Mamá full time, el mejor hermano mayor y la “mamitis aguda”

Estoy disfrutando mucho de ser mamá a tiempo completo y no tener más compromiso y responsabilidad que mi casa y mis hijos, aunque no dejo de estar si cabe más ocupada que antes. Será que antes descartaba hacer determinadas cosas por la falta de tiempo y ahora como lo tengo intento hacer de todo.
Esta semana ha sido semana de enfermería, Iván ha estado 3 días en casa y eso ha supuesto que el tiempo que he estado sola con ellos no haya podido hacer nada más que eso, estar con ellos. Iván se pone muy mimoso cuando está malito -como todos los niños, supongo- y el “mami tu aquí conmigo” ha sido su frase más recurrente, no me ha dejado moverme de su lado, y cuando lo hacía era seguida por él como un perrito faldero. Obviamente, eso ha supuesto que no haya podido dedicarle a la casa nada de tiempo, con el agravante de que al estar Iván en casa tantas horas hay más cosas por medio (juguetes, pinturas, ropa que se quita y se pone…).
La verdad es que con los dos me he arreglado bien en el sentido en que he conseguido coordinar los desayunos de los tres, me ha resultado más práctico preparar sus desayunos y el mío a la vez y cucharada para uno, para otro y para mí; además se han echado las siestas a la vez, e Iván incluso ha cedido terreno a la hora de ver la tele, dejando un rato los Little Einstein para que la hermanita pudiera ver los Cantajuego
Cuando he tenido que dejarlos forzosamente para hacer la comida es cuando ha habido más drama, Antía no quiere estar sola en el parque y el primer mediodía la tuve que dejar llorando porque era eso o no comer, y me sorprendí cuando la dejé de escuchar y me asomé para ver que pasaba… Iván había arrastrado el parque hasta delante de la tele y estaba sentado en el sofá con la cabeza apoyada en la barrera del parque, me siente y me dice “mamá, la he puesto aquí porque así ve mejor la tele”. Mi niño, estaba cuidando a su hermanita, velando por ella y haciendo lo posible por que dejara de llorar. Me sentí tremendamente orgullosa de él, de lo que está madurando, de cómo va superando la etapa de los celos por la “extraña” y sobre todo de lo mucho que la quiere.
La verdad es que son muchas las ocasiones en las que Iván demuestra lo mucho que quiere a Antía, sobre todo porque en su espontaneidad lo mismo está jugando que se levanta para darle un abrazo, un beso y decirle que es la niña más guapa del mundo. Cuando la saco de la cuna por las mañanas y la llevo al salón me dice “mamá, yo te ayudo” y la coge por un pie, con eso ya se siente colaborador; cuando me dice que tiene tos o mocos, que le de una medicina para curarla, o se preocupa cuando la llevo al médico “pero que no la pinchen,¿eh?”; o cuando en el cole le dice a todo el mundo que su hermanita ha ido a buscarlo. Si la escucha llorar le pone el chupete, le da juguetes, intenta entretenerla y hacerle gracias para que deje de llorar, se ocupa de ella como si fuese un mayor. Y a mí se me cae la baba, no puedo evitar decirle una y mil veces que es el mejor hermano del mundo, que cuida muy bien de su hermanita y que lo quiero muchísimo, se siente importante y entonces me responde que él también me quiere muchísimo.
Antía está teniendo una etapa de “mamitis aguda” horrorosa, tanto que está siempre pendiente de mí y de que no de un solo paso para alejarme de ella. Esto hace que me cueste mucho trabajo hacer la casa, por ejemplo, porque por mucho que intente entretenerla lo único que quiere es estar conmigo y si la dejo en la trona o en el parque para ir a hacer la cama o la comida se pilla unos berrinches monumentales. En la hamaca no la puedo dejar porque se tira, literalmente, se estira hacia un lado hasta que se sale casi completamente, se le suelen quedar los pies enganchados en las correas y el resto del cuerpo fuera de la hamaca, en el sofá, así que por miedo a que se caiga no la siento en la hamaca.

