagino todo serio, y me entran ganas de reírme hasta a mí!!!

    Desde luego que el diálogo es la mejor forma de comunicarse y entenderse!!!

    Besos

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    1. Nereida

      Pues tenías que haberle visto la cara, de verdad que no se me olvida, ¡para haberlo grabado!
      Aunque a veces es difícil dialogar con ellos al final es lo más efectivo.

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  10. Paris

    ooohhh…pero que mono!!!
    Yo vivo esa escena y me parto de la risa fijo! jajaja
    Qué bien que tu pudieras aguantar…porque esa frase de "tenemos que hablar" es inmejorable! jajaja

    un besazo

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    1. Nereida

      Es que cuando me lo dijo me quedé a cuadros porque no me lo esperaba, con esa solemnidad, si es que se lo tomó muy en serio el pobre.

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  11. emily

    que ricura de niño. Por lo menos sabe reconocer las cosas que hace mal y sabe seguir el ejemplo de su madre, el tranquilizarse y luego hablar con ella. Espero que el pequeño Iván siga a sí de responsable.
    Un saludo muy fuerte.

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