Lo que más le gusta es estar de pie, así que solo quiere mis brazos porque se pone de pie sobre mis piernas o sobre el sofá y es para verle la cara de orgullo y poder, por lo que el parque tampoco lo quiere, ya que en cuanto la siento se arquea hacia atrás y empieza a llorar para decirme que no quiere estar allí. Lo más socorrido de momento es la trona porque al estar más alta y tener las piernas sueltas parece que se siente con algo más de libertar, pero tampoco es que aguante mucho, así que ando todo el día con la mecha a tope.
Iván ha activado el modo “culo velo, culo quiero”, si Antía quiere, Iván también. Si le doy la comida a ella, él me pide que se la de a él (y me pide que le de puré de su hermana cuando nunca se ha comido un puré porque no le gustaba). Si le doy la teta, tengo que dejar un hueco para Iván. Se bañan los dos juntos porque no quiere bañarse solo. Si le pongo los Cantajuego a Antía Iván quiere los Little Einstein. Si Iván quiere hacer pipí tengo que ir con él al baño porque no quiere ir solo, “mamá tú conmigo”. Y así un largo etcétera de actividades cotidianas…
No se lo que es dormir sola jamás. Tanto para la siesta como por la noche la mecánica es siempre la misma, yo acostada en el sofá, Iván arrebujado bajo mi brazo izquierdo y Antía en el derecho, y yo como una momia, tumbada boca arriba sin poder mover ni un músculo de mi cuerpo. Lo bueno es que así ambos se duermen en un segundo, lo malo es que mi amigo lumbago se hace notar antes de que los dos peques se duerman.   
Esta semana no he podido hacer nada de nada entre uno y otro y tenía prometida una tarta fondant para el cumpleaños del hijo de una amiga. Entre los días de enfermería y que el viernes estuve liada recibiendo al mensajero y entregando fulares por la mañana y en el grupo de crianza por la tarde, se me echó el tiempo encima para decorar la tarta. El sábado papá se tuvo que llevar a los peques para que yo pudiera decorarla tranquila, ya que con Iván de por medio es imposible, y a Antía no la puedo atender con las manos pringadas, así que me tuve que quedar solita para poder hacerla, aunque como es un atarea entretenida al final me vi acabando la decoración con el plato de comida en la mesa y Antía en la teta, mamá multiusos.
Y el sábado por la noche tenía salida de chicas. Ay qué ganas tenía después de casi toda la semana encerrada en casa y de, en general, salir para ir al cole, a la compra, a judo y cosas así, nunca sola. De verdad que yo estoy encantada con mis hijas pero hace tiempo que no se lo que es hacer nada sola y necesito un ratito, aunque solo sea un ratito para mí. Normalmente para ducharme tengo que aprovechar el ratito que pueda y raro es el día que puedo secarme el pelo porque si no es porque se me echa la hora encima es que la niña me reclama o tengo a Iván por el medio incordiando, en fin, que mi día a día es vestirme con lo primero que pillo y sin mirarme al espejo, ducharme si puedo y secarme el pelo si se obra el milagro, y salir a la calle así, como puedo. 
Vamos, que me veo muy abandonada, el rato que voy en el ascensor es cuando puedo pararme a mirarme en el espejo y entonces me digo “¿a dónde voy con esta pinta?”. Así que este sábado tenía muchas ganas de arreglarme un poco y salir SOLA, sin tener que estar pendiente de nada ni de nadie, relajada, sin responsabilidades.
Del cumpleaños salí más tarde de la cuenta, intenté llegar a casa antes que Papá y los niños (yo fui más tarde por la tarta e íbamos en dos coches) pero al no encontrar aparcamiento al final llegamos a la vez, así que mi idea de ducharme tranquila, sola y en intimidad se había quedado en eso, en una idea. Me tuve que duchar escuchando a Papá relatar con Iván y a Antía llorar; tenía pensado el modelito y encontré todo -blusón, cinturón, leggins, sujetador y calcetines- a la primera, pero no podía pararme a planchar así que nada, más le valía al calor de mi cuerpo obrar el milagro; mientras estaba con el albornoz decidí darle el pecho a Antía y dejarla bien satisfecha a ver si así se calmaba, y se quedó tranquila y dormida… hasta que me moví, fue levantarme u activarse de nuevo, modo “llanto de quiero a mami conmigo ” ON. Me sequé el pelo y me lo planché, me maquillé y antes de vestirme le dí la papilla de cena a la niña -lo de hacerlo antes de vestirme tiene su aquel, y es que le ha dado por hacer pedorretas cuando tiene la boca llena de comida, así que si no quería salir llena de perdigonazos papilliles, a falta de escudo anti-pedorretas mejor hacerlo en albornoz-, me vestí y cuando estaba ya lista para salir (una hora más tarde de lo previsto, por no variar) Antía lloraba reclamándome, Iván lloraba porque Papá le había quitado los dibujitos, y yo allí echa un pincel (porque iba bien mona, todo hay que decirlo) viendo el dramático escenario, clavada en el suelo dudando entre irme (lo que quería hacer) o quedarme (lo que mi responsabilidad de madre me decía que debía hacer). Pero luego pensé que si yo puedo quedarme sola con los dos sin que haya dramas, Papá también debe poder, así que me fui sin mirar atrás para no arrepentirme, confiando que se calmaran pronto.
Ni que decir que además de llegar hora y media tarde no estuve tranquila hasta que llegué a casa, cené y me tomé un riquísimo cóctel sin desconectar, con al cabeza en casa y pensando si aquello sería un sindios o si se habría quedado tranquilos mis dos peques. Cuando llegué a casa aquello era un remanso de paz afortunadamente desde los 5 minutos posteriores a mi marcha, pues ambos se habían dormido.
Así que de mi experiencia como mamá a tiempo completo saco una lectura positiva, por supuesto, porque nadie mejor que yo para cuidar a mis hijos, pero es cierto y no puedo negar que estar todo el día con Antía propicia que ella solo quiera conmigo, siempre conmigo y nada más que conmigo, para lo bueno y para lo malo. 
Se que un día no muy lejano echaré de menos todas estas cosas, miraré atrás, lo recordaré, me reiré e incluso me invadirá la nostalgia pensando que ha sido una etapa maravillosa, pese a todo.

9 thoughts on “Mamá full time, el mejor hermano mayor y la “mamitis aguda”

  1. Maria

    Mucho animo guapa, porque hay momentos que tiene que ser agotador pero como bien dices llegará un momento que hasta lo ecahras de menos jejejej… A ver si los fines de semana puedes encontrar un ratito con la ayuda de tu marido para poder ducharte tranquila y es que algunas veces parace imposible, verdad? un besito

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  2. Carol

    Yo con Minerva en casa solas no puedo hacer nada, siempre ha sido así, es muy demandante de su mamá (es la etapa que nos toca), por lo que te entiendo.
    A pesar de todo os habéis arreglado fenomenal e Iván con su hermana un amor.
    Besitos

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  3. Anónimo

    Qué suerte tienes de poder darte un respiro, aunque te suponga dolor de conciencia. Mi marido no se ofrece a quedarse sólo con los niños… Lo de los llantos cuando te vas debe ser igual que cuando los dejas en la guardería: mientras los despides lloran pero cuando entran a clase se ponen a jugar enseguida. Llorar es su manera de decir "queremos estar contigo".

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  4. Annie74

    Que bien suena esa salida de chicas ;D
    Ivan es un fantastico hermano mayor. Es un pequeñin maravilloso. Lo indentifico tanto con mi pitufo… ayer soñe con los little einsteins.. está enganchadisimo!!! Estuvimos en casa de mis suegros y nos pegamos toda la No Siesta.. viendo un capitulo tras otro.. y no se cansa oye.. Me pide.. mama poné litensten…
    como el dice jaja.

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  5. Jeza Bel

    Te entiendo perfectamente, yo sólo tenga a Vega y también necesito mi momento…me veo super dejada y quiero hacer algo para arreglarme y ponerme vaqueros en vez de chandal!

    Iván es un hermanazo!!!!

    Un besote

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  6. Anónimo

    Me encanta tu blog. Estoy embarazada de 7 meses y viviendo muy lejos, en Australia.
    Tienes unos niños que son un amor y tu eres claramente una madraza, me encanta leer tus consejos y experiencias. muchas gracias!

    Silvia
    http://Www.diarioenaustralia.com

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  7. porfinyomisma

    El momento ducha y arreglarse me ha recordado muchíiisimo a los míos. Vas a salir y es imposible ducharte, maquillarte ni vestirte!!
    TE admiro lo bien que lo llevas todo…E Iván está hecho un hermano mayor inmejorable….
    Besos y que marche sobre ruedas esta semana!

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  8. London

    Tener un tiempo para nosotras es de gran necesidad, yo lo he parendido a la fuerza, a pesar de llamar cada hora-hora y media para ver como se apaña mi costi, el se ofende porque dice que no confío, que no es eso pero yo se lo me que digo jajaja.

    Iván es un hermano mayor de primera, que ricura!! la princesa también se sentía mayor con pequeñas cosas, son tan ricos!! Y Antía está en la edad de mamitis… te queda el consuelo que todo pasa!!

    Un besazo guapa

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  9. Paris

    Pues como te entiendo, aunque en tu caso es muy normal que no te quede tiempo para ti…con dos es mucho más complicado que con una.
    para ducharme yo entre semana y poider secarme el pelo y estar perfecta, he de decirle a mi suegro que venga a sacar el perro y a mi suegra que venga paa quedarse con ella un rato(es que Maria no me deja hacer nada de nada…se me engancha como una lapa, pero en el fondo me encanta, menos en momentos como estos de necesidad).
    esa es la forma en que más o menos me puedo arreglar el pelo tranquila…y luego está el finde, que aprovecho que mi marido se la lleva unas horas y yo limpio la casa y me ducho más o menos tranquila, auqnue todo con prisas…siempre con prisas…

    tu traqnuila, todo irá cogiendo su ritmo, ahora lo notas más porque no trabajas y son muchas horas que no desconectas. Y se necesita desconectar de vez en cuando, por supuesto.

    cuídate ese lumbago, no pasa nada por que duerman en sus camitas una noche o dos…tu también eres importante, te necesitan sana guapa. Un besazo y mucho ánimo.

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